MI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 16

Premios 20BlogsTítulo canción:  “Bend and Break” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)

 ¿Qué no has leído los capítulos anteriores? ¡¡Pero bueno…!! ¡¡Voto a bríos!! ¿Cómo osas? Pincha en ellos, anda, y que no se entere nadie: CAP1  CAP2  CAP3  CAP4  CAP5  CAP6   CAP7  CAP8  CAP9  CAP10  CAP11 CAP12 CAP13 CAP14 CAP15 
 En capítulos anteriores dejamos a nuestro (anti)héroe Ray-Mon a bordo de una cafetera que, con un poco de suerte, le llevaría a León. La (descabellada) idea era empezar su epopeya peregrina desde allí y tirar hasta Compostela. Unos gays desaforados, una chica guapa y unos siniestros “apañeros” de hostal aderezarían mi viaje y llegada a la capital del antiguo reino castellano-leonés. Un despiste brutal me hace realizar unos ¡20 kilómetros de más! Comienzo de nuevo a andar, y me siento como Bill Murray en la peli “Atrapado en el Tiempo”, cautivo en un bucle espacio-temporal. Consigo zafarme de éste y me lanzo a la aventura, perdiéndome otras dos veces, abejas asesinas africanas, llamadita al 112, nonagenaria invidente (que imaginé como Halle Berry), incluidas. Llego reptando a La Robla e imagino, antes de caer hecho fosfatina, que todo es un montaje: El Show de Ray-Mon. Tras un sueño reparadorcíiisimo me lanzo de nuevo al Camino inscrito en mi chaleco reflectante intergaláctico, pillando un bordón peregrino “Born to Kill”, paso la localidad Pola del Ídem (¡con el mejor tanatorio de la comarca!), los Puente de Mádison y me encuentro a un ser andrógino al que ni planteo bailar conmigo-cual Harrison Ford y Kelly Mcgillis en “Único Testigo. Me cabreo por lo patético de la guía que llevo, y en el monte encuentro civilización de humanos que vive en las torres de alta tensión. Tras mil vicisitudes termino en un hostal decente de carretera con cucarachas universitarias. Pero la nave espacial que me constituye peta a la mañana siguiente y tengo que quedarme un día en un hostal de carretera polivalente. Allí la clientela es siniestra (y me siento como los chicos de “Un hombre lobo americano en Londres) pero la comida buenísima. Me entero, at night, que se está inundando mi casa pero-en esos momentos-me importa un bledo,… querida. Zarpo de nuevo, de madrugada, y los tráiler me exfolian la piel de tan cerca que me pasan. Asciendo hasta el puerto de Pajares y entro en otro mundo: ¡Asturias! Allí un perro-alien enorme me cierra el paso pero le hago un pase de pecho y media verónica cual José Tomás en las Ventas. Una mujer resucita delante de mis ojos en el ecuador de otra etapa maratoniana. Un diluvio universal me sorprende pero increíblemente no me ofrecen subir al arca de Noe. Resguardado tengo mis planteamientos pero que rápidamente se me olvidan al atravesar un bosque (en mi imaginación) infestado de velocirraptors. Una lamentable escena machista en grado sumo termina en bronca entre Ray y Mon, a punto de separarse, cada uno a su bola. Moras y un pre-centro de pre-interpretación de una pre-ermita prerrománica nos reconcilian y allí encontramos a alguien que conoce nuestra pre-novela. Llegamos finalmente a Pola de Lena donde unos singulares policías nos sorprenden, dándonos paso a nuestro primer albergue y a nuestro primer peregrino, Fernando, que el tío, con dos, viene andando desde Madrid, so abusón. Otra jornada brutal que nos deja hecho quarks. Parto de Pola de Lena equivocándome nada más salir, tomando un rumbo con menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas. Mi primer peregrino sale escopetado recordándonos que todavía tenemos mucho que optimizar y aprender. Rebaso Ujo y Mieres donde una buena moza me abruma sádicamente desglosándome todos los pueblos que me quedan. Me quito-pongo-pongo-quito sandalias y botas con una frecuencia de Hertzios. Diviso a una “gran mujer” con el coche averiado y mi chistecito de informáticos al respecto me hace rozar la tragedia. Un ser humano dotado de “madreñas” o zueco característico pretendo soltarme una chapa que mi cuerpo serrano no puede aguantar. Entre nebulosas me parece ver a Obi-Juan-Kenobi que me advierte sobre los turigrinos y otros peligros del Camino. Paso por N pueblos, hablo con mi hermana justo antes que hagan vudú con su bebé, veo un cartel rocambolesco, una advertencia de ¡Ojo: culebras…! justo tras quitarme las botas que, pasado por el filtro de mi imaginación se convierte en ¡Peligro de muerte, anacondas devora hombres! Rebaso un Centro Tecnológico…del siglo XVII, sorteo como puedo unas arenas movedizas que me recuerdan a un episodio inquietante que vivieron mi padre y hermana y, como colofón, llego a una casa misteriosa-modelo Psicosis-donde habitan unos extraños seres ultra-católicos que me examinan de fe. Me dan agua y regalan una Biblia y yo a ellos una frase para que se coman (más) el tarro. Tras un océano de dificultades, en una llegada que se me antoja eterna, llego a la Capital del Reino, Oviedo. Aquel día, sólo faltó que me dieran por culo. Tras una noche en coma, me desincrusto del colchón, cual fósil, leo C.A.S., me pongo hasta las trancas a desayunar en el bufet del hotel y veo basket de España. Paseo por Oviedo e inmortalizo a Woody Allen con mis gafas prestadas. Alfonso II me recibe al pie de la catedral pero no Don Pelayo a pesar de que le busco en el Hotel Reconquista. La Regenta me da calabazas pero no Jerry Lewis que nunca me falla. Tomo vinitos, paseo, veo una exposición e interneteo en una jornada punto de inflexión de mi aventura. El visionario Melquiades emerge de mi libro en un parque y me vaticina que pronto conoceré a gente muy interesante: Mañana mismo. Hoy. Parto de Oviedo hacia Grado “sobrao”, pero me sale un mini-yo en el pie que me hace descansar en una ermita; repuesto me rebasa un peregrino que ni Alonso a Schumacher en el Gran Premio de Hungría. Reflexiono sobre quién será el Idiota del Camino. Cuando asciendo a velocidad de vértigo sucede algo increíble: ¡Me siguen dos tíos a un ritmo endiablado, imposible! Se trata nada menos que del mismísimo “hombre biónico, José, y Toni, mis compis de batallas desde ese momento. Llegamos al mugriento albergue de San Juan de Villapañada y me pongo a limpiarlo, como Mónica de Friends. Pasamos una agradable tarde mientras llegan los demás peregrinos, a lo que yo considero un barracón de un campo de concentración de la 2ª Guerra Mundial: en el descanso del partido de futbol con los nazis nos escaparemos, como en “Evasión o Victoria”. El procurador roncó de forma inhumana aquella noche, en analógico y digital, hasta desintegrar la piedra del riñón de un jubilado a 138 kms de distancia. Zarpo pronto: Mon ve una casa fantasmagórica, veo pintada nacionalista patética, me junto con Toni y José en Cornellana, Mon ve a Harry Potter revoloteando, me veo en un flashfordward durmiendo en ¡la cárcel!, charloteamos, arribamos a Salas y vemos el basket, descubro que la cárcel es el albergue y viceversa…y a dos pericuelas yogurinas no aptas para cardiacos y demás fauna peregrina, compramos sábanas bajeras, comemos y hacemos un poco de turismo, entramos a niñas por la noche pero yo me voy al sobre a reponer fuerzas para mañana. Antes de sobar hablo con Connor, el mesías de mi Camino. Al final, entre nebulosas y picaduras de mosquitos con solomillo flipo sólo y me creo Robert Redford en  Brubaker. La jornada siguiente sería testigo de un atropello mayúsculo protagonizado por El Gran Idiota de mi Camino. Nada más salir casi nos pisotea una estampida de ñúes/vacas. Nos conocemos más y pasamos por el Albergue más VIP del universo. Topamos con una zumbada bi o incluso tripolar francesa que no sabe si viene o si va. Charla interesantísima con Toni pues José despliega su potencia cyborg para dejarnos atrás. Se consuma la tragedia cuando creo haber perdido mi camiseta de Queen. Poli nos “dispara” con la cámara justo antes de comer. Un alberguero, vergüenza de los de su especie, nos trata a todos de forma muy poco hospitalaria, especialmente a las dos macizas sevillanas. Todos sentimos bochorno ajeno; disfrazado metafóricamente de Super López intento mediar sin mucho éxito soltándole una frase de la Lista de Schindler. Tras el triste episodio recupero mi anhelada camiseta e irrumpe en escena uno de los personajes más singulares de mi Camino: Satur. El roncador/procurador bate todos los records aquella noche descomponiendo a los perros en quarks, modificando los instrumentos de las aeronaves y volviendo locas a las Nintendo DS con el Brain Trainning. En una jornada muy verde que te quiero verde descubro que el Camino te hace experimentar todos los Síndromes habidos y por haber. Partimos de Tineo, desayunamos con Benny Hill, profundizamos Toni y un servidor en una conversación muy profunda e intuyo mediante una de esa “visiones del futuro” que pronto lo pasaré muy mal. Llegamos a Pola de Allande y nos hacemos una fotico con Jodie Foster…o no, justo antes de ponernos hasta las trancas a comer por 13 €.  Imagino que en el albergue nos hacen rutinarios test de Roschard para descartar o confirmar que todos andamos un poco pa’lla. Tras una siesta lo veo, con sus ojos desorbitados: irrumpe en escena el mismísimo doctor Tornasol, que me toca en la litera de arriba y que con sus convulsiones de psicópata descuatizador me hace pasar una nochecita toledana.
A Mamen (†)
“Mi vida es mi mensaje”  Mahatma Ghandi
 Woody Allen y Diane Keaton salen de una ópera y dice él, ante tal melodrama, ante tanta grandiosidad que le evoca colosales hazañas bélicas:
─Cuando salgo de ver a Wagner me entran ganas de invadir Polonia.
 A pesar de la nochecita toledana y, escuchando a los Simple Minds aquella mañana, tenía tanta energía como para invadir al menos Andorra o por lo menos establecer una cabeza de puente en el último pueblo importante de Asturias: Grandas de Salime. Pero la realidad iba bajarme los humitos pues, dicho en términos pugilísticos, aquel día terminaría besando la lona. Eso sí, aprendería quizás la más importante lección del Camino: Humildad (San Agustín dixit). Ni mirada del tigre, ni de avutarda, campeón.
 “¿Va usted “sobrao”? No se preocupe, que con la terapia llamada Camino de Santiago le van a poner en su sitio, le van a dar hostias hasta en la foto del carnet del video-club. Tire sus medallas deportivas, que además no valen una mierda, olvide sus gestas, entierre el recuerdo tuneado de aquel triple que cree que metió un poco de coña; si no tocó ni aro, Maikelyordaaaaan”.
rockysecuencia
Mañana: “Hoy me lo pongo por montera, me como el mundo, y escupo el hueso.”
Tarde: “¿Pero quién coño es este pedazo de bestia pelopincho de dos metros?”
Noche: “Adrian…Adrian…me quiero ir a casita con mi mami y mi cerdito de peluche”
Putas. Las pasé putas, prostitutasquenotecobranelIVA, por si algún menor de 18 años está leyendo esto. Afrontaría la peor jornada…con diferencia.
 Empezaré describiendo la calma que precede a la tormenta: los tres dejamos atrás al psicópata descuartizador del Doctor Tornasol y a su bici, con menos luces que la de un gitano. Para empezar emprendimos la llamada ascensión al Palo que fue un ídem bastante salvaje antes incluso de desayunar; eso sí, las hayas y los robles, los arroyos y el cielo incandescente del amanecer nos hizo olvidar la barbaridad que estábamos acometiendo.
 Pero, ¿qué estaba sucediendo en esos momentos en el Cuartel General del binomio RAY-MON?
 Conectamos…:
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Con el éxito del las “fotos verdes” del capítulo anterior, este repito.  Repito: repito, ito, ito.
Aquí va la primera: vereda maravillosa de verdad, nada de matrix.
RAY: …Al meter en el barro las chanclas hasta el corvejón te has mojado los calcetines a la altura del tanga de leopardo, imbécil. ¿Te quieres concentrar en lo que haces?
MON: Ñe, ñe, ñe… Sargento de Hierro comoalambredeespinasymeonapal/Ray-creo que ahora vamos a parar a desayunar con José y Toni, aprovechamos entonces para cambiarnos los calcetos y ponernos las botas de astronauta, listillo. Voy a interpretar tu epíteto desde el punto de vista bioquímico, como que no te llega suficiente azúcar al el cerebro, tonto del ano, e incluso del año. Ahora pide tres sobres en el bar y chútate acuarius, bobín.
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Menos mal que quité a tiempo las cuatro chinchetas de las esquinas, que si no se ve el truco de esta foto/poster.
Tras el refrigerio y la nueva equipación volví a sentirme Flex. Aquella jornada me volvieron a dar ganas de usar las precisas hojas de mi guía como papel higiénico o para envolver algún bocata. Ejemplo preclaro de que el genio que la confeccionó se lució, que tenía un antepasado remoto que también dijo: “Anda, que caballo de madera tan bonito, vamos a dejarle pasar”. La doble jornada marcaba 38,50 kilómetros frente a los 44 que figuran en la Via Michelín, que siempre es más pues está tomado el línea recta sin contar con los requiebros que hace el Camino, como desde El Palo hasta el mini pueblo casi moleculoso, del Caserío de Montefurado, que no me fío de esos quesitos:
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Coronando un lugar llamado Buspol. Más allá las terras incognitas, niebla, columnas de Hércules y dragones.
Es decir, que al final nos meteríamos unos 45 kilómetros de doble etapa. Mi traumatólogo me regañaría: “Más de 30 kilómetros un día es una agresión al cuerpo”. Echaba de menos a Juan antes de conocerle y a sus precisos tracks de su GPS. “Confía en la fuerza del Camino y pasa de los turigrinos”. Sus palabras reverberaban en mí antes incluso de ser pronunciadas. Es lo que tienen los flashforwards. Los tienes muy bien de precio en el Corte Inglés, sección Frikadas Transdimensionales.
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Una senda perfecta, casi virtual. Ya: muchas horas jugando a la PS2.
Llegados a “la Mesa”, lejos de usarla para echarnos un mus (pues esta no era un mueble sino un municipio donde hay un albergue y los más sensatos pararían) nos separamos. Fue muy sabia la decisión de Toni, de no intentar seguir el inhumano ritmo de José Pateaplusmarcas Terminator, e ir a su bola. Delante nuestra teníamos el perfil de etapa más salvaje de todas las vertientes del Camino de Santiago, salvo que me corrijan los grandes gurús de la cosa, los Caballeros Jedi de la movida. El % de descenso era tan brutal que si saltabas más de la cuenta caías directamente al fondo del valle: el Embalse de Salime. El binomio Ray-Mon, fruto de su ignorancia catedralicia, siguió el ritmo del cyborg más enrollado jamás diseñado…y lo pagaría.
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Paranoia castañar, como en la película The Cube, descenso eterno por paraje que se repite idéntico, o mejor dicho simétrico, como un laberinto tridimensional.
José y yo, escuchamos música, charlamos de muchas cosas; le comenté mi pasión por escribir y las esperanzas depositadas en la novela Hypatia y la Eternidad. “Ni que fueras Benavente” sentenció mi padre cuando a los 18 años le dije a él y a mi madre que quería dejarlo todo y dedicarme a escribir. Menos mal que, sabiamente, me convencieron de que siguiera estudiando. José me dijo que se leería mis libros y relatos al volver. Como cada uno es cada quién, de su gente y de su pueblo, mis aspiraciones eran modestas:
─Espero que te gusten, algún relato, o al menos algún párrafo o frase de alguno. O por lo menos una palabra, o,-y creo que no es mucho pedir-algún punto y coma.
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Punto exacto donde me dio la pájara. Dije: “Me caigo redondo pero antes haré una foto para mi futuro blog”, y así moriría con las botas puestas, literalmente. Pero luego resucitaría cual Ave Fenix; es lo que tienen las aves mitológica y la mala hierba.
Bajada eterna, casi un kilómetro de desnivel en unos 4 de descenso, una hipotenusa de la hostia, una pasada hasta el mencionado Embalse de Salime, donde todavía tendría tiempo de vacilar a la cámara. Ja, inconsciente de la vida. Era una trampa: cuando ya creías que se había acabado la movida, existía un megascensión descuartiza-cuadriceps por carretera en la que precisabas piolet, crampones y oxígeno, cual límite vertical.
Pero justo antes, debo insistir que la bajada por el castañar fue una paranoia repetitiva simétrica, una mezcla entre el día de la marmota y The Cube, en la que mis pies pasaron a ser muñones sanguinolentos, again.
cobiraymon
Cobi-RayMon
Al rematar la bajada me dio una pequeña pájara, pues llevábamos mucho tiempo sin ingerir líquido, por falta de. Ahí se demostró la naturaleza cibernética de mi compi, inmune a esas debilidades humanas. Me sentí como el “Cobi”, la horrible mascota elegida para los fabulosos Juegos Olímpicos de Barcelona, alias, “el perro atropellao”.  ¡¡Pues así de desbaratado estaba!! Tenía peor cara que Calimero en el Kentucky Fried Chicken. El caso es que este perro, o este pollo cruzó la carretera. José me debió ver muy mal:
─Paramos un coche y que te lleve al pueblo.-Sugirió bienintencionadamente.
─NOOOORL-contestaron al unísono Ray y Mon-más cabezones que naranjito, por rematar el apartado de mascotas deportivas.
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Inconsciente de los caminos. No ves que tienes la botella ni  medio llena ni medio vacía sino ¡sin una molécula de agua! Esto no dejaba de ser paradógico al lado de ese embalse con gugolcientos hectolitros del líquido elemento, que parecía recochinarse. Por cierto, estábamos al pie de una montaña que habríamos de casi escalar, cual Límite Vertical.
 Como, insisto, llevábamos n horas sin hidratarnos (no hablo de aplicarnos nivea en la epidermis del cutis, precisamente), supliqué a una parejita de turistas franceses, que nos encontramos de coña, que nos dieran un poco de agua. Recé para que no se acordaran de cuando los españoles tirábamos sus camiones de tomates en los ochenta; me encomendé a la Madeleine, a los cruasanes, al vinito de Burdeos e incluso a Jean Paul Belmondo, y alguien escuchó mis plegarias. No hizo falta ni negociación. El brebaje debía datar de aquellos años, 80’s, en una cantimplora que jamás usaron por lo que el agua me supo a tortilla de poliéster, pero poco me importó. El caso es que fui poco a poco reponiéndome, estabilicé todos los niveles de mi Enterprise, incluyendo el anticongelante y el aceite, que ya empezaba a perderlo al cambiar tanto de acera en la ascensión. Pero mi nave espacial era una vespinillo guarripeich recauchutada comparada con la joya cuántica de mi apañero: tras despedirse e insistir en que le llamara si le necesitaba entró de nuevo en el hiperespacio y desapareció.
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Camino de moría al llegar a la carretera (como casi me pasa a mí) y que nunca seguí. Si hubiera nacido con sentido de la orientación quizás hubiese detectado que acortaría mi sufrimiento, haciendo un poquito de “trasquilón”. Y si hubiera escrito una novela llamada Cien años de soledad a finales de los sesenta y fuera colombiano lo más probable es que fuera Gabriel García Márquez.
Me quedé sólo ante el peligro, cual Gary Cooper, como en mi epopeya hasta Oviedo, y mi “yeswecanismo” me saldría bastante carito, mucho antes que apareciera Obama en escena. Ya llegaba pero lo malo es que estuve dos horitas llegando. Vi un cartelito que prometía que el pueblo estaba a dos kilómetros, que a mí me parecieron veinte. Si hubiera tenido fuerzas hubiera destrozado todos los carteles que me iba encontrando como si fuera un antiglobalización (esos que se coordinan gracias a internet y a los móviles y llegan a su cita destructora-escuchando con sus i-pod canciones internacionales-gracias a vuelos low cost fruto de la globalización, con perdón.)
  Total, que a lo lejos divisé la meta, la banderita ajedrezada que, por supuesto, ya había ondeado al paso de José, el hombre biónico. Sería el primer ser totalmente humano, con orejas, que saliendo ese día de Pola de Allande llegaría a pie a Grandas de Salime….
cartelesgrandassalime
Y vuestra madre más, cabrones.
MON: Por lo tanto podremos hasta elegir litera en el albergue y quedarnos en coma, incrustados en el colchón, hasta mañana.-Pero allí estaba Ray, para tocar las pelotas en los momentos clave, con su cartesiano sentido de la realidad.
RAY: No.
MON: ¿Cómo que no? No te creas que estoy para muchas hostias, para que me toquen mucho los entresijos, después de 45 kilómetros.
RAY: Que no, chato. Las cosas en el Camino no funcionan así. Ya te digo que no habrá sitio.
 Fue entonces cuando José y yo-tras el reencuentro-topamos con otro de esos personajes entrañables del Camino: Ascen. Una peregrina morenita, de unos 30, delgada y con la determinación inscrita en la mirada. Una chica con dos narices, vamos. Estaba tirada en un banco y sus primeras palabras tras preguntarla fueron:
 ─Sí ese es el albergue y es una reputísima mierda. Además está lleno.
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Fotico con la chica valiente, Ascen. Y sí, alguna vez me quitaba la camiseta de Queen, pa’lavarme y pa’lavarla y tal, que si no lo aclaro-y la aclaro-va a parecer que la tenía tatuada.
Y, efectivamente, estaba en lo cierto. Lo comprobamos al abrir la puerta y sentir el hedor. Los peregrinos del interior (procedentes del albergue intermedio de La Mesa, ¡¡inocente Mon-cito!!) estaban deseando que esto sucediera, como si la mugre en el ambiente les embotara el cerebro y les impidiera tomar decisiones: salieron en tropel, tendentes al gradiente de menor de concentración de peregrino, para terminar diluidos por las calles del municipio. José y yo nos tomamos unas cañas, un acuarius o nueve en un bar, mientras llamábamos a todos los hoteles, hostales, pensiones, pensionuchas e incluso puentes del pueblo para encontrar alojamiento: nada. Por cierto, en dicho bar es donde la cagué, pues cogí frío al enfriárseme el sudor.
COMIENZO MOMENTO FRIKI -> Por cierto, Para los super-frikis, el albergue de ese pueblo era algo parecido (pero en cutre) a la habitación de la peli Stalker
stalker
La peli rusa de finales de los 70, como digo, para frikis grado 1, (en lista de espera para lobotomización), describe el viaje de tres hombres a través de un lugar post-apocalíptico conocido como “La Zona” donde buscan una habitación que tiene la capacidad de cumplir los más recónditos deseos de una persona (Fuente: Wikinotepublicamoslosartículosporquenonossaledelasbolas). Por cierto, está a dos décimas de Blade Runner en la clasificación de Filmaffinity. <- FIN DEL MOMENTO FRIKI.
El “generoso” ayuntamiento habilitó un polideportivo donde nos duchamos (too late, man). A la salida nos encontramos a unas peregrinas letonas, estonas o lituanas con más ganas de marcha que Pamela Anderson tras aspirar un kilómetro cúbico de feromonas masculinas. Sí: de ese tipo marcha. Una de ellas fornicaba (con la mirada) a todo macho viviente que intersectara con ella y luego lo tiraba como un clínex: debía hacerlo como una máquina de coser en su país, cual Singer.
 A todo esto llegó Toni casi más fresco que una manzana, dosificando que es gerundio, si es que hay que usar el coco, leñe.
 Entonces empezó mi calvario: simplemente peté. Empecé a temblar más que un enfermo de Párkinson viendo Hellraiser. Me metí bajo el saco, abrigadísimo, pero de nada me sirvió: tenía fiebre y altita. En tal momento de zozobra apareció en escena Jordi, el profesor de música valenciano.
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Polideportivo que asumimos deportivamente como animal de compañía o albergue de consolación si no fuera por el pequeño detalle que al alcalde no le salió de sus partes blandas el dejar abiertos los servicios por la noche, como si fuéramos delincuentes, teniendo que hacer pipi y popó en la puuuuuta calle (instantánea gentileza de mi compi de batallas, Toni) .
(COMIENZO DE MOMENTO MACARRA/EMOTIVO ->)
Me voy a casa, abandono: me he fastidiado el nervio ciático. ─dijo apesadumbrado─.¿Qué te pasa?
─Joder, lo siento. Yo no estoy para muchas fiestas tampoco. ─dije tiritando. ─Ni, “por Dios, Carlos, trata de arrancarlo”, ni leches.
─¿Cuándo te vas?
─No, no me voy. Llegaré a Santiago de Compostela aunque sea arrastrando como un gusano─dijeron Ray y Mon al unísono (música épica, por favor).
─Joer, entonces toma mi bordón. ─y, mirándome como si yo estuviera un poco pa’lla, me entregó su cayado, su talismán de peregrino, una sólida vara de cerezo que rayaba la perfección. Es como si Rafa Nadal se lesiona a mitad de campeonato y te regala su raqueta para que con ella llegues a la final de Wimbledon y machaques allí a Federer. Hoy en día todavía conservo el trofeo en mi urna ignífuga.
(<- FIN DE MOMENTO MACARRA/EMOTIVO)
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Foto de una foto, auténtica de todo punto, de un servidor vagando como un alma en pena, envuelto en mi saco, tiritando, por las calles de Grandas de Salime en pos del Centro Médico. He estado tan poco caballeroso con las tías de las repúblicas bálticas porque 1-Parecía unas pilinguis de verdad 2-Porque fueron tan piiiiiiiii que en vez de ayudarme o preguntarme fueron ellas las que me sacaron tan histórica y borrosa instantánea.
Total, que un poco a rastras vagué por las calles grandasdesalimefilitanas hacia el Centro de Salud, como un alma en pena, con el saco colgando cual cola de vestido de novia (Toni dixit). Me encontraba peor que Rocky 4 después de las mil hostias que le mete el ruso de la película, porque además del mal cuerpo me abrasaban las ampollas y me dolían hasta las mitocondrias. Todas. El médico me atendió bien (confirmado: 40º de fiebre, que no es lo mismo que con 40 en la cama, ergo ibuprofeno+antibiótico a mansalva) y cambio le endosé una tarjeta leonardesca. Lo malo es que fue el único que me trató bien en aquel pueblo. Sí, la verdad es que me trataron como el culo, como un delincuente, como un cierrabares impresentable. No esperaba una limusina hasta un hospital pero al menos que tuvieran el detalle de prestarme una guía de teléfonos para seguir buscando un alojamiento: pues no. Tuvieron menos detalles que el salpicadero de un Panda L.
 Pero algo no cuadraba: los asturianos con los que nos topamos (y los que yo conozco) siempre habían sido super hospitalarios, noblotes, amabilíiiiiisimos. Entonces di con la clave: ¡¡unos extraterrestres malotes había poseído los cuerpos de muchos habitantes del pueblo!! Se trataba de una invasión de los ladrones de cuerpos en toda regla. Como decía, una E.T. bastante gilipollitas (metida en el cuerpo de una señora que regentaba un bar) me miró con tanto asco como a la mortaja de un leproso; en vez de prestarme la guía que le pedí me apuntó de muy mala gana un teléfono de un hostal en el que ya había intentado reservar sin éxito.
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La invasión de los ladrones de cuerpos de los habitantes del pueblo.
No todos estaban poseídos pero el mal se extendía, cual pandemia, en progresión geométrica.
 Antes de salir del garito me pareció ver la vaina en la que se incubó, y de la que había salido, oculta detrás de unas cajas de coca-cola. No la incluí en mi lista de los imbéciles del viaje porque al estar poseída vulneraba las bases del concurso y el superimbécil de Tineo podría recurrir el fallo final.
  Pasé de ella y me puse, ya en el polideportivo, a llamar como un poseso (¿se habrían adueñado ya de mí?) a la guardia civil, al 112, a la policía nacional, al hospital de la comarca, a todos los hoteles que pude en un radio de 20 kilómetros a la redonda y al teletienda para pedir un video de Cindy Crawford haciendo abdominales. Debían ser fiestas porque no había ni una puta plaza libre en ningún lado (¿como no me voy a reir?: es una fieshta… ¡¡de alienígenas!!). Bueno, salvo uno lejísimos a un precio absurdo:
─Sí, nos queda una habitación a 185 € la noche.
─No, si no he pedido una con las paredes forradas de microprocesadores Pentium y con autenticas columnas egipcias con grabados de hace 6.000 años: quiero una habitación normal.
 Desesperado me dieron ganas de ir a la Plaza del Ayuntamiento, bajarme los pantalones y gritar:
─¡¡¡¡¡Dadme por el culo!!!!!─En ese momento, no sé cómo, alguien tuvo el poder telepático de leer mis pensamientos y ya estaba preparando la vaselina…y estaba allí mismito…
egipciaroom
La supuesta habitación de marras con, además, grifería de oro y un enano que te piropea todo el tiempo y te hace la declaración de la renta para que siempre te salga a devolver.
En esto llegó la Guardia Civil…y se armó, o mejor dicho, saque mi lado Darth Vader, la peor de mis malas hostias y…¡la armé! Los pobres picoletos no tenían culpa de nada pero ellos era la cara visible de todos esos poseídos, de la conspiración de un pueblo entero. Si el alcalde no se hubiera portado de esa forma tan mezquina hubiera podido quedarme allí mismo, enfermito, e ir al baño cada cinco minutos… Además, aunque yo me fuera me parecía lamentable que los que se quedaran lo hicieran en tales condiciones.
  Tras perder la compostura, y por tanto parte de la razón que me asistía, zanjé la conversación gritándoles:
─ ¡¡Pues como guardias civiles o como civiles a secas díganle al alcalde que es un puto gilipollas!! ─y oye, chico, aquello fue mano de santo y me empezó a bajar la fiebre.
 Entonces sucedió:
Alguien, testigo de la escenita, se acercó a mí con amabilidad y me hizo la proposición más ¿tentadora? de todo mi Camino de Santiago, de toda mi epopeya peregrina. Era la última persona sobre la faz de la Tierra que pensaba que lo haría.
 shaq
Preferiría que Shaquille O’neal me la metiera así, a capón, antes de aceptar la propuesta que me harían…
 ─Si quieres puedes dormir esta noche en mi tienda─Aquello, la oferta de yacer casi en el sentido bíblico del término con esa persona, no la realizaron las letonas, lituanas o estonas, ni mucho menos la chica morenita, Ascen, sino que fue…
Ta cha chaaaaaaaaaan:
¡¡¡El mismísimo doctor Tornasol!!!, que había llegado también a Grandas a bordo de su bici, a pesar de su mirada desorbitada y los trozos de cadáveres ocultos en sus alforjas. Había plantificado una tienda de campaña en el mismo polideportivo.
 Lo cierto es que dudé. Pero aclaro: en esos fatídicos segundos antes de contestar dudé en decirle la verdad o ser diplomático. La verdad es que prefería que me descuartizaran lentamente, como a mi bella Hypatia de Alejandría, pero que antes (previamente untado de arriba a abajo de sirope de Pedrigree-Pal) me mordieran los huevos mil dobermans sarnosos mientras que me daba por culo el mismísimo Shaquille O’neal embutido en un condón sado lleno de pinchos…prefería todo eso a dormir aquella noche dentro de esa tienda. Y más si llego a saber lo que nos contaría después José, que a mitad de esa noche vería como se agitaba la tela violentamente, moviéndose la luz de su linterna, apuntando como loca a todas partes, como si se hubieran colado en la tienda cien chimpancés borrachos dotados de frontales. Opté por lo segundo:
tornasol2
Tornasol y su circunstancia. Pero si al final iba a ser un psicópata descuartizador honrado, de los que ya no quedan.
─Se lo agradezco muchísimo, de verdad, y lo cierto es que es muy tentador pero prefiero seguir intentando encontrar un hotel ya que estoy jodido. Pero muchas gracias, de verdad.
 Tras aquello, esa jornada del infierno empezó a dejar de ser ambas cosas, a terminar: localicé by phone a un taxista enrollado que me encontró una habitación doble libre en el pueblo de al lado. Además, Satur, el valenciano y el chico que les acompañaba también me habían reservado un miniapartamento en Grandas: ¡existía luz en la oscuridad! Se lo agradecí enormemente pero Toni y yo decidimos irnos con el taxista. Gracias, Satur: te ganaste el perdón de todos tus pecados (sí, incluso esos) y la simpatía eterna del Santo Santiago.
 Terminaré mi narración de aquel día luctuoso con unos versitos de novena categoría, malísimos, pero que forman parte de mi terapia, para superar lo que pasó. Allá van:
 El alcalde de Salime
no respeta al peregrino
no le importa ni un comino
la caca ni el pis ajeno.
 
Y aquel pueblo poseído
Inyectado el duodeno
de los perros ni un ladrido
De los aliens el veneno.
 
Pero Asturias siempre verde
Y sus gentes nobles son
En mi cuore permanecen
su valía y su tesón
(…y también su requesón).

BIEN, ESOS COMENTARIOS, ¡¡¡¡QUE RULEN!!!!  GRACIAS 

22 comentarios para “MI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 16”

  1. Toni Dijo:

    Ramoooooooooooon !!

    Larga ha sido la espera pero causas de orden mayor obligan…. Confío que “Hypatia y la Eternidad” esté ya en negro sobre blanco y podamos tenerla pronto en nuestras manos.
    Decía Woody Allen que tragedia más tiempo son mimbres para la comedia. Este es el caso que nos ocupa pues en aquel momento viviste una situación complicada de la que poca broma podíamos hacer, excepto quizás imaginarte durmiendo en compañía y “bajo los cuidados” del Profesor Tornasol, jajajajaja.
    A pesar de la fiebre y el cansancio acumulado el caballero castellano que llevas dentro no paró de movilizarse lidiando con el alcalde, el médico, la policía, la guardia civil, personal del polideportivo y recepcionistas de los hostales, no solo para pasar la noche en una situación que te permitiera no empeorar tu situación sino además intentando que la gente que tendría que pasar noche en el polideportivo tuvieran mantas y acceso a los lavabos.
    Espero al siguiente capítulo para ver como RAY MON vive el desenlace del trance en el que se encuentra ….

    Un abrazo,

    Toni

  2. nacho Dijo:

    Joroba , que narrativa tan bellamente descriptiva.

    Es lo que debería llamarse “surrealismo mágico”
    porque conjuga a la perfección lo mas cañi de nuestra idiosincrasia con lo mas fantasioso de el lenguaje cinematográfico y mediático, sacado de sus contextos para descojonar nuestras preconcebidas ideas.
    Un saludo Cuñao.

    Nota:Pues si que tenias que estar joio para no confraternizar con las bálticas.

    Nacho

  3. Dani Dijo:

    ¡Jajaja, qué buenos los versos!

    Lecciones aprendidas en este capítulo, que por cierto ya tardaba.. que no vuelva a pasar Raymon: no doblar etapas y abstenerse de machadas, no hacer parada en Grandas de Salime y andar ojo avizor ante posibles encuentros con hembras bálticas asilvestradas.. tomo buena nota ;-)

    p.d. Yo SI he visto Stalker… seguro que no te esperabas menos de mi :-)

    p.d.2 y hablando de SciFi ¿cuando es la fiesta de “estreno” de Hypatia?

    • Dani:

      Alegro-me que tomes nota de mis errores…aunque espero que cometas los tuyos propios, que si no qué gracia va a tener tu Camino, que si no no creces (más allá del metro noventa, jajaj). En serio, doblar etapa en ese punto pone en peligro la integridad humana, para encima aterrizar en un pueblo (poseído) que, excepcionalmente, no está nada por la labor de acoger a los peregrinos, y la prueba de ello es su patético albergue.

      Raymond

      PD: No, no esperaba menos de ti, aunque hay que reconocer que Stalker es lenta de cojones.

      PD2: Pues sí me gustaría hacer algo coincidente con el lanzamiento de Hypatia y la eternidad. Para empezar espero veros a todos en la feria del libro de Madrid, que os paséis por la caseta 155, que un servidor os recibirá con los brazos abiertos, y la bella Hypatia también.

  4. Jose Jiménez Dijo:

    Hola Raymon.
    Cómo me acuerdo de esa etapa: ¡dura de verdad!
    El merito fue tuyo, con 40 de fiebre y llegaste como un campeón.
    Creo que acertamos en doblar porque a partir de allí empezamos a conocer gente que, al final, fueron importantes en el Camino… me ha encantado recordar esta etapa.
    Como siempre muy bien explicada. Un abrazo y otro para Toni.

    • Hoola, José DestrozaPlusMarcas, jajajaj.

      ¿Cómo te va? Que digas tú que aquella etapa fue dura es un honor…¡hasta para ti lo fue! Y tienes toda la razón: mereció la pena aunque sólo fuera para adelantar a ese grupo aburrido con el que coincidimos desde Oviedo…¡y conocer a gente nueva!

      Recuerdo con cariño la charleta que tuvimos tú y yo bajando hacia el embalse (eterna bajada): ahí hicimos Camino, nos medio contamos un poco la vida. Tengo un recuerdo cojonudo de aquello…hasta que se me complicaron las cosas, jajaj.

      Un fuerte abrazo y te “veo” en la próxima etapa.

      Ramón.

  5. Toni:

    Buenísima la frase de Woody Allen que mentas. Sí, desde la perspectiva futura todo es cachondeíto pero como sabes las pasé putas. La sensación de estar lejos de casa, sin family, enfermo, en la puñetera calle es muy jodida pero-y esto lo digo en serio-muy buena para crecer, muy buena para hacerte más fuerte, pues no te queda otra. Ese día amorticé con creces mi inversión de tiempo en el Camino, obteniendo una dosis enorme de crecimiento personal, una jornada clave para ello: en nuestra vida cotidiana, y a pesar de los reveses, vivimos entre algodones y no creo que sea bueno.

    Gracias por recordar que también me peleé porque dieran mantas a la gente, no me acordaba de eso: no conseguí nada salvo que me empezara a bajar la fiebre al desahogarme por esta boquita, echando sapos y culebras, jajajaj.

    Ahora que no nos lee nadie te diré que a veces me da un poco de cosilla meterme tanto con Tornasol, pues aunque se le veía bastante desequilibradito, a lo mejor era un trozo de pan, el hombre, jajaja.

    Pues sí, Hypatia está retrasando mis entregas pero creo que merecerá la pena: Entre esta semana y la que viene se distribuirá la novela en toda España. Bah, una gilipollez sin importancia, salvo por el hecho que llevo peleándome desde siempre para conseguirlo (sin gritar a picoletos, jajaj) es nada más que el sueño de mi vida.

    Un fuerte abrazo, my neo-friend.

  6. Nachete:

    Jajajaj, sí, sí que estaba muy “joio” para no confraternizar con las bálticas: una de ellas estaba de muy buen ver, la verdad…

    Gracias por describir con esa visión global que te caracteriza mi estilo narrativo en el blog, “cañí-fantasioso-cinematográfico-mediático”, que podrían instaurar esa categoría en los concursos literarios, que a lo mejor los ganaba (por ser el único participante, jajajaj) a no ser que te animaras tú y dieran también el salto.

    Un fuerte abrazo, cuñaaaooo.

    Mon

  7. Rakeli Dijo:

    Holaaaa Ramonxu mega biónico!!

    De menuda saliste…menos mal que no te metiste en la tienda del Tornasol, ¡¡eso jamás!! jajaja…Gracias por escribir el capítulo y compartirlo sin que te sangraran los pies y la cabeza de tan solo recordarlo. Esto si que vale más que un super triple en mitad del campo.

    Un gran abrazo,

    Raquel

    • Raqueli:

      Zenkius for your coment. Aquella jornada lo pasé realmente mal y si me hubiera metido en esa tienda quizás ahora sería comida para gatos, o como dijo Bogart, puede que aquello hubiese sido el principio de una gran amistad, vete tú a saber: ¿dónde está escrito que los frikis y los descuartizadores no puedan jugar al paddle juntos los domingos? Todo el mundo debería vivir una situación así de adversa, pa’aprender de la vida un poco, que en el mundo occidental vivimos entre algodones (coño). La gente, como mejor aprendemos es a hostias (la letra con sangre entra) y yo aprendí unas cuantas cosas:

      1-Evitar los pueblos cuyos habitantes esten poseídos por alienígenas malos (si son de los buenos, hasta mola).
      2-Evitar andar 45 kilómetros un día con sobrepeso si no te espera al final un hotelito de la cadena Rusticae.
      3-Evitar las tiendas de campaña de los descuartizadores compulsivos a no ser que seas uno de ellos y seas tú quien invite a la gente dentro.
      4-Evitar comprar videos de Cindy Crawford en el teletienda cuando estás agonizando.

      Otro gran abrazo para ti.

      Raymond.

  8. JuanCar Dijo:

    Hola Ramón,

    He estado echándole un vistazo a tu blog del Camino Primitivo, aunque no el tiempo que me hubiese gustado. Resulta que me dispongo a hacer el Camino primitivo este verano, y veo que tú fuiste andando desde León a Oviedo (porfa, corrígeme si no es así). Yo tengo entendido que el Camino Primitivo va desde Oviedo a Melide. En fin, si empezaste a andar desde León, te agradecería mucho que me informases sobre ese tramo: el de León a Oviedo, pues en principio parece que no está muy documentado, y me gustaría saber si está señalizado (si hay o no senderos que lo definan), cómo está en cuestión de albergues y/u otros alojamientos, si los pueblos están o no muy separados… y, sobre todo, en cuánto tiempo estimas tú que se puede hacer (de León a Oviedo) ?

    No te molestos más. Enhorabuena por tu blog, y muchas gracias por tu atencíon.

    Un saludo.

  9. Juan Carlos:

    Así es: fui tan “zumbao” de comenzar el Camino Primitivo en León. Históricamente existen motivos para empezarlo en Oviedo pero también desde donde yo lo hice, según al rey Allfonso a cuya historia acudas. Decir que es duro sería quedarse corto y a los hecho me remito: en pleno mes de agosto sólo me encontré a otro peregrino en el tramo León-Oviedo. Soy deportista, de constitución muy fuerte y estaba entrenado…y aún así casi la casco en el intento: me equivoqué en el peso (el doble de lo recomendado) y en el calzado (botas de alta montaña). Además, está fatal indicado y me perdí varias veces con casi fatales consecuencias (algunas jornadas de 50 kilómetros con un calor horrible y los “extras” mencionados en la frase anterior…así que casi voy a ver como crecen las flores desde abajo. Fui imprudente, lo admito. Si todavía no te he disuadido de hacer la locura que yo hice a ver si te convenzo con esto: si no fuera por la maravillosa aventura que creo que lo suyo hubiera sido comenzar en Oviedo pero no terminar en Santiago sino en Finisterre (a tres jornadas más de Compostela). No obstante te digo que-en teoría-se podría hacer en unos cinco días, a unos 25-30 kilómetros diarios, con el pequeño detalle que cuando terminas de recorrer dichos kilómetros es altamente probable que no encuentres alojamiento. El problema es que la red de albergues por allí es patética (salvo el de Pola de Lena) y, además de todo lo dicho, te juegas el pellejo en las carreteras, pues cuando te pierdes por la lamentable señalización es a estas peligrosas vías a las que tienes que recurrir.

    En resumen: ni se te ocurra. Esa es mi recomendación. Sí te aconsejo Oviedo-Melide-Santiago-Finisterre, a pesar de su dureza (si estás entrenado y no tan duro como León-Oviedo).

    Saludos.

    Ramón Galí

  10. Sofía Dijo:

    Gali, después de leer este tu último día descrito y fantásticamente transmitido, como que se me van las pocas ganas que tenía de hacer el C. Primitivo … Acabo de llegar de mi Camino Platero hasta Salamanca, y con muchas aventuras también, no te vayas a creer ….( he de ponerme a escribirlas ) …. especialmente duras son las enormes que hay que sortear sin pueblos ni lugares donde abastecerse, pero nen, tus divertimentos diarios distan mucho de los mios…. a duras penas me aguanto a mi misma, en especial por los arcenes y las cunetas pisando asfalto ( aunque en realidad hay poco ) y con miedo en el body de que no me ataque algún toro …

    Admiro ese sentido del humor tan genial que tienes y las constantes referencias cinéfilas !!! que Dios te lo conserve muchos años !!! Saludos de Sofía

    • Sofía:

      Gracias por tu comentario y tus ánimos. Cómo contestaba al chico que me ha escrito al respecto, JuanCar, lo del Primitivo desde León es de “zumbaos”, otra cosa es desde Oviedo: es durísimo (pregunté a varias personas que habían recorrido todas las vertientes y todos sin excepción coincidieron en afirmar que es el más difícil de realizar) pero si estás preparada físicamente te lo recomiendo. Por su dificultad es minimalista y ello hace que conserve el espíritu auténtico del Camino, cosa que se va al garete al llegar a Melide…aunque te pongas allí hasta las trancas de pulpito, hasta que te salen tentáculos.

      Imagino que vivirías n millones de aventuras en el de la Plata…pues como dices, guapa, a narrarlas… que te aseguro que es otra aventura de casi el mismo calibre que vivirlas, jajaja.

      Un abrazo y “zenkuis” de nuevo por lanzarte al ruedo de mi blog.

      Ramón

      PD: Hablando de ruedos…¿cómo que miedo porque te atacara un toro? ¿Es que paseabas por fincas llenas de toros de lidia? A ver si me voy a tener que llevar una capa cuando me haga la Plata y tengo que liarme a hacer verónicas y pases de pecho.

  11. ktal fredy gracias por narrar el detalle de grandas no se te escapa nada y demuestra que te acuerdas de los que han intentado ser amables contigo un besazo y gracias por ser el primero en inmortalizarme pues salgo bastantes veces quien sabe si algun dia se hace una peli ves a saber este año seguire tirado por esos caminos rememorando a los viejos templarios

    • ¡¡Satuuurr!!

      ¿Cómo no iba a cumplir mi palabra de inmortalizarte si en el fondo es lo único que tenemos? Y claro que me acuerdo perfectamente de lo que hicistes en aquellos momentos jodidos, y te estoy muy agradecido.
      Ahora estoy pillado con la promoción de mi novela pero es cuanto pueda retomo el camino digital, narrando aquella noche entrañable en el albergue en medio del bosque (la mejor velada de todo el Camino) en la que Don Satur, fue coprotagonista. Menudo baile te marcaste con la polaca, jajajja.

      Un abrazo

      Ramón

  12. Gerard \\[Heterosexual\\] Dijo:

    Muy buenas! Esta es la vía más rápida que he encontrado para contactar contigo. Me apetecía hacerte saber que me he leido toda la epopeya del Camino Primitivo, y he disfrutado como un becerro leyendo tu experiencia. Me gusta mucho como escribes!a ver que tal el relato Leonardense! No te estropees!

  13. Gerard:

    Muchas gracias por tu comentario, que siempre sube la moral de la tropa (la de Ray y Mon, jajjaa). Siempre que te apetezca puedes dejar un comentario en el propio blog (al final de cada capítulo). Por cierto, a ver si me pongo las pilas y remato la faena, que todavía me quedan unas cuantas aventuras/desventuras que rematar hasta que llegué a Santiago de Compostela.

    Abrazo totalmente heterosexual.

    Ramón

  14. Gerard Dijo:

    Buenos dias Olivetti!

    Espero que cuando regrese del Camino Primitivo [ finales de Julio] esté entero para poder permitirme leer tu novela, porque con la de peregrinos psicópatas descuartizadores que dices que hay por allí… la frecuencia de esos sube directamente proporcional al incremento de peregrinos en esas fechas.

    A ver si te pones unas Alcalinas y rematas las faena, que me mola tu narrativa coño ;)

    Un abrazo catalán [heterosexual por supuesto]

  15. María Camino Dijo:

    Vaya, Gali, espero que estés bien. Llevo toda la tarde contigo y casi que te siento uno de ”mis niños”; es broma ;)

    No, en serio, que lo dejaste, tú sabrás por qué pero volveré por si te animas a seguir.

    Venga peregrino.

    • María (del Camino):

      Ha sido verdadero un placer recibirte en mi blog y, de entrada, te admito que me he partido la caja y el eje con algunos de tus comentarios. Seré telegráfico pues, como siempre, ando pillado:
      Un gugol de gracias por tu mención y consiguiente enlace en tu blog al mío y al de mi novela. En justa reciprocidad ya tienes un hipervínculo en el mío.
      Volveré, volveré: La bella Hypatia de Alejandría ha precisado mucha de mi atención, la muy cabrita pero en septiembre volveré a retomar mi Camino virtual.
      Mi perfil en Facebook corresponde a mi otra dirección: ramongali@hotmail.com
      A los del concurso 20 Blogs… en fin… iba a ser un poco soez pero eso altera mis ciclos circadianos (o me los arregla, depende, jaajaj)
      Qué suerte lo del sexo en el Camino. Con uno mismo no vale, ¿eh?, jajajaj
      Siento haberte contestado a pesar que me pediste lo contrario: es una mala costumbre que tengo, hasta supongo que venda libros como churros y reciba más mails diarios que Bill Gates.

      Fuerte aunque virtual abrazo, peregrina.

      Ray-Mon

  16. María Camino Dijo:

    Estuve en Salime el sábado y me acordé mucho de ti :) )
    No vi al alcalde pero la colegiata, y eso dice mucho, la tienen oliendo a pises que en ninguna parte sucede. Sin embargo comí en un lugar que que de puta madre. La Barra, por diez euros, buenísimo todo y no te lo acabas ni de coña, aunque seas el terrible Julk.

    Antes pasé por el Palo y sudé que no veas en el coche. Uno arriba me dijo: Esto es un camino de montaña, él venía por Hospitales (se había juntao con un francés allí mismo que venía por el otro itinerario), ¿crees que podrás? ¡Hombre, eso ni dudarlo! Entendió que era chulería y me dejó hablando sola, con el francés, que no nos entendimos ni de coña. Pero como entre peregrinos todo se soluciona con un Buen Camino y buena voluntad…

    Luego la entrada en Galicia me sonó como a más aburría. En fin, chiquillo. vuelve, aunque sea para que nos comamos el almendro pero que si Hipatia te hace feliz … no la dejes nunca y que te eleve hasta la Gloria. Me imagino que algún día volveré a tener yo tiempo para la lectura… Si consigo acabarme Mil Mesetas… me leo a tu chica que siempre me han hablado muy bien de ella. Todas las mujeres cultas se le quieren parecer. Yo no, yo ya tengo bastante conmigo misma (se vale sí, con uno mismo, y a veces es hasta mejor -respondo a tu pregunta). Aunque una vez me compararon con la Anita Comnena que al parecer era muy intrifante. Sí, con fe. de ferrari. Besos, muchos, peregrinos. yo

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