Título canción: “Tears on Heaven” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)
¿Qué no has leído los capítulos anteriores? ¡¡Pero bueno…!! ¡¡Voto a bríos!! ¿Cómo osas? Pincha en ellos, anda, y que no se entere nadie: CAP1 CAP2 CAP3 CAP4 CAP5 CAP6 CAP7 CAP8
En capítulos anteriores dejamos a nuestro (anti)héroe Ray-Mon a bordo de una cafetera que, con un poco de suerte, le llevaría a León. La (descabellada) idea era empezar su epopeya peregrina desde allí y tirar hasta Compostela. Unos gays desaforados, una chica guapa y unos siniestros “apañeros” de hostal aderezarían mi viaje y llegada a la capital del antiguo reino castellano-leonés. Un despiste brutal me hace realizar unos ¡20 kilómetros de más! Comienzo de nuevo a andar, y me siento como Bill Murray en la peli “Atrapado en el Tiempo”, cautivo en un bucle espacio-temporal. Consigo zafarme de éste y me lanzo a la aventura, perdiéndome otras dos veces, abejas asesinas africanas, llamadita al 112, nonagenaria invidente (que imaginé como Halle Berry), incluidas. Llego reptando a La Robla e imagino, antes de caer hecho fosfatina, que todo es un montaje: El Show de Ray-Mon. Tras un sueño reparadorcíiisimo me lanzo de nuevo al Camino inscrito en mi chaleco reflectante intergaláctico, pillando un bordón peregrino “Born to Kill”, paso la localidad Pola del Ídem (¡con el mejor tanatorio de la comarca!), los Puente de Mádison y me encuentro a un ser andrógino al que ni planteo bailar conmigo-cual Harrison Ford y Kelly Mcgillis en “Único Testigo”. Me cabreo por lo patético de la guía que llevo, y en el monte encuentro civilización de humanos que vive en las torres de alta tensión. Tras mil vicisitudes termino en un hostal decente de carretera con cucarachas universitarias. Pero la nave espacial que me constituye peta a la mañana siguiente y tengo que quedarme un día en un hostal de carretera polivamente. Allí, la clientela es siniestra (y me siento como los chicos de “Un hombre lobo americano en Londres”) pero la comida buenísima. Me entero, at night, que se está inundando mi casa pero-en esos momentos-me importa un bledo, …querida. Zarpo de nuevo, de madrugada, y los tráiler me exfolian la piel de tan cerca que me pasan. Asciendo hasta el puerto de Pajares y entro en otro mundo: ¡Asturias! Allí un perro-alien enorme me cierra el paso pero le hago un pase de pecho y media verónica cual José Tomás en las Ventas. Una mujer resucita delante de mis ojos en el ecuador de otra etapa maratoniana. Un diluvio universal me sorprende pero increíblemente no me ofrecen subir al arca de Noe. Resguardado tengo mis planteamientos pero que rápidamente se me olvidan al atravesar un bosque (en mi imaginación) infestado de velocirraptors. Una lamentable escena machista en grado sumo termina en bronca entre Ray y Mon, a punto de separarse, cada uno a su bola. Moras y un pre-centro de pre-interpretación de una pre-ermita prerrománica nos reconcilian y allí encontramos a alguien que conoce nuestra pre-novela. Llegamos finalmente a Pola de Lena donde unos singulares policías nos sorprenden, dándonos paso a nuestro primer albergue y a nuestro primer peregrino, Fernando, que el tío, con dos, viene andando desde Madrid, so abusón. Otra jornada brutal que nos deja hecho quarks.
A Mamen (†)
“Mi vida es mi mensaje” Mahatma Ghandi
“Del amor al odio sólo hay un paso…¡pero de Airgam-boy!”-apostillaba en una ocasión mi amigo Miguel Ángel. Ese día mi amor al Camino se transformaría en desesperación y finalmente en odio. Sí, entre otras muchas cosas que me sucedieron… me volví a perder… Y no se me ocurrió otra cosa que hacerlo en otra etapa brutal con un perfil en dientes de sierra cuyas salvajes pendientes dejaban al mítico Tourmalet en una praderita “windows” amariconada. Fue al principio, nada más salir de Pola de Lena, reconozco que un poco tarde, sobre las 8 a.m. A esa hora, Fernando-mi primer peregrino “Chispas”-ya se había ido. Nos despertamos a la vez pero él tardó 5 minutos en apañarse, yo 50 (sí, en lo que yo me sacaba un moco, él se sacaba 10). Digo que me perdí nada más salir y, curiosamente, unos turistas holandeses despistados me preguntaron…¡¡SÍ, A MÍ!!… cómo coño se llegaba a nosedonditos. Aja. Toda la vida había estado esperando ese momento, así que lo extraje cuidadosamente de su estuche neuronal y solté en español uno de los chascarrillos de mi padre:
─”A buen sitio has ido tú a plantar la era”─Ellos mascullaron algo con cara de bobos y se fueron flamencos (claro) por donde señalaba, primera dirección que se me ocurrió (Que malooooo: Es que los turistas es una especie a erradicar, frente a los viajeros, como diría F.S.D.). Luego vi el cartel que me alertó rápidamente que por ese camino tenía menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas:

Bueno, podrían ser cien.
Una vez encauzados de nuevo estos empezaron a largar:
RAY: La mierdi-guía dice 33 kilómetros…hasta Oviedo…
MON: …por lo que previsiblemente estaremos hablando de 40 y la mitad de las indicaciones serán ambiguas.
RAY: ¿Has visto cómo ha salido zumbando Fernando? Un poco más rápido y experimenta la regresión temporal einsteniana. Tiene optimizado todo, hasta sus movimientos por la mañana y no se anda como nosotros con tantas hostias.
MON: Sin que sirva de precedente, tienes razón: Me he sentido tan palurdo como Paco Martínez Soria en la peli “La ciudad no es para mí”. Fernando es un auténtico Homo-peregrínidus, no como nosotros. Cuanto tendremos que aprender…
RAY: Menos mal que nadie se va a enterar de nuestra paletez…
MON: …o paletosidad… Sshhh. Es verdad, menos mal. Sólo nos falta la boina, la sandía y la abuela…

Ray-Mon Martínez Soria saliendo del albergue lenense o lenoso rumbo a Oviedo. “¿Que pa’donde es?”
Caminamos un rato por una carretera sin tráfico rumbo a una localidad denominada Ujo, cuna del orujo asturiano, cosa que me inventé en ese momento pero, ¿a que podría ser? Luego caí: En verdad allí Jack Nicholson rodó “Alguien volo sobre el nido del ujo”. (Por favor, que alguien de Post-Producción baje y eche de mi cerebro a ese enano tonto que no hace más que soltar juegos de palabras malísimos “martesytrecianos”. Ah, gracias. Ahora mejor, ¿eh?) Extirpadas las psicofonías de Josema Yuste de mi cabeza seguí andando y me di cuenta de dos cosas: que ese día iba a hacer un calor que tetorras y que sentía unas ganas irrefrenables de pararme y autohacerme una foto sacando la lengua al universo, así que lo hice:

Es duro pero a veces, en la vida, hay que hacer estas cosas. Otros hacen feng-shui, que no sé qué cojones es exactamente pero que debe ser la hostia.
Bien, ahora me había quedado a gusto. Apreté el paso y rebasé pueblos y valles, montañas y océanos, cúmulos estelares y galaxias. Hasta ahí llegaban los mojones y las vieiras, qué cosas. (Ello me recuerda al chiste de Gila, que va a Nueva York y mirando desde abajo un rascacielos: “Coño, ¡la calle Fuencarral de canto! Sólo le faltan los mojones”) Alcancé finalmente Mieres-”Allí haz lo que mieres”-, y pego por el morro directamente de la wikipedia: “Mieres figuró desde la Edad Media en la Ruta Jacobea, siendo un importante lugar de paso para los peregrinos que se dirigían hacia Santiago de Compostela haciendo parada en Oviedo. De ahí el nombre de su capital: Mieres del Camino.” Es para aprovechar el sacado de lengua anterior y dedicárselo a los que juraban y perjuraban que el Camino Primitivo empezaba en Oviedo y no en León. Solución de la disyuntiva (ó “ni pa’ti ni pa’,mí, ¿eh, Miss X?”): desde ambos puntos. Resuelto el litigio ilustro mi blog con otra foto antes de la aparición de ella. ¿Ella? ¿De ella?

Allí, cual Principito, llegué al final del Cosmos andando-concretamente al asteroide B612-donde había un mojón con una vieira. Bufff, de final del Cosmos na de na: me quedaba un trecho de cojones. En este blog es muy importante repetir mucho la palabra “cojones”, cojones.
Me senté en un banquito paralelo al río Caudal que no traía gran ídem, y me apreté un bocata del tamaño de una impresora HP, inconsciente de todo punto de lo que me esperaba. Qué pachorra. Ah, que he dicho algo de “Ella”, de la irrupción de una mujer antes de insertar la imagen tuneada de El Principito. Era un burdo truco de trilero para que siguierais leyendo un poco más, jajajaj: Que nooooooooo, que sí hubo una “ella”. Una mujer atractiva, de unas cuarenta primaveras, apareció en el horizonte del paseo. Se trataba de una lengua asfaltada por donde se machacaban corredores y ciclistas. Me refiero al paseo, no a ella pues cuando entablé conversación no me pareció asfaltada, en todo caso pelín deshidratada del tute que se traía y, si se machacaba (o dejaba machacar) a/por alguien, era cosa suya.

Foto tomada por Mon del Puente de Mieres que recordome a uno leonardesco: ‘El Puente de Leonardo’, como ha sido bautizado el paso peatonal para atravesar la autopista que une Noruega con Suecia. Para más señas ilustra el capítulo 44 de mi novela “La invencible sonrisa de Leonardo”: Lo sé, más auto-publicidad no cabe ya. Abajo los organismos reguladores.
─Buenos días. ¿Sabes cuanto hay de aquí a Oviedo? ¿Quieres Acuarius?
─¡Anda, un peregrino! No, gracias, llevo yo.-Y se sorprendió al ver uno de mi especie, y eso que no sabía si tenía mis vacunaciones en regla y el chip intradérmico.-Por carretera… unos veintipocos pero me temo que el Camino te lleva por media Asturias-
─Lo dices para animarme, ¿no? Soy Ramón.-Era de allí y pronto me iba a demostrar que conocía el terreno al dedillo…
─Ana, encantada. Es cierto y déjame pensar en voz alta. Ah, no te asustes: La Peña, Rebollada, Copián, Padrún…,-vengaaaaa pueblos-…Casares, Olloniego, PicuLlanza, Venta del Aire…,─creí ver un fulgor luciferino en su mirada: estaba disfrutando─…San Miguel, Casugal, Los Prietos, El Caserón, La Manjoya…
─¡Para, para, para…! ¿pero qué te he hecho yo? ¿Así tratáis a los caminantes?
─Jajaja. -Y entonces aproveché su flojura muscular al reír para endilgarle una tarjeta mía leonardesca; es como cuando ves un hueco en los defensores de la canasta.
─Si el problema es que creo que el camino para llegar a esos pueblos es un rompepiernas, una montaña rusa diseñada por el tipo de adolescente que mete a los gatos vivos en el microondas, pero sin looping, eso sí. ¿Sabes que tengo la teoría que los de aquí confabuláis para desanimarme? Qué todo esto es un tinglado, que todos sois actores de una fabulosa broma…
─…Como en The Game, de Michael Douglas…
─Exacto.
─Anda, bébete tú ese acuarius y ponte a la sombra un ratito, que te queda un trecho…
─…no me lo digas…¡de cojones!

Cómo se la mete doblada Sean Penn a su hermano (en la pantalla) Michael Douglas, en “The Game”. Yo no sé si doblada, recta o con un ángulo de 90º pero si todo aquello era una broma (mamá, no leas esto) metros cúbicos de vaselina habían rulado sin darme yo cuenta.
Ese día bebí tanto acuarius que llegó un momento que yo era más acuarius que Ray-Mon, una especie de OPA amiga en la que la Coca-Cola compra el 51% de las acciones de tu compañía. Bueno, mejor los americanos que los rusos mafiosos, ¿no?
. Mis neuronas sumergidas en tan refrescante líquido chequearon todo el hardware y dieron la voz de alarma: Tenía los pies destrozados, y eso que no había empezado todavía el sube-baja-sube-baja. Quitome las botas de astronauta y pusome la sandalias negras de Gladiator. He de decir que preparo un santuario ignífugo en casa para honrarlas, pues al final se me revelarían como una pieza clave en toda esta película: tiraba mucho mejor así, sin duda. El problema vendría en las zonas embarradas, o húmedas, o con pinchos, o con piedrecitas, o si llovía, o si me doblaba el tobillo, o por el frío mañanero, o con los terrenos irregulares, o en los caminos polvorientos: sólo en esos casos…, que eran prácticamente todos. Ah, se me olvidaba el asfalto incandescente, como el que ahora pisaba (“Estoy más caliente que el asfalto de Georgia” dice Laura Dern a Nicolas Cage en “Corazón Salvaje”) Aquello no era Georgia pero el calor que irradiaba el asfalto de Rebollada, Asturias, me estaba derritiendo hasta el yeyuno, que como el otro día confesé a la mismísima Miss R (?), es la parte favorita de mi anatomía.

Lorenzo pegaba implacable, rebotaba en el asfalto y en mi culo explotaba, como el dicho infantil. Con lo a gusto que estaría yo en Madrid planteándome-como todo el mundo-que “…algún día tendría que hacerme el Camino de Santiago…”, pero sin ninguna remota posibilidad de concretar y llevar ese vago deseo a la práctica
Empecé la brutal ascensión y vi a lo lejos a alguien reparando su coche averiado. Recordé a la “chica del montón” Megan Fox, la de “Transformers”, en la escenita con el capó levantado: como premio a mi imaginación, cuando llegué a la altura del vehículo descubrí un ser que sí, que era como esa “peazo d’mujé” pero multiplicado por ocho… a lo ancho… Al principio me costó diferenciar quién era quién-vehículo y persona que lo intentaba reparar-así que por primera vez en mi vida me puse a hablar con un Opel Corsa de 1.983. Tras un rato de animosa conversación caí en mi error (joder, es que vestían igual, de rojo mate) y cambié de interlocutor. Entonces, como para arreglarlo intenté ayudar con el clásico chiste de informáticos, pero por el careto con el que me ella me miró me parece que no le hizo ni puñetera gracia. Si me dolía la espalda esa noche no sería por la mochila sino por los alfileres del muñeco vudú:
─¿Has probado apagarlo y volverlo a encender?-Si no hubiera sido una broma, mi doble condición de informático y peregrino me otorgaba patente de corso (y de Corsa) para tener ideas rocambolescas, peregrinas, ¿no?
La grúa, que llegó justo en ese momento, es lo que me salvó del gordicidio. Quiero aclarar que no suelo juzgar a la gente por su nivel de triglicéridos en sangre pero sí a empezar a forjarme una opinión por la tendencia a la sonrisa, que en este caso era cero. Aquella mujer sonreía menos que un grifo.

La chavala que habitaba en las grasientas circunvoluciones de mi cerebro, por un lado, y el croquis geométrico que haría “mi” Leonardo del ser que me encontré, borde en grado sumo, “medio” inscrito en una circunferencia y ¿un cuadrado? Canon de las (des)proporciones humanas: La mujer de Vitruvio
El camino por la carretera se acabó bruscamente: tendría que volver a penetrar en una zona selvática. Me paré para volver a calzarme mis gacheto-botas y me blindé hasta las cejas para penetrar en lo que presentía una espesura muy tupida: A pesar del agotamiento generalizado estaba disfrutando como un enano. Pregunté al interface del juego “¿Armas disponibles?”…y éste me contestó que mi sentido del humor, el bordón… y que podía dar las gracias. Estos video-juegos cada día son más reales. Luego allí mismito, en medio de un sendero amazónico me crucé con un tipo de mediana edad, de agrarias hechuras, que también mi amigo Miguelón (macho, hoy estás que te sales) diría que tenía “problemas maxilo-faciales”, que era un “bocas”, vamos. Que no se callaba ni debajo del agua. Me pilló por banda y pretendía contarme toda su vida, obra y milagros,-con todo lujo de detalles-y simplemente para contestar a mi simple y booleana pregunta, “si iba bien para Oviedo…”. El hombre era amabilísimo aunque plasta de cojones; el caso es que yo no me tenía en pie y estaba frito por llegar. Que no regañen los asturianos, que los veo venir, que pesados bienintencionados hay en todas partes.
─¿Para Oviedo…? Ja, me viene a la memoria algo acaecido ya muchos años atrás, una anécdota tremenda que me sucedió llegando a la capital. Recuerdo que ese día había desayunado fuerte, café, huevos escalfados y… a mí me gusta cocerlos poco porque…─Cuando llevas tropocientas mil horas andando, bajo un sol de justicia, la diplomacia no es tu fuerte.
─¡…disculpe…! Le agradezco infinitamente su amabilidad, de veras, pero ¡ me piro, vampiro, que estoy hecho quarks! ─Sabía que no me iba a entender pero estaba tan agotado que me daba exactamente igual: era una cuestión de mera supervivencia. Comencé a andar y me fijé en su calzado, que no eran precisamente unas Nike, sino un zueco de madera muy característico que no sería la última vez que lo viera-─Ah, y bonitos “carcos” (“Esos carcos qu’abiyelas, en tus pulidos pinrés, no se los diñe a nadie, que m’han costao er parné.”) ─Rematé para mis adentros en caló.
Nunca pensé encontrarme un trocito del Amazonas en las inmediaciones de Oviedo. Si lo sé me vacuno y me veo todos los capítulos de la Ruta Quetzal desde que de la Cuadra Salcedo era un chorbo de 50 tacos.
Entonces llegó el momento álgido del día, cuando ya ni sentía los pieses, (totalmente gangrenados dentro de las botas), mis piernas no me respondían, no me quedaba mucho agua y por si todo ello fuera poco descubrí que ese día no iba bien conjuntado. Fue entonces, entre las nebulosas del cansancio cuando lo vi, entre los setos. Una de dos: O era un fantasma, un ectoplasma (a diferencia del ecto-plasta anterior) o era un holograma de alta calidad. ¡¡El mismísimo Obi-Juan-Kenobi se me apareció de repente, en un recodo del camino!! Era un tío barbado, de mediana edad, enfundando en un sudario marrón y que enarbolaba una espada láser. Irradiaba sabiduría y sentí gracias a lo que ya se estaba convirtiendo en habituales flashforward (o prolepsis, en tu honor, Juan) que me lo iba a encontrar de forma física durante el Camino… Juan ejercería de Maestro Jedi de todos los aspirantes a peregrinos que tuvimos la suerte de entrar en su órbita, en su campo de acción. Me sentí Ray-Mon Skywalker en el planeta Tatooine y escuché lo que decía. No sonaba nada. Entonces me di cuenta que tenía apagados los bafles por lo que pillé al encenderlos la charla a medias…:
─”…aléjate de los turigrinos y no te fíes de esa mierda de guía, ni puto caso… Pronto nos encontraremos, más allá de Oviedo… Confía en la Fuerza del Peregrino…”─Luego miró su GPS y desapareció tan pronto como hubo aparecido. ¿Había sido todo producto de mi imaginación? Empecé a dudarlo cuando recordé la legendaria frase de mi amigo Joaquín en medio de una cena que consistía en Raclé: “Por favor: pásame las patatas con ectoplasma”. ¿Acababa de ver uno? ¿Se trataba de queso fundido especial para raclés? Ummh, ya no sabía que pensar.

“No hagas ni puto caso a esa mierda de guía: Confía en La Fuerza. Nos encontraremos pronto”
Todavía me quedaba una eternidad para llegar a Oviedo, anacondas gigantes, sectas que querían atraerme al reverso tenebroso y un nuevo “Born to Kill” con un denso mensaje cual columna de Trajano. Me dolía todo, hasta la última célula de mi cuerpo, cada átomo de mi cuerpo serrano y me quedaba un trecho…¡¡de cojones!! Pero eso lo contaré la semana que viene…(o no, jijijijij)
Aaah…el subtítulo del blog… En busca del Unicornio Azul… ¿Lo encontraría? ¿De qué se trataba…? Muy pronto en sus pantallas…
PLEASE: PASA, PONTE CÓMOD@ Y COMENTA, COMENTA, QUE NO PASA NADA, DE VERDAD. QUE HAY GENTE QUE LO HA HECHO Y HASTA LE HE CONTESTADO Y TO.