Título canción: “Bend and Break” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)
MI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 16
Publicado en Camino Primitivo, Camino de Santiago, ramón galí con etiquetas 20 blogs, Camino de Santigo, Camino Primitivo, ramón galí el 3 Mayo 2009 por ramongaliMI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 15
Publicado en Camino Primitivo, Camino de Santiago, ramón galí con etiquetas Camino de Santiago, Camino Primitivo, ramón galí el 12 Marzo 2009 por ramongali
Título canción: “Vide Cor Meum (Hannibal)” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)
¿Qué no has leído los capítulos anteriores? ¡¡Pero bueno…!! ¡¡Voto a bríos!! ¿Cómo osas? Pincha en ellos, anda, y que no se entere nadie: CAP1 CAP2 CAP3 CAP4 CAP5 CAP6 CAP7 CAP8 CAP9 CAP10 CAP11 CAP12 CAP13 CAP14
En capítulos anteriores dejamos a nuestro (anti)héroe Ray-Mon a bordo de una cafetera que, con un poco de suerte, le llevaría a León. La (descabellada) idea era empezar su epopeya peregrina desde allí y tirar hasta Compostela. Unos gays desaforados, una chica guapa y unos siniestros “apañeros” de hostal aderezarían mi viaje y llegada a la capital del antiguo reino castellano-leonés. Un despiste brutal me hace realizar unos ¡20 kilómetros de más! Comienzo de nuevo a andar, y me siento como Bill Murray en la peli “Atrapado en el Tiempo”, cautivo en un bucle espacio-temporal. Consigo zafarme de éste y me lanzo a la aventura, perdiéndome otras dos veces, abejas asesinas africanas, llamadita al 112, nonagenaria invidente (que imaginé como Halle Berry), incluidas. Llego reptando a La Robla e imagino, antes de caer hecho fosfatina, que todo es un montaje: El Show de Ray-Mon. Tras un sueño reparadorcíiisimo me lanzo de nuevo al Camino inscrito en mi chaleco reflectante intergaláctico, pillando un bordón peregrino “Born to Kill”, paso la localidad Pola del Ídem (¡con el mejor tanatorio de la comarca!), los Puente de Mádison y me encuentro a un ser andrógino al que ni planteo bailar conmigo-cual Harrison Ford y Kelly Mcgillis en “Único Testigo. Me cabreo por lo patético de la guía que llevo, y en el monte encuentro civilización de humanos que vive en las torres de alta tensión. Tras mil vicisitudes termino en un hostal decente de carretera con cucarachas universitarias. Pero la nave espacial que me constituye peta a la mañana siguiente y tengo que quedarme un día en un hostal de carretera polivalente. Allí la clientela es siniestra (y me siento como los chicos de “Un hombre lobo americano en Londres) pero la comida buenísima. Me entero, at night, que se está inundando mi casa pero-en esos momentos-me importa un bledo,… querida. Zarpo de nuevo, de madrugada, y los tráiler me exfolian la piel de tan cerca que me pasan. Asciendo hasta el puerto de Pajares y entro en otro mundo: ¡Asturias! Allí un perro-alien enorme me cierra el paso pero le hago un pase de pecho y media verónica cual José Tomás en las Ventas. Una mujer resucita delante de mis ojos en el ecuador de otra etapa maratoniana. Un diluvio universal me sorprende pero increíblemente no me ofrecen subir al arca de Noe. Resguardado tengo mis planteamientos pero que rápidamente se me olvidan al atravesar un bosque (en mi imaginación) infestado de velocirraptors. Una lamentable escena machista en grado sumo termina en bronca entre Ray y Mon, a punto de separarse, cada uno a su bola. Moras y un pre-centro de pre-interpretación de una pre-ermita prerrománica nos reconcilian y allí encontramos a alguien que conoce nuestra pre-novela. Llegamos finalmente a Pola de Lena donde unos singulares policías nos sorprenden, dándonos paso a nuestro primer albergue y a nuestro primer peregrino, Fernando, que el tío, con dos, viene andando desde Madrid, so abusón. Otra jornada brutal que nos deja hecho quarks. Parto de Pola de Lena equivocándome nada más salir, tomando un rumbo con menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas. Mi primer peregrino sale escopetado recordándonos que todavía tenemos mucho que optimizar y aprender. Rebaso Ujo y Mieres donde una buena moza me abruma sádicamente desglosándome todos los pueblos que me quedan. Me quito-pongo-pongo-quito sandalias y botas con una frecuencia de Hertzios. Diviso a una “gran mujer” con el coche averiado y mi chistecito de informáticos al respecto me hace rozar la tragedia. Un ser humano dotado de “madreñas” o zueco característico pretendo soltarme una chapa que mi cuerpo serrano no puede aguantar. Entre nebulosas me parece ver a Obi-Juan-Kenobi que me advierte sobre los turigrinos y otros peligros del Camino. Paso por N pueblos, hablo con mi hermana justo antes que hagan vudú con su bebé, veo un cartel rocambolesco, una advertencia de ¡Ojo: culebras…! justo tras quitarme las botas que, pasado por el filtro de mi imaginación se convierte en ¡Peligro de muerte, anacondas devora hombres! Rebaso un Centro Tecnológico…del siglo XVII, sorteo como puedo unas arenas movedizas que me recuerdan a un episodio inquietante que vivieron mi padre y hermana y, como colofón, llego a una casa misteriosa-modelo Psicosis-donde habitan unos extraños seres ultra-católicos que me examinan de fe. Me dan agua y regalan una Biblia y yo a ellos una frase para que se coman (más) el tarro. Tras un océano de dificultades, en una llegada que se me antoja eterna, llego a la Capital del Reino, Oviedo. Aquel día, sólo faltó que me dieran por culo. Tras una noche en coma, me desincrusto del colchón, cual fósil, leo C.A.S., me pongo hasta las trancas a desayunar en el bufet del hotel y veo basket de España. Paseo por Oviedo e inmortalizo a Woody Allen con mis gafas prestadas. Alfonso II me recibe al pie de la catedral pero no Don Pelayo a pesar de que le busco en el Hotel Reconquista. La Regenta me da calabazas pero no Jerry Lewis que nunca me falla. Tomo vinitos, paseo, veo una exposición e interneteo en una jornada punto de inflexión de mi aventura. El visionario Melquiades emerge de mi libro en un parque y me vaticina que pronto conoceré a gente muy interesante: Mañana mismo. Hoy. Parto de Oviedo hacia Grado “sobrao”, pero me sale un mini-yo en el pie que me hace descansar en una ermita; repuesto me rebasa un peregrino que ni Alonso a Schumacher en el Gran Premio de Hungría. Reflexiono sobre quién será el Idiota del Camino. Cuando asciendo a velocidad de vértigo sucede algo increíble: ¡Me siguen dos tíos a un ritmo endiablado, imposible! Se trata nada menos que del mismísimo “hombre biónico, José, y Toni, mis compis de batallas desde ese momento. Llegamos al mugriento albergue de San Juan de Villapañada y me pongo a limpiarlo, como Mónica de Friends. Pasamos una agradable tarde mientras llegan los demás peregrinos, a lo que yo considero un barracón de un campo de concentración de la 2ª Guerra Mundial: en el descanso del partido de futbol con los nazis nos escaparemos, como en “Evasión o Victoria”. El procurador roncó de forma inhumana aquella noche, en analógico y digital, hasta desintegrar la piedra del riñón de un jubilado a 138 kms de distancia. Zarpo pronto: Mon ve una casa fantasmagórica, veo pintada nacionalista patética, me junto con Toni y José en Cornellana, Mon ve a Harry Potter revoloteando, me veo en un flashfordward durmiendo en ¡la cárcel!, charloteamos, arribamos a Salas y vemos el basket, descubro que la cárcel es el albergue y viceversa…y a dos pericuelas yogurinas no aptas para cardiacos y demás fauna peregrina, compramos sábanas bajeras, comemos y hacemos un poco de turismo, entramos a niñas por la noche pero yo me voy al sobre a reponer fuerzas para mañana. Antes de sobar hablo con Connor, el mesías de mi Camino. Al final, entre nebulosas y picaduras de mosquitos con solomillo flipo sólo y me creo Robert Redford en Brubaker. La jornada siguiente sería testigo de un atropello mayúsculo protagonizado por El Gran Idiota de mi Camino. Nada más salir casi nos pisotea una estampida de ñúes/vacas. Nos conocemos más y pasamos por el Albergue más VIP del universo. Topamos con una zumbada bi o incluso tripolar francesa que no sabe si viene o si va. Charla interesantísima con Toni pues José despliega su potencia cyborg para dejarnos atrás. Se consuma la tragedia cuando creo haber perdido mi camiseta de Queen. Poli nos “dispara” con la cámara justo antes de comer. Un alberguero, vergüenza de los de su especie, nos trata a todos de forma muy poco hospitalaria, especialmente a las dos macizas sevillanas. Todos sentimos bochorno ajeno; disfrazado metafóricamente de Super López intento mediar sin mucho éxito soltándole una frase de la Lista de Schindler. Tras el triste episodio recupero mi anhelada camiseta e irrumpe en escena uno de los personajes más singulares de mi Camino: Satur. El roncador/procurador bate todos los records aquella noche descomponiendo a los perros en quarks, modificando los instrumentos de las aeronaves y volviendo locas a las Nintendo DS con el Brain Trainning.
A Mamen (†)
“Mi vida es mi mensaje” Mahatma Ghandi
Tras sonar la sirena de mi móvil a las 5:27 salimos los primeritos del albergue media hora más tarde… ¡pero un momento!, antes de meternos en el lío una rápida reflexión… El Camino es al aburrimiento lo que Steven Seagal a la interpretación, lo que la Vice ó Blasa de Cruz y Raya a Audrey Hepburn, lo que Freddy Kruger a la masturbación o a la manicura francesa.
Peter Pan(1), Clase Turista(2), Stendhal(3), Diógenes(4), Estocolmo(5); el Camino de Santiago es una vivencia tan intensa que te hace experimentar ¡¡todos esos Síndromes de forma simultánea…!! Respectivamente…
La Blasa, Freddy Kruger, Steven Quetemeto Seagal y Audrey Hepburn (lo siento, he intentado insertar también a la quinta en discordia pero me ha saltado el antivirus, que como maltrato al cabezón…). Descubre las diez diferencias. ¿Quién te parece más sexi? ¿Con quién te irías a una isla desierta? Piénsalo bien, que la Blasa hace unas tortillas…
…respectivamente, mientras realizas el Camino de Santiago disfrutas como un niño y no querrías crecer(1), se te entumece hasta la válvula tricúspide y el yeyuno del esfuerzo(2), alucinas por la sublime belleza de los parajes que atraviesas(3), acumulas basura en tu mochila hasta que decides hacer una limpia(4) y al terminar de recorrerlo te sientes atrapado por él y, a pesar de ello, percibes una simpatía extraordinaria por tu secuestrador(5) deseando repetir la experiencia…a pesar de los momentos jodidos que te ha hecho pasar.
RAY: “Semos” masocas, Mon.
MON: De acuerdo, lo admitimos, Ray. Y a mucha honra.
Tras la materialización visual de los todos los Síndromes a la vez…vamos que empezamos…
Peter Pan sobrevolando Esto Es el Colmo, llorando al flipar por su belleza y transportando una silla de ruedas, por si los calambres, y cargando también con basura, por si le apeteciera revolverla (bueno, qué gozada, a quién no le mola revolverla y luego rebozarse en ella, especialmente si apesta)
Por cierto, última cosa antes de sumergirnos en la aventura de aquella jornada: ¡¡no todos los días te topas con un psicópata descuartizador…!! o sí, pero como no suelen llevar un cartel en la frente (sólo los de postín), nos pasan desapercibidos; ¡¡ese día intersectaría con alguien que…!! Pero, ¡un momento!! No quiero adelantar acontecimientos que si no San Orden Cronológico se mosquea. Decía que tras sonar la sirena de mi móvil a las 5:27 salimos los primeritos del albergue media hora más tarde. José era rápido como un marine, hasta apañándose, pues con sus precisos movimientos marciales preprogramados en 11,27 minutos estaba listo, y siempre nos tenía que esperar. Dejamos al resto de peregrinos planchando la oreja en Tineo, incluyendo a las macizas sevillanas, a las que seguía sin sacarles el móvil ni aunque avisara a la Policía Montada del Canadá…digorr, de Lavapiés. Recordé de la tarde anterior…
─No, si ya nos veremos en Compostela cuando lleguemos… (Versión vocal)
─Ni de coña, ¿pero tú qué cojones te has creído?, ¡asaltacunas cabronazo, pederasta de los huevos!: búscate una vieja treintañera y a nosotras déjanos en paz, déjanos con nuestros moteros enrollados y cañeros con los calzoncillos por fuera de los pantalones (Versión telepática patrocinada por Captadores de Ondas Electromagnéticas Cerebrales Martínez)-En fin, lo dicho…menos sexo que en la comunión de Tintín. Me consolé pensando que les faltaba un hervor, pero de veintitrés horas de olla exprés a fuego fuerte.
Ese mismo día toparía con un tipo mu majo parecido a Jack Nicholson en “El Resplandor”; buena gente y a quien confiarías a tus hijos y a tu patrimonio. En verdad se parecía a él mentalmente porque su físico se asemejaba sorprendentemente al famoso Doctor… (tachachán…démosle un poco de emoción…el desenlace al final de este capítulo…)
Caminamos en silencio penetrando la oscuridad, a través de parajes brumosos, a través de pueblos silentes en los que el eco de nuestros pasos reverberaba en las lápidas de los cementerios y volvía a nosotros cargado de misterio, cargado de muerte. “COOOORTEN”, dijo el director, “Ha salido bien la toma. Diez minutos para desayunar”. Así que lo hicimos en una tabernita que no se llamaba “La cabra degollada”, como la de Un hombre lobo americano en Londres, aquí ya citada. Nos atendió un camarero que a mí me recordó a Benny Hill en sus mejores tiempos, aunque afortunadamente se ciñó a servirnos sin darnos palmaditas en la calva ni nada.

Ale, tope paisaje verde (1) que te quiero verde. He de decir que muchas de estas instantáneas son gentileza de Toni, porque las perpetró con su cámara de más megapíxeles que la mía y con muchos más gigapíxeles de paciencia que yo. ¡Ole tus terabytes!
Tras el tentempié, José incrementó sensiblemente su ritmo y desde nuestra perspectiva vimos un bólido incandescente rebasarnos; supongo que desde su prisma comprobó cómo las estrellas se convertían en líneas divergentes, como cuando una nave espacial entra en el hiperespacio; este hombre corría más que Forrest Gump en los San Fermines (llevo insistiendo años en que deberían celebrarse-a falta de tiranosaurios por extintos- con rinocerontes locos de dos toneladas, en vez de morlacos, con una webcam en la punta del cuerno, que ya verás que descojone en la curva de Mercaderes, aunque todo lo demás igual, pañuelos rojos y atraer a las bestias agitando un periódico).
Toni y yo retomamos una conversación en la que tocamos todos los palos. Ya había clareado y a pesar de atravesar pueblos ibéricos de nombres tan feos como Obona y Berrugoso (finalista del Concurso Internacional), el paisaje era de ensueño.

Mas verde (2), que he decido mimar las pupilas de mis queridos lectores regalándoles en este capítulo algunos escenarios maravillosos, que se lo merecen, por su fidelidad, por sus comentarios …(¿Eh?, ¿que tú no dejas comentarios? Pues no mires mucho las fotos, ¿eh?, que gastas los píxeles.)
Entonces entendimos donde se toman esas fotografías deslumbrantes que salen en los posters, esos ríos de leyenda, esas cascadas imposibles (¡Abajo el retoque fotográfico! ¡Fueraa! ¡Photoshop go home!). Ese ámbito mágico invitaba a la conversación que estábamos teniendo, casi obligaba a punta de belleza. Con perdón, era para mear y no echar gota, como si tuviéramos ya la próstata de competición, como una pelota de basket, como el viejo que le dio la brasa a Ana, la chica del tren. Hablamos de Dios, de la neo-existencia después de la muerte, del Sentido de la Vida, de Hypatia y la eternidad (Toni, saqué a relucir la conversación adrede calculando cuando publicaría estos capítulos coincidentes con la confirmación de publicación de la novela, pa’que to cuadrara, jijijijiji), de Alien el Octavo Pasajero, de (San) Blade Runner, de las antiguas series de ciencia-ficción. Vaya par de frikis. Un lujo para mí frikear a ese nivel con una cabecita de oro como la de mi compi. Por mi parte le comenté que ya desde muy jovencito preferí escribir frente a disparar gente desde las azoteas o partir sandías con la cabeza, puestos a usarla. Cuando estábamos abordando el límite del conocimiento humano…¡y más allá!…de la naturaleza del espíritu, de la energía oscura, adelantamos un ganadero/labriego y pensé algo que ya soltó mi amigo Paco B. en un bar de Majadahonda, en una conversación similar. Afortunadamente el hombre era de verdad, no de cartón con el andamio detrás como los toros de Osborne, con el Made in Taiwan troquelado.
─Nosotros hablando de esto y este señor seguro que está pensando en que le tiene que dar de comer a la burra. (Por cierto, mucho más pragmático que nosotros, menudos quijotes…)
¡Y venga yaaaa (3)!, ¡que estoy que lo tiro hoy, señora barato barato, verde de primera, oigaaa!
Si un asteroide aniquilador cayera en estos momentos sobre nuestras cabezas:
1-Ya habríamos disfrutado de alguno de los más bellos paisajes de la Tierra , que junto a ver a (San) Mark Knopfler en directo (¡Por Dios dadle cera a los altavoces! Jamás encontraréis una ocasión igual en la vida para ponerlos a tope ¡Bienvenidos al cielo!), leer Cien años de Soledad y comerte el barreño entero de fabada que te ponen en el Parador de Cangas de Onís, son las cosas que uno no puede dejar de hacer antes de ir a ver crecer las flores desde abajo. Afortunadamente estaba suscrito a la revista Adiós, que semanalmente te iba regalando el coleccionable de las tablillas para construirte tú mismo tu propio ataúd y lo tenía casi listo, a falta de un par de cuadernas para fletarlo. (Mariajo dixit).
2-Tras la profunda conversación ya sabíamos perfectamente lo que nos pasaría después, los trámites y documentación necesaria-pólizas, tarjeta de Selectividad, última Declaración de Hacienda, originales y fotocopias-que habría que presentar en el Cielo, con las consiguientes ventajas fiscales y servicios públicos cosmológicos de los que gozaríamos en nuestro nuevo estatus.
3-En el capítulo de las desventajas, el jamón serrano ni catarlo y el sexo estaría jodido, por contradictoria que suene esta afirmación (oxímoron).

¡Y venga y vengaaaa! (4) que esta estampa te hace penetrar en el paisaje aunque sea desde tu asiento.
Entonces sucedió: un nuevo flashforward me pintó una escena del futuro cercano…¡y era espeluznante! Me sentí a mí mismo presa de una fiebre espantosa, con un malestar terrible, en una especie de pabellón deportivo, frente a ¡dos guardias civiles! y les decía gritando, o les gritaba diciendo:
─¡¡Pues díganle al alcalde de mi parte que es un puto gilipollas…!!─Bufff…, y el “recuerdo del mañana” se esfumó. ¿Pero cuándo sería eso? Curiosamente todavía no vi al psicópata descuartizador… ¿o sí? ¿Tendría relación? Fui incapaz de determinar si lo visionado lo viviría ese mismo día o alguno de los siguientes… pero lo que estaba claro es que lo iba a pasar muy, pero que muy mal…y quizás muy pronto…
MON: Pero qué leche, es el momento de enarbolar el espíritu Ommmmh…
RAY: …Y la camiseta de No Fear, ¿Quién dijo miedo?-
MON: No lo sé, ¿quién lo dijo? ¿Es una pregunta trampa?-y Toni me miró con pena como a Jodie Foster la tripulación, cuando empieza a perder los nervios porque cree que han secuestrado a su hija en pleno vuelo, en Flightplan.

Que sí (5), que no nacen en un ordenador en malla RGB, igual que tampoco los huevos en el supermercado, que existen, de veras…
En el último tramo evitamos la variante llamada de los “Hospitales” (antiguos de Fonfaraón y de Valparaiso) quizás porque no fuimos del todo conscientes de cómo teníamos los pies y las rodillas, pues yo al menos estaba para que me ingresaran al 0% de interés T.A.E., pues estaba hecho una piltrafilla. Pero los mil matices de verde, la sensación selvática, justificaron el sufrimiento, justificaron el haber elegido esa ruta poco transitada del Camino de Santiago aunque también la más dura. PUBLICIDAD Aquello me recordó el comienzo de mi novela corta El Dios Virtual, en la que la bella Olimpia Freeworld se adentra en una espesura inexpugnable…, y en el que el magnate Sujiro Yashismoto fue el primer ser humano en regalarle a su esposa un kilómetro cúbico de realidad virtual. FIN DE PUBLICIDAD. No podía morir ahora, pues no había probado el potaje asturiano, el pudin de verduras con salsa de tomate, el repollo relleno y el cachopo de ternera, platos típicos de aquel lugar, para nosotros remoto.

Y (6). Que jartá de verde. A lo lejos de perfilaba nuestro destino, Pola de Allande y al otro lado Estambul. “…Navega, velero mío, sin temor, que ni enemigo navío ni tormenta, ni bonanza, tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés, y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies…” Si es que cuando improviso lo bordo.
Tras un agónico fin de etapa ¡llegamos!, yo con mis pies gangrenados dentro de mis botas de astronauta, Toni con alguna articulación dando por allí. El albergue era bastante decente y como llegamos los primeros-tras José, que ya había rescrito la segunda parte de sus memorias en la espera-pudimos elegir sitio. Estos me liaron para que nos pilláramos literas del final así que si recibís uno de estos días una bomba atómica en un paquete que sepáis que es mía…
Nos duchamos como siempre, con un cuidado casi quirúrgico, para no pisar ni tocar (ni casi mirar) nada baboso, pegajoso, viscoso o de aspecto sospechoso… en baños que a veces recuerdan los de la peli gore Saw… Si decides hacer el Camino lo recomendable es dejar vergüenza y escrúpulos en casa; asumir que te van a hacer una entrevista los de España Directo mientras te reencuentras contigo mismo y que las condiciones medico-sanitarias quizás no sean las idóneas para una operación a corazón abierto.

Fotico con Jodie Foster en Pola de Allande; la actriz pasaba por allí tras recibir el Oscar por el Silencio de los Corderos en el 91, porque en verdad quería poner tierra (y tiempo) por medio entre ella y Hannibal Lécter. Es lo que tienen los bucles espacio-temporales. Hubiera preferido a Charlize Therón pero eso es lo que había.
Ponerse hasta las trancas es una expresión que se queda corta para lo que hicimos en el mejor restaurante de la comarca: La Nueva Allandesa. Del saque que teníamos, que ni Andy Roddick, y por solo 13 € agotamos todo el stock de productos básicos de la subregión, desabastecimos todo el Occidente de Asturias durante dos semanas. Al dueño, que nos vaciló en la puerta sobre nuestro calzado, le imploramos al final que no nos trajera más comida, que reventaríamos dejando todo perdido, que habíamos comido más que sesenta familias de mastodontes, que un congreso de Carpantas, que todos los ornitorrincos de África. Un momento. Como esto no ha tenido nada de gracia, a ver si lo arreglo con una anécdota que no viene en absoluto a cuento salvo por el tema del papeo: Mi madre le preparaba con esmero las cenas a mi padre y, en una ocasión y durante una semana, dejó siempre la misma patata de un día para otro, reutilizable en grado sumo, por un lado porque a mi progenitor no le apetecía comérsela, por el otro porque a ella no le gusta tirar comida. Un día, harto de ver el mismo tubérculo en el plato se lo escondió en el bolso a mi madre. A la mañana siguiente, en la cola del banco mi mami descubrió la patata rebuscando las cartillas y, bajo la atónita mirada del resto de clientes, le dio un ataque de risa con ella mano. Cuando nos lo contó por la noche mi padre afirmó aliviado:
─Menos mal que la descubrió en la cola y no ya en la ventanilla, porque como tu madre es tan despistada…¡va y la ingresa en la cuenta!

Dos imágenes del famoso Test de Roschard, ante las cuales tienes que pronunciarte sin pensar y decir lo primero que te sugieren, lo primero que te venga a la cabeza. ¿Es preocupante o no es preocupante que tu compañero de litera dijera en el momento en el que se lo hicieron…? A-Sesos de niño muerto a la Vizcaína y B-Dos siameses separándose con una motosierra.
Rodamos hasta al albergue tras la comilona, en la que también además de lo dicho nos reímos…¡menudos compis de batallas! Sellamos nuestras credenciales peregrinas y la funcionaria nos realizó un rutinario Test de Roschard… para ver cómo estaba el patio y si tenía que habilitar el anexo acolchado.
RAY: Aclara que eso sucedió solo en tu imaginación, chato.
MON: Aclaro a nuestros lectores que sí, que se me fue la olla, ¿qué paisa?
Tras hacer mentalmente el recuento nos dimos cuenta que poco a poco la gente se iba quedando por el Camino, por lo que para las bajas, para los que tuvieron que abandonar sus Síndromes que cité al principio se quedarían como mucho en el del Pato Donald y en el de Helsinki o incluso en el Síndrome de Alcorcón. Tras esto, no es que me quedara medio traspuesto sino que me metí una pequeña siesta de tres horas con pijama, persianas bajadas, orinal y sponsor (Acme), claro. Las sábanas eran gruesas, de contrachapado, pero estaba tan roto que no me importó.
Fue entonces…
Lo vi a lo lejos, al despertar, entre nebulosas …¿era una pesadilla? A veinte metros ya irradiaba locura, con sus ojos desorbitados…se parecía a inquietantemente a…

…Sí, ni al Dr House, ni al Dr Ross, ni al Dr Fleishman, ni al Dr Clic sino al tintinesco ¡¡Doctor Tornasol!! Así lo bautizaría muy acertadamente Satur al ver su bigote, calva reluciente, pelo largo y alborotado por el cogote, flipando solo con su bicicleta.
Mira que había literas libres, mira que había…
MON: Joder, que no venga para acá…
RAY: Joder, ¡pues viene…! que no se te vaya la olla que te conozco, bacalao.
Entonces el sujeto recorrió todo lo largo que era al albergue hasta llegar a mi litera. Me miró desde sus ojos saltones y Mon escuchó:
─Te juro que te voy a desfigurar la cara con un hierro al rojo, mamón, como me molestes esta noche─Aunque en verdad dijo señalando la cama de arriba: ─¿Está libre? ─Joder, qué mala suerte. Entonces Mon quiso preguntarle varias cosas:
─¿Pilotabas cazas de combate en la primera guerra mundial y los estrellabas contra los barcos? ¿Vas cortando orejas (como Van Gogh y los Diestros) y regalándoselas a las prostitutas? Tras escamocharlos, qué echas al cocinarlos a los trozos de tus víctimas, ¿vino o coñac? ¿Eras tú quien ponía huevos en “Aliens“? (M.A dixit)─Pero fue Ray, más rápido, quien se adelantó y contestó:
─Sí, libre. ¿Vienes en bici?
MON: ¡¡Pero gilipollas, no le des palique!! ¡¡Es que no te callas ni debajo del agua. Pregúntale si se apellida Lécter y le gusta Florencia, si nos cortará en juliana o en daditos. Pero el individuo soltó un lacónico “Sí” que hizo inquietar al mismísimo Ray, tan frío casi siempre.
RAY: Ummh, que tío tan raro… Me temo que la noche será toledana, aunque estemos en Asturias.
MON: ¡Mierda! Nuestros compis de hostal en León comparados con éste parecen salidos de Barrio Sésamo. Ahora que ya te has hecho su amiguito suplícale que nos asesine mientras que durmamos, y que lo haga con urbanidad, sin manchar demasiado. No te fíes de sus pintas de descuartizador “honrao”.

Dormir en la litera de debajo de un Hannibal Lécter de la vida puede provocar inquietud, ansiedad, insomnio, pequeñas venas varicosas. Pruebe Mesudalapolla 500 Mgr, tómese varias cajas directamente y rece lo que sepa.
Y así fue la noche…¡toledana! El individuo se movió más que la compresa de una coja presa de unos repentinos ataques epilépticos que no presagiaban nada bueno…, que no indicaban que aquel ser era el tío más estable emocionalmente del mundo. (En “Elegidos para la gloria” especulaban quienes serían los astronautas idóneos para el primer vuelo espacial tripulado que duraría ¡15 minutos!: “Un hombre y una mujer, para que hubiera estabilidad emocional”). Decía que si el psicópata se convulsionaba violentamente lo hacía su litera y por lo tanto la mía…de forma escalofriante… Entonces, en mitad del suplicio Mon se acordó de la recomendación de P.J.O’Rourke, para animar el cotarro en los sepelios:
─”Muera joven así la gente que vaya a su entierro será más animada y moderna”.-Así que esperamos que se le cruzaran los cables del todo, sacara la motosierra de las alforjas de su bici con las cuchillas recién afiladas y nos hiciera Wiskas, es decir, comida para gatos.
¿Aburrimiento? Mmmh… Dormir como el culo era justo lo que no necesitaba: si salía de esta de una pieza mañana, probablemente, sería para mí la jornada más dura de todo el Camino… Un infierno…
TE VA A PARECER UNA TONTERÍA, PERO ME ENCANTARÍA QUE DEJARAS UN COMENTARIO, SI ERES TAN AMABLE. GRACIAS.

Que sí (5), que no nacen en un ordenador en malla RGB, igual que tampoco los huevos en el supermercado, que existen, de veras…





MI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 14
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Título canción: “Memories of Green” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)
¿Qué no has leído los capítulos anteriores? ¡¡Pero bueno…!! ¡¡Voto a bríos!! ¿Cómo osas? Pincha en ellos, anda, y que no se entere nadie: CAP1 CAP2 CAP3 CAP4 CAP5 CAP6 CAP7 CAP8 CAP9 CAP10 CAP11 CAP12 CAP13
En capítulos anteriores dejamos a nuestro (anti)héroe Ray-Mon a bordo de una cafetera que, con un poco de suerte, le llevaría a León. La (descabellada) idea era empezar su epopeya peregrina desde allí y tirar hasta Compostela. Unos gays desaforados, una chica guapa y unos siniestros “apañeros” de hostal aderezarían mi viaje y llegada a la capital del antiguo reino castellano-leonés. Un despiste brutal me hace realizar unos ¡20 kilómetros de más! Comienzo de nuevo a andar, y me siento como Bill Murray en la peli “Atrapado en el Tiempo”, cautivo en un bucle espacio-temporal. Consigo zafarme de éste y me lanzo a la aventura, perdiéndome otras dos veces, abejas asesinas africanas, llamadita al 112, nonagenaria invidente (que imaginé como Halle Berry), incluidas. Llego reptando a La Robla e imagino, antes de caer hecho fosfatina, que todo es un montaje: El Show de Ray-Mon. Tras un sueño reparadorcíiisimo me lanzo de nuevo al Camino inscrito en mi chaleco reflectante intergaláctico, pillando un bordón peregrino “Born to Kill”, paso la localidad Pola del Ídem (¡con el mejor tanatorio de la comarca!), los Puente de Mádison y me encuentro a un ser andrógino al que ni planteo bailar conmigo-cual Harrison Ford y Kelly Mcgillis en “Único Testigo. Me cabreo por lo patético de la guía que llevo, y en el monte encuentro civilización de humanos que vive en las torres de alta tensión. Tras mil vicisitudes termino en un hostal decente de carretera con cucarachas universitarias. Pero la nave espacial que me constituye peta a la mañana siguiente y tengo que quedarme un día en un hostal de carretera polivalente. Allí la clientela es siniestra (y me siento como los chicos de “Un hombre lobo americano en Londres) pero la comida buenísima. Me entero, at night, que se está inundando mi casa pero-en esos momentos-me importa un bledo,… querida. Zarpo de nuevo, de madrugada, y los tráiler me exfolian la piel de tan cerca que me pasan. Asciendo hasta el puerto de Pajares y entro en otro mundo: ¡Asturias! Allí un perro-alien enorme me cierra el paso pero le hago un pase de pecho y media verónica cual José Tomás en las Ventas. Una mujer resucita delante de mis ojos en el ecuador de otra etapa maratoniana. Un diluvio universal me sorprende pero increíblemente no me ofrecen subir al arca de Noe. Resguardado tengo mis planteamientos pero que rápidamente se me olvidan al atravesar un bosque (en mi imaginación) infestado de velocirraptors. Una lamentable escena machista en grado sumo termina en bronca entre Ray y Mon, a punto de separarse, cada uno a su bola. Moras y un pre-centro de pre-interpretación de una pre-ermita prerrománica nos reconcilian y allí encontramos a alguien que conoce nuestra pre-novela. Llegamos finalmente a Pola de Lena donde unos singulares policías nos sorprenden, dándonos paso a nuestro primer albergue y a nuestro primer peregrino, Fernando, que el tío, con dos, viene andando desde Madrid, so abusón. Otra jornada brutal que nos deja hecho quarks. Parto de Pola de Lena equivocándome nada más salir, tomando un rumbo con menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas. Mi primer peregrino sale escopetado recordándonos que todavía tenemos mucho que optimizar y aprender. Rebaso Ujo y Mieres donde una buena moza me abruma sádicamente desglosándome todos los pueblos que me quedan. Me quito-pongo-pongo-quito sandalias y botas con una frecuencia de Hertzios. Diviso a una “gran mujer” con el coche averiado y mi chistecito de informáticos al respecto me hace rozar la tragedia. Un ser humano dotado de “madreñas” o zueco característico pretendo soltarme una chapa que mi cuerpo serrano no puede aguantar. Entre nebulosas me parece ver a Obi-Juan-Kenobi que me advierte sobre los turigrinos y otros peligros del Camino. Paso por N pueblos, hablo con mi hermana justo antes que hagan vudú con su bebé, veo un cartel rocambolesco, una advertencia de ¡Ojo: culebras…! justo tras quitarme las botas que, pasado por el filtro de mi imaginación se convierte en ¡Peligro de muerte, anacondas devora hombres! Rebaso un Centro Tecnológico…del siglo XVII, sorteo como puedo unas arenas movedizas que me recuerdan a un episodio inquietante que vivieron mi padre y hermana y, como colofón, llego a una casa misteriosa-modelo Psicosis-donde habitan unos extraños seres ultra-católicos que me examinan de fe. Me dan agua y regalan una Biblia y yo a ellos una frase para que se coman (más) el tarro. Tras un océano de dificultades, en una llegada que se me antoja eterna, llego a la Capital del Reino, Oviedo. Aquel día, sólo faltó que me dieran por culo. Tras una noche en coma, me desincrusto del colchón, cual fósil, leo C.A.S., me pongo hasta las trancas a desayunar en el bufet del hotel y veo basket de España. Paseo por Oviedo e inmortalizo a Woody Allen con mis gafas prestadas. Alfonso II me recibe al pie de la catedral pero no Don Pelayo a pesar de que le busco en el Hotel Reconquista. La Regenta me da calabazas pero no Jerry Lewis que nunca me falla. Tomo vinitos, paseo, veo una exposición e interneteo en una jornada punto de inflexión de mi aventura. El visionario Melquiades emerge de mi libro en un parque y me vaticina que pronto conoceré a gente muy interesante: Mañana mismo. Hoy. Parto de Oviedo hacia Grado “sobrao”, pero me sale un mini-yo en el pie que me hace descansar en una ermita; repuesto me rebasa un peregrino que ni Alonso a Schumacher en el Gran Premio de Hungría. Reflexiono sobre quién será el Idiota del Camino. Cuando asciendo a velocidad de vértigo sucede algo increíble: ¡Me siguen dos tíos a un ritmo endiablado, imposible! Se trata nada menos que del mismísimo “hombre biónico, José, y Toni, mis compis de batallas desde ese momento. Llegamos al mugriento albergue de San Juan de Villapañada y me pongo a limpiarlo, como Mónica de Friends. Pasamos una agradable tarde mientras llegan los demás peregrinos, a lo que yo considero un barracón de un campo de concentración de la 2ª Guerra Mundial: en el descanso del partido de futbol con los nazis nos escaparemos, como en “Evasión o Victoria”. El procurador roncó de forma inhumana aquella noche, en analógico y digital, hasta desintegrar la piedra del riñón de un jubilado a 138 kms de distancia. Zarpo pronto: Mon ve una casa fantasmagórica, veo pintada nacionalista patética, me junto con Toni y José en Cornellana, Mon ve a Harry Potter revoloteando, me veo en un flashfordward durmiendo en ¡la cárcel!, charloteamos, arribamos a Salas y vemos el basket, descubro que la cárcel es el albergue y viceversa…y a dos pericuelas yogurinas no aptas para cardiacos y demás fauna peregrina, compramos sábanas bajeras, comemos y hacemos un poco de turismo, entramos a niñas por la noche pero yo me voy al sobre a reponer fuerzas para mañana. Antes de sobar hablo con Connor, el mesías de mi Camino. Al final, entre nebulosas y picaduras de mosquitos con solomillo flipo sólo y me creo Robert Redford en Brubaker.
A Mamen (†)
“Mi vida es mi mensaje” Mahatma Ghandi
Hay peticiones y peticiones. Un niño puede pedir por Reyes un tren de 600 vagones cargado de elefantes fucsias, como el repelente de gomaespuma (que también escribe mosqueado a Papá Noel…) Un “single” puede solicitar en una agencia matrimonial, o en un portal de contactos de internet una solterona húngara de 63 años albina y un poco lesbiana que sepa recitar los 7.545 primeros número primos y el “Moby Dick” de Melville en swagili con acento cantonés y que tenga un sobrino especialista en el trabajo infantil de los telares de Manchester entre 1857 y 1862…hasta ahí lo normal… Lo que no parece razonable, de un nivel de exigencia rayano en lo intolerable es que peregrinos del Camino de Santiago lleguen destrozados a un albergue y pidan, ¡atención…! ¡cama y un poco de hospitalidad!, que hay que tener morro; pero qué sinvergüenzas…
Sí, yo fui testigo de excepción de tal atropello en una jornada en la que toparía con mi Idiota Superlativo, un Idiota homologado por la UE y logotipo reglamentario troquelado en el culo, pero también en la que mis ojitos contemplaron algunos de los mas “potitos” parajes of my life, como el que encabeza este blog, ¡¡qué sobredosis de verde!! ¿Preparados para una instantánea de sublime belleza? Pues allaa vaaaaaa:

Sí, yo estuve allí. Ray inmortalizó gélido ese lugar de ensueño mientras a Mon se le saltaban las lágrimas. El yang y el ying, es lo que tienen.
6:28 a.m. del 13 de Agosto de 2008. Saltó mi alarma y desperté a mis compis de batallas, sin patadas pero tampoco a besitos, que no era plan. Los poderosos haces de luz de nuestro frontales comienzan a cruzarse en la oscuridad, en plan Misión Imposible, que era la de no despertar a nadie. Nuestro sigilo no sirvió de nada: el mesías Connor nos iluminó con su luz: sin cortarse un pelo encendió los desagradables fluorescentes de la cárcel y toco diana, por cojones. Ale, solucionado. Toni, José y yo salimos zumbando de ese trullo rumbo a Tineo, Asturias, España, UE, Planeta Tierra, Vía Láctea según la miras de canto a la derecha…no sin antes despedir a mis sevillanitas macizas, a las cuales no pude sacarles el móvil… ni avisando a la Guardia Civil (Paco B. dixit)
Tras desayunar en un bar, casi nos arrolla lo que para Ray fue…
RAY:… un simple rebaño de vacas que cruzaba la carretera,-pero para Mon…
MON:… el millón de ñus o ñúes que casi atropella a Simba, en El Rey León. Cosas que en principio no te suceden en la sección del Menaje de Hogar de El Corte Inglés, salvo en rebajas.

Como se le va la pinza a Mon-Simba. Can you feel the love tonight? Pues como que no. Por no sentir no sentía ni los pies así que…
La etapa fue relativamente sencilla pero variopinta en cuanto a paisajes, gentes, sensaciones. Nos dio tiempo a charlar más, conocernos más; saber si apilamos los rollos de papel higiénico de forma piramidal o en hilera o gratinamos los macarrones en el horno o en microondas, datos cruciales para comenzar cualquier relación. Piramidal y en el horno, claro. Hubo un “momento duda” en una intersección sin señalizar que amablemente nos resolvió una lugareña nonagenaria de la Asturias profunda, que quizás no entendía de ingles brasileñas (o sí, que sorpresas te da la vida) pero que debía de hacer unos judiones de muerte, como la del anuncio.
Tras seis kilómetros de ascenso por la conocida como la “subida de la Espina” nos sacamos la ídem coronando en Bodenaya, donde se encuentra el albergue más Vip del Universo o al menos de España (salvo que mis queridos expertos-Juan y Flavio-me corrijan). Lo regenta un amabilísimo madrileño llamado Alejandro, que le faltó fletarnos en una bañera con hidromasaje para complacernos.
MON: No, no, de verdad: no fumo puros ni en las bodas, ni en los toros, pero mil gracias (Exageración patrocinada por Exageraciones Raymond: “Divide entre diez todo lo que te diga para acercarte a la verdad” (Andrés P. dixit)
Suites individuales, pantallas de plasma, wi-fi, televisión a la carta, playstation 4, atardeceres de ensueño sobre un mar artificial, pistas de paddle, camas de agua (mineral), carta de vinos, masaje tailandés, manicura y pedicura, tratamiento de rejuvenecimiento y equipos de figurantes que te adulen constantemente para aumentar tu autoestima.
Tras andar otro ratito llegó el “momento bipolar”. ¿Recordáis el papelón de Brad Pitt en “Doce monos“? Interpreta a un zumbao que parece que se ha fumado hasta los flecos de las cortinas, que ha esnifado todo el pegamento de Bélgica. Pues nos encontramos a un ser viviente-una francesa-que no sabía si iba o venía, más espesa que un batido de adoquines, más empanada que Bob Marley en una fiesta hippie. Se trataba de un ser friki de libro, mezcla de una mujer bipolar (como la que vagó durante el verano por mi pueblo enfundada en un plumas-a 40º-hasta los tobillos), Pitt en la película y una chirimoya. Parecía haber comido muchos yogures caducados últimamente, estar medio borracha y no entendía una puta mierda de lo que le decíamos (a pesar de mi curso avanzado de inglés de gomaespuminglis)…e iba con su mochila peregrina…¡en dirección contraria! A lo peor es que estaba de vuelta de todo, incluso del Camino… Algo debía presionar el lóbulo parietal de su cerebro, quizás unos alicates que dejó olvidado su neurocirujano antes de suturar…lo normá. Quizás había visto demasiada telebasura en su país y ahora sólo estaba para sopitas, para acariciar un patito de goma y ver el Equipo A.
Brad Pitt calentándole la cabeza a Bruce Willis en “Doce Monos”, así se le puso de gorda, la cabeza, claro, que el Pitt no está metrosesua en esta peli.
Atravesamos un paraje arbolado de ensueño; un fabuloso bosque de hayas muy tupido que apenas dejaba filtrar la luz en una suerte tal que parecía escenario de cualquier película del maestro Ritley Scott (pero sin unicornio azulado). Hicimos las fotos reglamentarias como la que encabeza este blog y este capítulo. Entonces recordé a mi amigo Iñaki, con el que coincidí en la Escuela y que iba al Pinar de las Rozas para absorber energía de los árboles el día antes de los exámenes agarrándolos a dos manos. Otro amigo, Miguel Ángel, especuló al conocer su técnica para aprobar.
─En época de parciales estaría medio Pinar calcinado tras el paso de tu colega.
Él, en vacaciones hablaba de “problemas de tracción” cuando se le rompían las chanclas, que son exactamente los que yo tenía…y graves: Hubiera matado por unas zapatillas de trekking gastadas (bueno, y por la tortilla de patatas de mi mamá, y por un conjuntito monísimo de lencería que..uy…una psicofonía). Decía Gila (gloriosa historia de su vida) que cuando le pasaron la factura del colegio del niño había en el desglose un concepto singular: “Desgaste de patio” y que él, tope cabreado, les iba a devolver otra: “desgaste de niño”. Pues yo creía estar ya menguando del desgaste gore de mis pieses, pues el Camino hacía de lija del 12.

La foto que nunca existió. Lo que separaron las circunstancias que lo una el photoshop. Toni nos contó que portaba un sombrero que se lo dio el mismísimo Severiano Ballesteros, al que mando un enorme abrazo para que venza también ahora, en el campo más complejo de su vida, e incluso vaya tan sobrado que le meta un “Eagle” al puto señor “c”.

En el último tramo, José desplegó sus alerones, puso en marcha los motores de fusión nuclear aumentando su potencia cyborg un 1%; suficiente para dejarnos atrás. Hasta que Skynet-el ordenador global que se rebeló contra la humanidad-construyera Terminators de la serie T-1000 de metal líquido, él seguiría siendo invencible. Aprovechamos Toni y yo casi aliviados-por el ritmo inhumano al que nos tenía sometidos el muy bestia-a hacernos unas fotitos recíprocas frente a una preciosa casita floreada. Llegamos por fin al albergue tras una confusión absurda pero perdonable. Las instalaciones, la verdad, eran cojonudas: 24 flamantes plazas que comparadas con la cárcel de Salas parecían extirpadas del albergue de Bodenaya ******. Nada más llegar se consumó la tragedia: me di cuenta que me había olvidado en el albergue anterior mi legendaria camiseta de Queen: mi vida ya no tenía sentido. Me cortaría las venas en vertical incluso en oblicuo si no aparecía; si no fuera porque me la dejé tendida en una cuerda secándose tras lavarla hubiera podido venir solita andando y siguiendo las vieiras de la mierda que tenía, todo un ecosistema propio, que es el truco que uso en casa para no tener que molestarme en meter la ropa en la lavadora.
Albergue de Tineo, en cuya foto de fachada se puede observar a la homo-friki , la francesa zumbada que tenía el don de la ubicuidad; la rara habilidad de estar presente en todos los saraos.
Con la ventaja que nos tomó a José le había dado tiempo ya a lavar y tender su ropa, recorrer el mundo a pie y a la vuelta, escribir sus memorias y ver crecer a sus hijos. Nos atendió un alberguero muy, muy borde que ya me dio muy mala espina; parecía más quemado que los ceniceros del Challenger… Tras apañarnos nosotros también nos dimos un paseo los tres y un policía, que parecía salido de los Simpson, nos disparó…¡acertándonos de lleno! Para darle un poco de emoción a esta afirmación y antes de revelar lo que pasó reproduciré, aquí y ahora, una breve conversación que tuve con una camarera en Mallorca que no viene en absoluto a cuento:
─Si eres tan amable me pones un vodka con naranja… y tu teléfono.
─No nos queda naranja.
Tras la gilipollez diré que sí, que un policía de Tineo nos disparó a bocajarro, y además lo hizo porque nosotros se lo pedimos. No fue porque le imploramos que lo hiciera de lo mal que nos encontrábamos tras la etapa sino para inmortalizarnos, así que disparó a través del clic de mi cámara (:-P) en una jornada coñazo en la que nosotros fuimos lo más emocionante que le pasó.
El poli nos apuntó con la pistola e hizo “bum” o con la cámara e hizo “click”. No lo recuerdo… pero si puedo recordar o dejar de recordar algo es que fue lo segundo. Anda que si nos llega a apuntar con una pipa y hace “click” o con una cámara y hace “bum” porque son de los chinos… Quizás fue lo primero y él fallaba más que una escopeta de feria o lo segundo y, uy, que me lío.
Comimos en un restaurante cuco viendo a Rafa Nadal pasar por encima de su pobre contrario, en los Juegos Olímpicos. José engulló su menú en un pis-pas sin necesidad de echarse 3 en 1 en los sobacos ni nada, y nosotros también, aunque casi nos provocamos una wiiitis del hambre que teníamos. Luego nos tomamos un cafelito en una terraza, frente a un escenario pues el pueblo estaba en fiestas; sentimos (yo al menos) que nos pillaban a trasmano y tarde…, unos veinte años tarde. Además, el amo del Castillo levantaría el puente levadizo y cerraría el portón a las diez o’clock. Volvimos al albergue y, es entonces cuando se montó la de Dios es Cristo que la fundó. Para darle un poco de emoción a esta afirmación y antes de revelar lo que pasó reproduciré, aquí y ahora, otra breve conversación que tuve con otra camarera en Mallorca que tampoco viene en absoluto a cuento. Esta llevaba una camiseta con la siguiente leyenda “Where do we go next?” que yo, tope profundo, interpreté como el interrogante que se ha planteado el Hombre desde la Noche de los Tiempos: ¿Dónde vamos después de morir?
─Me gusta tu camiseta-afirmé en aquella ocasión
─Ya, está bien, pero me gustaría que fuera toda blanca, sin letras.-contestó la camarerita.
Tras la gilipollez diré que sí (ey un bucle en el tiempo), que se armó la marimorena en el albergue y así se lo advirtió el coyote a Ray y al correcaminos con un cartel anunciador:

Oh, oh… Vamos a ver, estas cosas no pasan. ¿Fue el colegio de curas? ¿El hostión en bici cuanto tenía 15 años? ¿Fue el jersey de cuello vuelto de mi primera comunión que me traumatizó? ¿Fue mi obsesión de construir catedrales con palillos redondos? Hace ya mucho que no hago figuritas poliédricas con mis mocos, de verdad.
Las divisamos en la lejanía y nuestra sorpresa fue mayúscula pues no contábamos con verlas nunca más: ¡¡las macizas sevillanas!! (pensábamos que se iban a quedar en el albergue intermedio) Llegaron exhaustas …y no encontraron precisamente hospitalidad del hospitalero, por paradójico que suene. (PASAMOS A MOMENTO SERIO->) No había plazas y ellas le rogaron que le permitieran dormir bajo techo aunque fueran en el suelo. Entonces asistí en directo al espectáculo más lamentable que viví durante mi Camino: Lo protagonizó el clásico IDIOTA con (muy pequeño) poder, pero que se cree poco menos el presidente de los USA, detentándolo de forma miserable. Se trataba del clásico acomplejado freudiano que se cree dueño de las instalaciones públicas (de todos, chatín) que regenta. Hay veces que incluso cuando tienes razón la pierdes de forma automática con tus formas; anda que les dijo que se ducharan, que restañaran sus heridas y que sentía no poder acogerlas pero que no se preocuparan, que les iba a suministrar una relación de hostales baratos donde pudieran hacerlo, ¡que es exactamente lo que hizo el hospedero de Oviedo conmigo! Pero no: el muy energúmeno se puso a chillarlas de forma desaforada; caballerete, eso estuvo muy, pero que muy feo y creo que les debe una gran disculpa a esas peregrinas. Chato: los problemas personales se dejan en casa- (<- FIN DEL MOMENTO SERIO) Estaba perdiendo totalmente los papeles, chillando tanto que se le entendía menos que una psicofonía de Chewbacca. Qué bochorno ajeno. No debía hacer bien caquita o…
MON: …Este tío folla poco o nada.-A esa afirmación luego me contestaría Jose,-el profesor-escritor lucense-que él no mojaba ni por equivocación y que no se comportaba así.
RAY: Y además debe padecer en silencio unas hemorroides de caballo. Qué triste. Pues que se opere. También del culo.
MON: ¿Y nos vamos a quedar calladitos? No, ¿verdad?-Pues sí, intervendríamos ante tal tropelía a pesar de que nunca se sabe si la persona a la que te enfrentas va estar en el futuro en la parte dura del tribunal que te acuse (falsamente, of course) de haber castrado a cien niños pakistaníes con un cuchillo de cocina oxidado. Entonces, como de Supermán tengo poco, me abrí la camisa para convertirme en SuperLópez. 
A ver ese pseudo-heroe mesetario, “españó”, con michelines, suegra e hipoteca.
─Vamos a ver: no hay que ponerse así. Lo único que le están pidiendo es un poco de hospitalidad; como todos, se han hecho un montón de kilómetros andando y sólo necesitan ducha y techo.-Entonces, el ser, empeñado en destrozar la maravillosa reputación de todos los asturianos amables que nos habían atendido de libro con anterioridad, montó en cólera. Pobre Cólera: lo que tiene que aguantar un caballo genérico. La cosa estaba más tensa que el arco de Orzowei.
─¡¡Pero bueno, coño!! ¿Pero quién manda aquí?-No daba crédito a mis oídos. Pero en la España del siglo XXI, a estas alturas de la película…, ¿hay todavía mequetrefes, pichicortos, acomplejados, tarambainas, mamporreros, botarates, cabezabuques, abrazafarolas, pagafantas, apanarraos, gerontofílicos, pinchauvas, zanguangos, papanatas, brincacepas, calandracas, mascachapas, meapilas, peinaovejas ó mangurrianes que se expresen en semejantes términos?
─Usted, por supuesto. Por ello sería bueno que demostrara su grandeza y les dejara dormir dentro-Admito que esto lo saqué de un pasaje de la “La lista de Schindler“ en la que le dicen algo similar al nazi psicópata que encarna Ralph Fiennes, que se carga hasta el apuntador. Aquí el tráiler, aquí un amigo.
Nazi, cabrón. ¿Cómo lo disimulabas en “El paciente inglés”, ¿eh?
Pero el ardid no funcionó: se puso más histérico y a chillarme a mí también, esgrimiendo las normas como si fueran las tablas de Moisés y sus ¿15? mandamientos. Y cual Super López falible, cual humanito de a pie sujeto a la condición humana, admito que no reaccioné en tiempo real…y me jode. Me hubiera encantado disponer en ese momento la labia y la rapidez mental de Fernando Sánchez Dragó (pero no el de Muchachada Nui) para desmontarle todos sus argumentos. O qué coño, sacar mi lado Darth Vader y darle dos hostias bien dadas aunque durmiera en un trullo de verdad esa noche, que evidentemente, no es mi estilo. Pero no lo hice. No hice nada. Él, al parecer, era inmune a las concupiscencias de las sevillanas que admito ahora que no me lee nadie quizás fueron las que nublaron mi juicio, las que ralentizaron mis reflejos. Creo que fue Rabindranath Tagore el que estableció una bella relación de proporcionalidad con su cita: “Cuanto más masa, mejor se pasa”. Pero como digo, al paradigma con patas de cómo NUNCA debe comportarse un hospitalero de Camino seguía r que r, el muy valiente, montando un pollo de cojones a las andaluzas, estirándose menos que el portero de un futbolín; no se podía hablar con semejante cabestro. El elemento dejó fuera a varios peregrinos que se organizaron y formaron piquetes y un gabinete que ni el que se formó en el 62 con la Crisis los Misiles de Cuba, reflejado en la peli Trece días. 
-Kevin, hijo midorrr, ¿qué hacemos con ese alberguero impresentable?
-Pues le mandamos a la CIA que le monte un pifostio de cojones.
Total, que en el mismo día conocía al hospedero más amable y al más cabrón. Una alegría vino a animar mi particular cotarro: aparecieron la parejita de italianos, la chica de las 15 hernias por dormir en el puto suelo de la cárcel y él, que…¡traía mi camiseta de Queen! Todo recobró su sentido, el canto de los pájaros se hizo más intenso, así que no pude por menos que darle un enorme abrazo (totalmente heterosexual, aclaro). Pero no iba a ser el único que apareciera en escena. Mientras estábamos merendando irrumpió en escena, como elefante en cacharrería (Toni dixit) uno de los personajes más singulares que conocí en el Camino: Satur. Después de doblar etapa, de currarse 50 kilómetros…
─¡¡El muy cabrón no nos ha dado ni las buenas tardes!! “No hay plazas”, ha dicho-
─Bienvenido. ¿Quieres zumo de naranja?
─Gracias, Freddy-y con Freddy me quedé. Mercury, claro, pues ya ostentaba mi camiseta preferida. Satur era grande como Shrek (¡¡sonido!!), aunque no tan verde ni por el lógico cabreo, soñaba con cementerios durante su peregrinación y tenía un sentido del humor originalísimo; regaló a todos los que le rodeábamos muchas risas, muchas tardes de gloria. Entró con Jordi, un delicado profesor de música valenciano, un tío también estupendo, que en mis momentos de máxima zozobra, cuando yaciera agonizante, se portaría fenomenal conmigo (también Satur) regalándome además el bordón peregrino definitivo que aún conservo en una urna acorazada e ignífuga, con la leyenda “que te meto…”
Satur en una cena, usando una copa de trompetilla para escuchar también las tonterías de los demás
El día se acababa. Muchos peregrinos, como otra pareja (ella tan suiza como los pelucos, Federer o las navajas, él tan italiano como mi Leonardo, Flavio o los tagliatelle), y muchos más pasaron olímpicamente del alberguero (Premio 2008 a la Hospitalidad), pasaron de él como de la mierda y, a pesar de sus patéticas amenazas, se metieron dentro cuando se fue y durmieron bajo techo. Hablé un rato by phone con mi amigo Javier Alfonso contándole mis desventuras. Cuando me iba a meter en el sobre me di cuenta de algo terrible: Tenía muy muy cerca a Sido, el roncador salvaje que dilapidaría todo los records del Guinness. Aquella noche batió sin duda su propia marca. Lo que sucedió aquella madrugada del 13 al 14 de agosto del año 2008 dejó al meteoro de Tugunska, que arrasó esa región de Siberia en 1.908, en una mariconada: durante aquella noche Sido extinguió toda la fauna local (incluidos artrópodos peloteros y microorganismos), descompuso a un perro que pasaba por allí en átomos y a éstos en quarks, modificó los instrumentos de 217 aeronaves y satélites que tuvieron la mala suerte de situarse cerca de su vertical, cambió el eje de la tierra 9º, destrozó todos los jarrones de la Dinastía Ming por su extrema fragilidad allá donde estuvieren, le movió el peluquín a Chuck Norris en su casa de Wyoming, desplazó los arbotantes de la catedral de Santiago metro y medio, rompió la copa con la que iba a brindar la novia en una boda en Madagascar, veló todas las radiografías en un radio de 9.000 kilómetros, fragmentó totalmente el templo escavado en la roca de granito de la ciudad de Petra en Jordania y alteró todas las consolas Nintendo DS que estaban jugando en ese momento al Brain Trainnig arrojando como resultado que todo el mundo tenía una edad mental de 7 años, lo cual seguro que es cierto.
Eso es to, eso es to, eso es todo por hoy, amigos.
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MI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 13
Publicado en Camino Primitivo, Camino de Santiago, ramón galí con etiquetas Camino de Santiago, Camino Primitivo, ramón galí el 13 Febrero 2009 por ramongali
Título canción: “Gypsy” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)
¿Qué no has leído los capítulos anteriores? ¡¡Pero bueno…!! ¡¡Voto a bríos!! ¿Cómo osas? Pincha en ellos, anda, y que no se entere nadie: CAP1 CAP2 CAP3 CAP4 CAP5 CAP6 CAP7 CAP8 CAP9 CAP10 CAP11 CAP12
En capítulos anteriores dejamos a nuestro (anti)héroe Ray-Mon a bordo de una cafetera que, con un poco de suerte, le llevaría a León. La (descabellada) idea era empezar su epopeya peregrina desde allí y tirar hasta Compostela. Unos gays desaforados, una chica guapa y unos siniestros “apañeros” de hostal aderezarían mi viaje y llegada a la capital del antiguo reino castellano-leonés. Un despiste brutal me hace realizar unos ¡20 kilómetros de más! Comienzo de nuevo a andar, y me siento como Bill Murray en la peli “Atrapado en el Tiempo”, cautivo en un bucle espacio-temporal. Consigo zafarme de éste y me lanzo a la aventura, perdiéndome otras dos veces, abejas asesinas africanas, llamadita al 112, nonagenaria invidente (que imaginé como Halle Berry), incluidas. Llego reptando a La Robla e imagino, antes de caer hecho fosfatina, que todo es un montaje: El Show de Ray-Mon. Tras un sueño reparadorcíiisimo me lanzo de nuevo al Camino inscrito en mi chaleco reflectante intergaláctico, pillando un bordón peregrino “Born to Kill”, paso la localidad Pola del Ídem (¡con el mejor tanatorio de la comarca!), los Puente de Mádison y me encuentro a un ser andrógino al que ni planteo bailar conmigo-cual Harrison Ford y Kelly Mcgillis en “Único Testigo. Me cabreo por lo patético de la guía que llevo, y en el monte encuentro civilización de humanos que vive en las torres de alta tensión. Tras mil vicisitudes termino en un hostal decente de carretera con cucarachas universitarias. Pero la nave espacial que me constituye peta a la mañana siguiente y tengo que quedarme un día en un hostal de carretera polivalente. Allí la clientela es siniestra (y me siento como los chicos de “Un hombre lobo americano en Londres) pero la comida buenísima. Me entero, at night, que se está inundando mi casa pero-en esos momentos-me importa un bledo,… querida. Zarpo de nuevo, de madrugada, y los tráiler me exfolian la piel de tan cerca que me pasan. Asciendo hasta el puerto de Pajares y entro en otro mundo: ¡Asturias! Allí un perro-alien enorme me cierra el paso pero le hago un pase de pecho y media verónica cual José Tomás en las Ventas. Una mujer resucita delante de mis ojos en el ecuador de otra etapa maratoniana. Un diluvio universal me sorprende pero increíblemente no me ofrecen subir al arca de Noe. Resguardado tengo mis planteamientos pero que rápidamente se me olvidan al atravesar un bosque (en mi imaginación) infestado de velocirraptors. Una lamentable escena machista en grado sumo termina en bronca entre Ray y Mon, a punto de separarse, cada uno a su bola. Moras y un pre-centro de pre-interpretación de una pre-ermita prerrománica nos reconcilian y allí encontramos a alguien que conoce nuestra pre-novela. Llegamos finalmente a Pola de Lena donde unos singulares policías nos sorprenden, dándonos paso a nuestro primer albergue y a nuestro primer peregrino, Fernando, que el tío, con dos, viene andando desde Madrid, so abusón. Otra jornada brutal que nos deja hecho quarks. Parto de Pola de Lena equivocándome nada más salir, tomando un rumbo con menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas. Mi primer peregrino sale escopetado recordándonos que todavía tenemos mucho que optimizar y aprender. Rebaso Ujo y Mieres donde una buena moza me abruma sádicamente desglosándome todos los pueblos que me quedan. Me quito-pongo-pongo-quito sandalias y botas con una frecuencia de Hertzios. Diviso a una “gran mujer” con el coche averiado y mi chistecito de informáticos al respecto me hace rozar la tragedia. Un ser humano dotado de “madreñas” o zueco característico pretendo soltarme una chapa que mi cuerpo serrano no puede aguantar. Entre nebulosas me parece ver a Obi-Juan-Kenobi que me advierte sobre los turigrinos y otros peligros del Camino. Paso por N pueblos, hablo con mi hermana justo antes que hagan vudú con su bebé, veo un cartel rocambolesco, una advertencia de ¡Ojo: culebras…! justo tras quitarme las botas que, pasado por el filtro de mi imaginación se convierte en ¡Peligro de muerte, anacondas devora hombres! Rebaso un Centro Tecnológico…del siglo XVII, sorteo como puedo unas arenas movedizas que me recuerdan a un episodio inquietante que vivieron mi padre y hermana y, como colofón, llego a una casa misteriosa-modelo Psicosis-donde habitan unos extraños seres ultra-católicos que me examinan de fe. Me dan agua y regalan una Biblia y yo a ellos una frase para que se coman (más) el tarro. Tras un océano de dificultades, en una llegada que se me antoja eterna, llego a la Capital del Reino, Oviedo. Aquel día, sólo faltó que me dieran por culo. Tras una noche en coma, me desincrusto del colchón, cual fósil, leo C.A.S., me pongo hasta las trancas a desayunar en el bufet del hotel y veo basket de España. Paseo por Oviedo e inmortalizo a Woody Allen con mis gafas prestadas. Alfonso II me recibe al pie de la catedral pero no Don Pelayo a pesar de que le busco en el Hotel Reconquista. La Regenta me da calabazas pero no Jerry Lewis que nunca me falla. Tomo vinitos, paseo, veo una exposición e interneteo en una jornada punto de inflexión de mi aventura. El visionario Melquiades emerge de mi libro en un parque y me vaticina que pronto conoceré a gente muy interesante: Mañana mismo. Hoy. Parto de Oviedo hacia Grado “sobrao”, pero me sale un mini-yo en el pie que me hace descansar en una ermita; repuesto me rebasa un peregrino que ni Alonso a Schumacher en el Gran Premio de Hungría. Reflexiono sobre quién será el Idiota del Camino. Cuando asciendo a velocidad de vértigo sucede algo increíble: ¡Me siguen dos tíos a un ritmo endiablado, imposible! Se trata nada menos que del mismísimo “hombre biónico, José, y Toni, mis compis de batallas desde ese momento. Llegamos al mugriento albergue de San Juan de Villapañada y me pongo a limpiarlo, como Mónica de Friends. Pasamos una agradable tarde mientras llegan los demás peregrinos, a lo que yo considero un barracón de un campo de concentración de la 2ª Guerra Mundial: en el descanso del partido de futbol con los nazis nos escaparemos, como en “Evasión o Victoria”.
A Mamen (†)
“Mi vida es mi mensaje” Mahatma Ghandi
¡Dios mío! El procurador que respondía al nombre de Sido se puso un pijama tan clásico que creó hasta perturbaciones en el espacio-tiempo circundante. Pero, ja, lo que realmente alteró la estructura del Cosmos que conocíamos hasta ese momento no fue su indumentaria sino…¡¡sus apocalípticos ronquidos!! Para empezar dejó en la miseria a todos los que creíamos que roncábamos, devaluando a nimios suspiros de hámster afónico lo que emitieron nuestras gargantas. Aquella criatura roncó esa noche en Dolby Surround y en THX, en mono y en estéreo, en Vhs y en Betamax, en Pal y en Secam, por el ying y por el yang, por activa y por pasiva, por el haz y por el envés, por el debe y por el haber, por el Ginger y por el Fred, por el Tom y por el Jerry, por el correcaminos y por el coyote, por el Tip y por el Coll, en digital y en analógico. Sus brutales ondas sónicas aflojaron hasta las tuercas de las literas, registrando todos los sismógrafos a 500 kilómetros a la redonda las salvajes sacudidas que generaba a cada nueva respiración-que ríete tú del terremoto “Big One” que esperan hace décadas en California. Incluso disolvieron la piedra de un riñón de un jubilado de 71 años de la localidad lucense de Fonsagrada, ubicada a 138 kilómetros de distancia. Los pájaros dejaron de piar aquella mañana y un sombrío silencio se extendió como la bruma por aquel valle asturiano. Dicen los que los vieron que el epicentro de tal fenómeno sísmico se levantó tan pancho y que la mujer de Bilbao tan feliz, declaró:
─Me has hecho sentir como en casa: roncas como mi ex marido.
-Charlton, querido, ¿pero que coño es eso?
-Ava, guapetona, ni puta idea pero ¡salgamos echando leches de aquí, pecadorarrl!
Pero yo había zarpado ya mucho antes del amanecer, siendo el primerito que salió del albergue (ha ha). Noche cerrada, orvallando, chaleco reflectante concéntrico y premio honorífico al Más Zumbado por empezar a andar por una negrísima carretera. Aquello, impepinablemente, me recordó a mi epopeya leonesa…Ay, que tiempos…cómo sufrimos en el pasado…como los Monty Phyton (sí, sí, pincha aquí) Los camiones me empezaron también a exfoliar la epidermis, de tan cerca que pasaban. Ni siquiera la perspectiva de ver evolucionar al alba a una maña con cuerpazo de veinteañera, más apretada que los tornillos de un submarino y que-me consta-puso cardiaco a todo el sector masculino del albergue, me retuvo. No: mirada al frente y paso marcial a las 6:29 a.m, hora zulú. Un dos, un dos…
RAY: La gente que dejamos atrás está muy mezclada, muy heterogénea-Proclamó mi parte racional para romper el silencio.
MON:Sí: alguno, lo más chungo que ha hecho en la vida ha sido devolver las pelis en el video-club sin rebobinar, emparejar calcetines y… tirar unas pilas al contenedor amarillo.
RAY:Sí, pero ¡cuidado!: otros son el tipo de persona que se mete L,X y V (no festivos) en cuevas llenas de rinocerontes locos por mera diversión, lo típico.
A la izquierda, perspectiva de Ray (y de la cámara digital). A la derecha, perspectiva de Mon, “tuneando” la casa al margen de la carretera con el pincel de su imaginación.
MON: Lo típico.-y de repente se le congeló la expresión:-Mira esa casa tenebrosa, al margen…me recuerda a los cuentos góticos de Edgar Allan Poe o a las típicas mansiones que asaltaban “Los Tres Investigadores” de Hitchcock. ¿La asaltamos?
RAY: Tranqui, chatín: es un simple caserón asturiano abandonado. Ata corto a “la loca de la casa”; si sigues dándole rienda suelta vas a terminar muy mal, colega.
Coronamos en el Santuario del Fresno para después bajar por San Marcelo y Doriga City a una hora tan temprana que todavía no había abierto la Bolsa de ambos núcleos económicos de referencia a nivel mundial. NY y Tokio permanecían a la espera del comportamiento de apertura de ambos parquets…
Paramos entonces en los “boxes”, una parada de bus, donde nos metimos un bocata o tres, y el equipo Formula1 nos cambió los neumáticos por otros para pavimento seco en 11,57 segundos. Pero antes de salir zumbando Ray lo vio, citando de nuevo a Groucho:
El pringado que insulta a su propio país-y de paso a todos sus habitantes-se niega a sí mismo; es un ignorante, un zote que desconoce su maravillosa historia (le cateaban siempre) y que él es fruto de ella. Si no le mola el país en el que oficialmente vive que se pire. Mira lo que pone en el bus que esperas. Eso es lo que te gustaría, tolíiin, pero va a ser que no: “Probablemente España no exista: deja de preocuparte y disfruta pensando que eres el centro del universo”
RAY: “Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota.”
MON: El de la pintada, claro… Ahí tenemos a un Primer Idiota del Camino, a su pringadísimo autor. The United States of Asturias, no te jode. Esto demuestra de cretinos con cerebro de ácaro hay en todas partes, incluso en estas bellas tierras. “El nacionalismo es una enfermedad infantil” proclamaba Albert Einstein. De ácaro retrasadete, claro.
En el pueblo de Cornellana asalté una pastelería sin pistola, pues las vendían allí mismito. Fue entonces cuando volví a coincidir con Toni y José. Me alegró mucho verles y continuaríamos juntos camino hasta Salas, nuestro destino. Toni, en su mochila llevaba una clancla de cada, pues otro peregrino las confundió en Oviedo. Durante nuestra aventura perdimos chanclas, camisetas, bastones, sombreros, esterillas, pantalones, una navaja suiza, cuatro pares de gayumbos, la vergüenza, dos unicornios azules, cinco pelis porno en DVD, un tamagotchi estropeado, las llaves de un Ferrari, una olla a presión con un cocido madrileño dentro para 9 personas, veinte losetas térmicas de la proa de un transbordador espacial, un incunable del siglo IX de letras capitales carolingias con motivos zoomorfos, la pieza central de un reactor nuclear, los prejuicios, la 2ª “I” del Titanic, un frasco hermético con mocos de Napoleón y la virginidad…¡¡recuperándolo casi todo!! Santiago debía ser también patrón de los objetos perdidos o regentar una sucursal en el cielo.
Zapatillas cambiadas de Toni. Tus “pieses”…no tienen derechos de imagen, ¿verdad? Bah, lo que perdiste (y luego encontraste: sí el otro estaba también contrapeado, nunca mejor dicho) fue de lo más vulgar, jajajaj.
Nos costó un poco tomar la senda correcta para salir de Cornellana pero mereció la pena: nos topamos de bruces con el Monasterio de San Salvador, al parecer única abadía vinculada a la comunidad cluniacense, que nada tiene que ver con George Cloony; desde que vino a España a rodar el anuncio de Emilio Tucci, y las modistas que le pusieron los alfileres descubriendo que tiene el culo blando perdió todo el interés mundial. La iglesia estaba más chapada que el cinturón de castidad de Mary Poppins (atención, video apto sólo para mayores de 18 años). Y hablando de volar con una escoba… “la loca de la casa” me hizo ver a Harry Potter revoloteando sobre el templo hasta que se me quedó cara de gilipollas. ¿De qué va el niñato este de 2º de Bup? ¿Saben sus padres que mariconea por los cielos? El muy mocoso creo que se lo quiere hacer con su compañera de reparto que ya es una señorita hecha y derecha. ¿Necesitaría un adaptador como los de compac disc single…? Dan ganas de darle dos buenas hostias, aunque sea por la cara de repelente acusica que tiene tras sus redondas gafas. Los niños flipan pero, en fin, yo le encerraba con los de South Park y con, Chucky, el muñeco diabólico…y que se buscara la vida.
Monasterio de San Salvador de Cornellana y, en la parte superior derecha de la instantánea, Harry Potter travestido de Julie Andrews haciendo el moñas por los cielos.
El camino fue relativamente sencillo comparado con lo que había dejado atrás. Yo tenía el dedo gordo del pie más hinchado-mi Mini-yo-que el currículo de Roldán. Atravesamos un precioso paraje y a uno de mis dos compis se le ocurrió hacerme una foto sobre un puente: ¡entonces sucedió! Un súbito flashforward, un salto mental hacia el futuro, me hizo verme a mí mismo…¡en una cárcel! La sensación fue tan hiperrealista que, por una vez, tuve la certeza: sería aquella misma noche. Dormiría en el trullo. Érase un hombre tan pequeño tan pequeño que no le cabía la menor duda; tampoco era tan enano pero, a mí tampoco. No obstante…¿por qué un presidio? ¿Asaltaría una jamonería? ¿Descubrirían que vendí soleadas parcelitas en Mercurio? ¿Cruzar a un ornitorrinco con una folclórica es delito? ¿Cómo meten las rayas en el dentífrico? No diría nada porque me temía que mis “apañeros” también estarían metidos en el lío…¿y cómo explicarlo? ¿Nos involucraríamos en una pelea? Buff, lo dudaba mucho. En fin: miré a uno de ellos, a José, y pensé que no me convertiría en un Terminator, ¡pero me refiero al cinematográfico!, que intenta absurdamente cambiar la evolución de los acontecimientos, flipando solo a lo largo de la historia (aquí defendiendo a Cristo): asumí deportivamente mi destino entre rejas.
Ray-Mon feliz y Ray-Mon entre rejas; por cierto, en cuya celda había un poster que, casualmente, lo tenía de toda la vida en mi keli madrileña, esperando disfrutar algún día de esos bellos paisajes asturianos…¡pero no durmiendo en ese hotelazo ******
Charlamos de forma animosa mientras rebasábamos nano-núcleos como Llamas, Quintana y Casazorrina, que hay que tener muy mala leche para llamarle a un pueblecito así (o un fatídico lapsus del subconsciente). Comparado con el día anterior aquello fue un paseíto; íbamos más lentos que el Windows 95, que una partida de ajedrez en la estación Mir, pues íbamos “sobraos”: nadie nos había rebasado aquella jornada y nadie lo haría ya (¿Quién dijo que esto es una carrera? En todo caso como “Los locos de Cannonball”, pero a pie). El río Nonaya discurría apaciblemente al margen derecho de la senda y Toni hizo una de esas foticos que dan envidia cochina a los que leen los blogs del Camino de Santiago…, pero sin arrancarse jamás a hacerlo. En la instantánea se observa a dos ejemplares trashumantes de la ya fauna local en plena época de celo (uy).
Homo peregrínidus en libertad, en su hábitat natural
Pronto divisamos la línea de meta: Salas. Llamamos al siguiente albergue (ubicado en Bodenaya, a 6 kilómetros más allá que acá) por si quedaban plazas, aunque finalmente decidimos quedarnos allí mismito, en el primero. Dejé tan rápidamente las mochilas de todos que no me di cuenta,…salvo que tenía muy muy mala pinta: queríamos ver el partido de basket de España en un bar, frente a una cervecita. Disfrutamos como locos (y sufrimos, ¿eh José? Que al principio aquello pintaba más feo que un bull-dog masticando una avispa, más jodido que Eduardo Manostijeras poníendose hemoal, más chungo que…¡bueno! ¡basta ya, condemorrrll). Decía que disfrutamos de la victoria de la Selección Española ante los hombres de ojos rasgados: un perfecto corolario para una jornada peregrina. Aquella sensación la recuerdo como gratificante y ¡asombrosa!: Nos conocíamos hacía poco más de 24 horas y parecían…¡años! Entonces comprendí que el Camino todo se amplifica, todo tiene una intensidad extraordinaria; el santo Santiago juega con nuestras sensaciones aliado con Cronos, el muy…Uy.
Antes de comer por 8 € en un mesón auténtico, genuíno, compramos unas sábanas bajeras a una gitana dotada de un poco menos de glamour (unos cien millones de toneladas menos) que la preciosa zíngara del Jorobado de Notre-Dame, y más cercana al Peláez gomaespumoso. Aquellos metros2 de tela se convirtieron por derecho propio, y de allí en adelante, en objetos más valiosos para nosotros que el mismísimo Santo Grial de Indiana Jones.
La zíngara que nos vendió las sábanas bajeras no era precisamente como la gitana Esmeralda del Jorobado de Notre-Dame. Yo andaba un poco chepudo, jodido y contrahecho y podría ejercer de Quasimodito, pero que no, ni en el blanco de los ojos, vamos.
Ducha y lavar la ropita, con una disciplina prusiana que ya habíamos mecanizado. Por la tarde empezó a llegar la gente, entre los cuales se encontraban Javier y Sido (el roncador brutal, ajeno al reguero de destrucción que dejó tras de sí) Pero no se quedaron… El albergue era sucio (sí, también lo barrí) pero pequeño, angosto pero opresivo, viejo pero destartalado, mugriento pero repugnante… ¿Y esos barrotes en las ventanas…? ¡Cómo no me había dado cuenta! ¡Era una antigua cárcel! ¡¡Se trataba del trullo en el que me vi pernoctando durante mi visión futurista!! Al menos no era un barracón de un Campo de Concentración de la 2ª Guerra Mundial: íbamos mejorando. Pero insisto, ¿cómo es que no me había dado cuenta hasta ese momento? Fundamentalmente por dos razones. Las razones se llamaban Amanda y Sara, sevillanas, tenían 25 tiernas primaveras y unos escotes vertiginosos. Me pusieron lo de abajo arriba y lo de arriba abajo, nublándome el poco juicio que me quedaba. “Te recuerdo Amandaaa“ le canté y la aludida me admitió que sus papis la llamaron así por la canción. Allí yacían en dos de las literas del albergue-trullo, tan felices, evolucionado a veces hasta el baño, inconscientes del devastador efecto que producían en la testosterona circundante. Hablé con ambas y les endosé una tarjeta leonardesca en un inútil intento de establecer un vínculo. Tendría que trabajar más que el chapista de Mazinger Z…, me temía, pues eran más duras que los empastes de Hulk (bueno, ¡basta ya! Chiquito, pírate hasta el próximo capítulo, hasta el 14 ó más lejos). Afrodita A/Sara me dijo que se irían a Sudamérica en Septiembre, supuse que para revolucionar (más) todo el subcontinente. También llegaron una belga-Elsa-y dos italianos, que sin yo saberlo todavía también formarían parte del particular bestiario de animalitos del bosque de mi Camino de Santiago…
Con Elsa me haría el larguíiiiiiiiisimo viaje de tren de vuelta a los Madriles, por un lado, y gracias al chico italiano me salvaría in extremis de perder mi valiosísima camiseta de Queen. Compadecí a la chica italiana por dos motivos: llevaba mi misma, patética y sádica guía y porque aquella noche, por vergüenza de pedirnos una esterilla, durmió en el puto y durísmo suelo de la cárcel. Desde entonces tiene 15 hernias en la columna y come con pajita.
Toni y yo visitamos la Torre medieval de Valdez. Donde nos hicimos foticos recíprocamente y que no publico aquí por ser subiditas de tono. Luego tomamos un algo en una terraza con un grupete de peregrinos entre los que recuerdo al otro Jose, mi alter ego, escritor y profesor lucense, de mente ágil y lengua afilada, cuyo noble objetivo era “desasnar” a sus alumnos. El día se acababa como el pueblo en sí, pues en verdad lo formaban cuatro calles y si te despistabas te salías. Les contamos a todos (dispersos en diferentes pensiones) lo lujoso de nuestra suite, donde al menos esperábamos no coincidir con Bartolo, el violador de camioneros de la M-30. Compramos con José el biónico en un supermercadillo y nos tomamos los tres n cañas por la noche, en otra terraza. Mis “tutores” (debido a su avanzada edad respecto a la mía, jijijiji) debieron ver al yogurín “mu” necesitado, pues entraron a tres niñitas, que con todo mi cariño y respeto, parecían zombies salidas del reparto de la Noche de los Muertos vivientes, pero cuando ya les han mordido, desmembrado y rematado varias veces. No eran Mónica Belucci, Halle Berry y Elsa Pataky. No. Yo creo que ni de la misma especie siquiera. Aunque agradezco infinitamente la intención, mis queridos amigos.
Me fui al sobre pronto pero no sin antes hablar con uno de los personajes más singulares que encontré en el Camino. Connor, el irlandés, que coyunturalmente iba con la belga Elsa. Mucha gente que peregrina, en un momento dado cree ver a Dios ó a Cristo (como mi traumatólogo Dr. Arocena, que me contó una desternillante anécdota en la que sus hijos se toparon con el Mismísimo). Connor es mesiánico y el tipo de individuo que esperas encontrarte prisionero en una cárcel como esa. Descartado que estuviera allí puesto por el Ayuntamiento hablamos de James Joyce y él me contó el chiste más gracioso del mundo, con el que casi me muero de risa.
Connor y sus luengas barbas y Connor entre rejas. No sé si este hombre padecía mis flashforwads pero era “enrollao un puñao”, aunque no entendía una mierda de español
Connor parecía salido de muchos sitios, pero al ser que más me recordaba era al ermitaño (como yo para escribir este blog) en pelotas que hacía voto de silencio y que se encuentra Brian. Sí, Brian de la “Vida de Brian”. Pincha AQUÍ si quieres ver tan graciosa escena.
Al final se llenó el albergue hasta la bandera. Las literas, el suelo y hasta las paredes y el techo con peregrinos, todo en 9 metros2. Estábamos tan apretados que teníamos que hacer un poco de tetris cuando alguien quería ir al baño si no queríamos que reventaran los gruesos muros. Es más, cuando fue una de las macizas sevillanas me pasó por detrás tan cerca que sería capaz de pintar en el diseño del encaje de su sujetador.
─¡¡Dadme un papel!! ¡¡Dadme un papel!!
Como no me mordieron las zombis que me querían enchufar mi amigos lo hicieron los mosquitos, del tamaño de la Irlanda natal del barbudo, que también tenían hasta solomillo. A las mil de la madrugada, tras sortear peregrinos, fui al baño y me empazucé de After-Bite, te pique lo que te pique, (válido hasta para mordeduras amputantes de felino). Estuve un rato más desvelado que la burra de Juan Valdés (pero no habíamos quedado que…¡que te pires, pecadorrrl!) Así que me dio tiempo a comerme el tarro. Claro. Ya entendía mi papel: yo era el nuevo alcaide y me había infiltrado entre los reclusos para conocer lo que se cocía en el presidio, como Robert Redford en “Brubaker”. Vale, y sí, soy feliz, ¡qué paisa!
¡TÚ, SÍ TÚ!: NO MIRES ATRÁS, PUES ME DIRIJO A TI. SÉ QUE NO SUELES DEJAR COMENTARIOS EN EL BLOG Y NO ME PARECE NADA BIEN: NO ES JUSTO. COMUNÍCATE CONMIGO. DI QUE ESTE ES UNA PUTA MIERDA DE BLOG, POR EJEMPLO. ME ENCANTARÍA, ME HARÍA MUCHA ILUSIÓN RECIBIR UN MENSAJE ASÍ.
MI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 12.
Publicado en Camino Primitivo, Camino de Santiago, ramón galí con etiquetas Camino de Santiago, Camino Primitivo, ramón galí el 6 Febrero 2009 por ramongali
Título canción: “Main Title From “Terminator 2” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)
¿Qué no has leído los capítulos anteriores? ¡¡Pero bueno…!! ¡¡Voto a bríos!! ¿Cómo osas? Pincha en ellos, anda, y que no se entere nadie: CAP1 CAP2 CAP3 CAP4 CAP5 CAP6 CAP7 CAP8 CAP9 CAP10 CAP11
En capítulos anteriores dejamos a nuestro (anti)héroe Ray-Mon a bordo de una cafetera que, con un poco de suerte, le llevaría a León. La (descabellada) idea era empezar su epopeya peregrina desde allí y tirar hasta Compostela. Unos gays desaforados, una chica guapa y unos siniestros “apañeros” de hostal aderezarían mi viaje y llegada a la capital del antiguo reino castellano-leonés. Un despiste brutal me hace realizar unos ¡20 kilómetros de más! Comienzo de nuevo a andar, y me siento como Bill Murray en la peli “Atrapado en el Tiempo”, cautivo en un bucle espacio-temporal. Consigo zafarme de éste y me lanzo a la aventura, perdiéndome otras dos veces, abejas asesinas africanas, llamadita al 112, nonagenaria invidente (que imaginé como Halle Berry), incluidas. Llego reptando a La Robla e imagino, antes de caer hecho fosfatina, que todo es un montaje: El Show de Ray-Mon. Tras un sueño reparadorcíiisimo me lanzo de nuevo al Camino inscrito en mi chaleco reflectante intergaláctico, pillando un bordón peregrino “Born to Kill”, paso la localidad Pola del Ídem (¡con el mejor tanatorio de la comarca!), los Puente de Mádison y me encuentro a un ser andrógino al que ni planteo bailar conmigo-cual Harrison Ford y Kelly Mcgillis en “Único Testigo”. Me cabreo por lo patético de la guía que llevo, y en el monte encuentro civilización de humanos que vive en las torres de alta tensión. Tras mil vicisitudes termino en un hostal decente de carretera con cucarachas universitarias. Pero la nave espacial que me constituye peta a la mañana siguiente y tengo que quedarme un día en un hostal de carretera polivamente. Allí, la clientela es siniestra (y me siento como los chicos de “Un hombre lobo americano en Londres”) pero la comida buenísima. Me entero, at night, que se está inundando mi casa pero-en esos momentos-me importa un bledo, …querida. Zarpo de nuevo, de madrugada, y los tráiler me exfolian la piel de tan cerca que me pasan. Asciendo hasta el puerto de Pajares y entro en otro mundo: ¡Asturias! Allí un perro-alien enorme me cierra el paso pero le hago un pase de pecho y media verónica cual José Tomás en las Ventas. Una mujer resucita delante de mis ojos en el ecuador de otra etapa maratoniana. Un diluvio universal me sorprende pero increíblemente no me ofrecen subir al arca de Noe. Resguardado tengo mis planteamientos pero que rápidamente se me olvidan al atravesar un bosque (en mi imaginación) infestado de velocirraptors. Una lamentable escena machista en grado sumo termina en bronca entre Ray y Mon, a punto de separarse, cada uno a su bola. Moras y un pre-centro de pre-interpretación de una pre-ermita prerrománica nos reconcilian y allí encontramos a alguien que conoce nuestra pre-novela. Llegamos finalmente a Pola de Lena donde unos singulares policías nos sorprenden, dándonos paso a nuestro primer albergue y a nuestro primer peregrino, Fernando, que el tío, con dos, viene andando desde Madrid, so abusón. Otra jornada brutal que nos deja hecho quarks. Parto de Pola de Lena equivocándome nada más salir, tomando un rumbo con menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas. Mi primer peregrino sale escopetado recordándonos que todavía tenemos mucho que optimizar y aprender. Rebaso Ujo y Mieres donde una buena moza me abruma sádicamente desglosándome todos los pueblos que me quedan. Me quito-pongo-pongo-quito sandalias y botas con una frecuencia de Hertzios. Diviso a una “gran mujer” con el coche averiado y mi chistecito de informáticos al respecto me hace rozar la tragedia. Un ser humano dotado de “madreñas” o zueco característico pretendo soltarme una chapa que mi cuerpo serrano no puede aguantar. Entre nebulosas me parece ver a Obi-Juan-Kenobi que me advierte sobre los turigrinos y otros peligros del Camino. Paso por N pueblos, hablo con mi hermana justo antes que hagan vudú con su bebé, veo un cartel rocambolesco, una advertencia de ¡Ojo: culebras…! justo tras quitarme las botas que, pasado por el filtro de mi imaginación se convierte en ¡Peligro de muerte, anacondas devora hombres! Rebaso un Centro Tecnológico…del siglo XVII, sorteo como puedo unas arenas movedizas que me recuerdan a un episodio inquietante que vivieron mi padre y hermana y, como colofón, llego a una casa misteriosa-modelo Psicosis-donde habitan unos extraños seres ultra-católicos que me examinan de fe. Me dan agua y regalan una Biblia y yo a ellos una frase para que se coman (más) el tarro. Tras un océano de dificultades, en una llegada que se me antoja eterna, llego a la Capital del Reino, Oviedo. Aquel día, sólo faltó que me dieran por … Tras una noche en coma, me desincrusto del colchón, cual fósil, leo C.A.S., me pongo hasta las trancas a desayunar en el bufet del hotel y veo basket de España. Paseo por Oviedo e inmortalizo a Woody Allen con mis gafas prestadas. Alfonso II me recibe el pie de la catedral pero no Don Pelayo, a pesar de que le busco en el hotel Reconquista. La Regenta me da calabazas pero no Jerry Lewis que ninca me falla. Tomo vinitos, paseo, veo una exposición e interneteo en una jornada punto de inflexión de mi aventura. El visionario Melquiades emerge de mi libro en un parque y me vaticina que pronto conoceré a gente muy interesante. Mañana mismo. Hoy.
A Mamen (†)
“Mi vida es mi mensaje” Mahatma Ghandi
─”…Puede que veas Unicornios Azules…” ─las palabra de Melquiades todavía reverberaban en mí. ¿Hoy sería el día? Por el contrario…, ¿volvería a toparme con un perro-alien devora-hombres? Para prevenirlo disponía de mi bordón y de una frase ready de los Simpsons en mi bandeja de salida: “No me comas: Tengo mujer y tres hijos. Cómeles a ellos.” Bueno, basta ya de tanta tontuna: al tomate.
6:03 a.m. del 11 de Agosto de año 2008 de nuestro Señor: Más chulo que un “8″, precedido por la luz de mi frontal, con viento de levante de 35 nudos, partí desde Oviedo rumbo a una localidad interior ubicada al Oeste y llamada Grado,… de buen grado ;-p. Nada más salir del extrarradio el dedo gordo de mi pie empezó a reclamar atención, a pesar de los ungüentos y pócimas mágicas sobre él aplicadas. Como ya tenía entidad propia decidí hacer lo que un amigo, que personaliza sus “almorroides” (término fusión de almorranas + hemorroides), en su caso bautizándolas con el nombre de sus enemigos: “Mini-yo“ me estaba dando por saco aquella mañana en la que justo, en ese momento, el chirimiri, calabobos o para ser preciso, el orballo o lluvia fina asturiana (gracias, José Antonio) hizo su aparición estelar y comenzó a empaparme little by little-aunque pareciera que no-mientras atravesaba un paraje de ensueño. Ay, que sueño. Momento Austin Powers:

De izquierda a derecha: Mini-yo, una entidad propia a escala de mí mismo, mismamente, nacida del dedo gordo de mi pie. En estas bellas imágenes podemos ver al doctor Maligno/Raymond. Éste, hasta las pelotas de su excrecencia fractálica, de su bulto tocahuevos, de su lobanillo de medio pelo, de su giba inesperada, de su protuberancia cojonera, de su joroba podológica, de su okupa invasor, de su sanguijuela chupaglobulosrojos, se planteaba resolver el problema de un tajo preciso con su navaja suiza.
Tras un rato de sufrimiento el asfalto sustituyó al bosque y las chanclas “gladiator” me salvaron de nuevo…cuando algo capturó poderosamente mi atención: ¡un humano peregrino! Tenía orejas, mediana edad y andares zancudos… ¡y me hizo una pasada, en una carretera ascendente, que ni Alonso a Schumacher en el Gran Premio de Hungría!
RAY: Tranqui, Mon, no te sulfures, ni te sulfates, ni te galvanices, ni siquiera te escabeches o avinagres, que se nos ha acabado las pastillas “Mesudalapolla 500 mgr“.
MON: ¡¡Brrrrh!! pero, ¿qué se ha creído ese? Como tú dirías cuando te pones hecho un macarra asqueroso: “Si se supone que somos una bestia parda, entrenadísimos cual marine peliculero, toda una vida haciendo deporte, últimos 9 meses corriendo y haciendo flexiones cual Teniente O’neil“. No lo entiendo.-Pero Ray-puedocomer50huevos hoy estaba sensato:
RAY: ¿Bestia…p? Ja-ja. Tranqui, tronco. ¿Qué no lo entiendes? Pues como diría el de bigote grotesco y puro, “yo claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!” Mon: dosificando que es gerundio. Cura de humildad y a chupar rueda.
MON: Vale pues, te haré caso y sacaré el espíritu ese de quita y pon: Ommmhh.
Menudo viaje en el tiempo: esa casa “domótica”, ese bólido verdosillo de ultimísima generación, que pasó todas las pruebas del túnel de viento. Esta fotico fue tomada por Mon justo en el momento del adelantamiento. Me sentí como un 600 maltrecho al que le pasa un Formula 1…¡del scalextric!. We’re nobody, uséase, no somos nadie.
Eran momentos de reflexión. ¿Quién sería el Idiota del Viaje? Cada vez que salgo de casa unos días realizo dicho juego que me entretiene mucho y transforma en divertidas las situaciones más desagradables, y ya está a la venta en DVD. Hasta el momento y debido a la densidad/m2 de la gente maja que con la que me estaba topando (y con la que me toparía, salvo al cabestro que explotaba a su mujer como mula de carga) el único idiota era yo, por perderme n veces, llevar sobrepeso y calzado inadecuado…e ir “sobrao”. En otras ocasiones hay hostias para subirse a lo más alto de mi particular pódium, una conjura de necios muy reñida en la que hay que tirar de la foto-finish pero…la gran pregunta era…¿habría idiotas en el Camino de Santiago? ¿hay estudios al respecto? Flavio, Juan, vosotros como expertos peregrinos ¿sabéis algo? Como decía, la densidad de buena gente/m2 era muy superior a lo normal. Se ve que a las personas estupendas las descargaban de enormes tráilers en grandes palés desde Roncesvalles y los distribuían uniformemente por las diferentes rutas. En ese momento un súbito flashforward me hizo ver a un tipejo que podría estar perfectamente en la Cena de los Idiotas…y no era un peregrino…bufff, menudo ejemplar de homo subnormalis. Todavía faltaban unos días para toparme con él…
En casi todo los grupos humanos hay al menos un idiota…o más. Este año se celebra el bicentenario del nacimiento del naturalista inglés; recuerdo ahora los particularísimos Premios “Darwin“ (la categoría “Autoselección”) condecoran al ser que haya muerto de una forma más imbécil, pues su desaparición (por ser un peligro público) favorece al resto de la humanidad y que ésta pueda seguir evolucionando.
Un vaca, (que no pertenecía al club del “Cow Parade“ tan brillantemente desplegado por Madrid este invierno), me señaló con el hocico un descolorido cartel de Mahou que rezaba algo para desmotivar a los peregrinos, que para Santiago quedaban todavía 296 kilometrazos. Bueno, al menos el cartel era acorde a, no como el más extraño que jamás vi, concretamente en Mallorca: “Se compran alcaparras”. Con ganas de disecar al rumiante y pintarlo de colorines tope con una ermita-bautizada como del Carmen, en el pueblo de Llampaxuga (y no me preguntes el gentilicio)- y allí realicé un merecido kit-kat. Me inoculé Acuarius (en tu honor, Satur) en vena y fundí los bocatas de había pillado el día anterior en el hotel, que no siendo tan densos como los de “neutrones”-como una estrella de ídem-que me suelo hacer, se dejaron comer amablemente. Descansé y me eché un “flus-flis” antiinflamatorio en el “Mini-yo” que enseguida hizo su efecto: mi pequeña réplica hizo mutis por el foro y volvió a ser dedo. En honor al primer pueblo que rebasé-San Lázaro Paniceres-me levanté y seguí andando, esta vez pletórico, fuerte, como si mi hubieran chutado Red-bull en dosis industriales, que me dio alas. Alcancé una soberbia velocidad de crucero, que ríete tú del Halcón Milenario Starwasero.
La muy tetona-de baja láctea por depresión-no tenía otra cosa que hacer que tocarle las narices a los peregrinos.
Rebasé un núcleo habitado llamado Loriana, otro más chico etiquetado como Fabarín-donde haría fabaritas asturianas, supongo (¡fuera! ¡fuera!, queremos que vuelvan los guionistas en huelga!)- y el Puente de los Gallegos sobre el río Nora. Mi velocidad era tal que los objetos circundantes experimentaban desde mi perspectiva el efecto Doppler, dicho esto sin exagerar un ápice. Me alegro que me hagas esa pregunta, y aprovechando que el río Nora-junto al Amazonas y el Congo el más caudaloso del mundo-pasaba por allí, insisto, no fue Cristiancito Doppler quien lo descubrió sino mi Leonardín, como tres siglos y medio antes. La cosa entonces se puso fea pues en kilómetro y medio había que superar un desnivel de 150 metros, o hablando en plata: aquello era una cuesta de tres pares de cojones; momento Límite Vertical; a sacar los crampones. Pero yo iba sobrado así que…¡aceleré, más chulo que Mario Conde bailando un chotis! Uno de los motivos de hacerme el Camino era probarme, darme mucha caña y ya que me sentía muy bien… ¿Dónde estaba el zancudo? Iba a por él. Entonces sucedió algo increíble…que me pondría en mi sitio:
José , aunque no lo confiese está dotado de un endoesqueleto de titanio reforzado, que le confiere una dureza Rockwell de la leche. Toni, para seguir su endiablado ritmo debía ser también una bestia parda de mucho cuidado. Eran un tándem invencible, uno especialista en ascensiones, el otro en descensos. Claro, así no vale, así no juego, ha ha.
Escuché voces detrás de mí. Alguien me seguía muy de cerca… ¿pero cómo era posible? Aceleré sin mirar atrás pero, por sorprendente que me pareciera, las voces seguían acercándose. Creía estúpidamente que nadie, ni humano ni divino, podría seguir mi estela… No eran moteros pues no escuchaba motor alguno y ciclistas creía que tampoco. Me sentí tan angustiado como Cary Grant en la escenita del avión de “Con la muerte en los talones“. Para más inri, me di cuenta que ahora uno de ellos estaba charlando tranquilamente por el móvil…pero…¿cómo…? Yo me estaba dejando los higadillos en esa cuesta; no podría desperdiciar ni un electronvoltio de energía hablando…
Luego todo cobraría sentido: se trataban nada más y nada menos que dos de los tíos más rápidos del mundo mundial en la historia del Camino de Santiago, desde Alfonso II de Asturias, mis queridos Toni y José, ¡¡más duros que el wonderbra de la Dama de Elche!! Con todo mi cariño, este último sería apodado por mí como el…¡¡hombre biónico!! Nos presentamos y charlamos un rato…, en cuando pude recuperar el aliento. Sin embargo, pronto nos separamos pues la ruta se escindía en dos posibles vertientes que confluían por la zona de la llamada Venta del Escamplero. Hasta muy pronto, amigos.

Toni y José, José y Toni, mis entrañables compañeros de aventuras en el Camino de Santiago’2008. Qué suerte toparme con ellos, la verdad. Formamos un trío la la la único, complementario y durante días fuimos amigos, familia, amantes (que norrrrl). Nos reímos, compartimos muchos buenos momentos, lo pasamos mal (sobre todo yo, no es por nothing) pero, ante todo, y como proclamó Toni al llegar a Santiago: “Ante todo…¡VIVIMOS, COÑO!”
A Francisco Umbral una vez le preguntaron en una ocasión: ¿Qué es más grande que su ego? “Pues la estatua que le erijan a mi ego”-contestó. Yo tenía herido mi ego, la estatua de mi ego y la madre que parió a mi ego. Decía Gwyneth Paltrow en una peli que un amigo suyo estaba yendo al psiquiatra por un tema de autoestima. “¿estaba hecho polvo?” “no, al contrario, es para bajársela que la tiene muy alta?” Ray ya no tendría que ir al pac-man, uséase, al comecocos.
MON: Bien, Ray, tomemos esto con deportividad: hemos aprendido la primera lección del Camino…-Ray pretendió hacerse el longui, pero no coló.
RAY: Disculpa, es que ahora mismo tengo dos empanadillas haciendo la mili en Móstoles (pincha pincha aquí sin miedo)-Ante la mirada asesina de Mon tuvo que claudicar.-Vaaaaale, admitimos barco como animal acuático y ¡Humildad! como la lesson 1 del peregrino. Muyyyy bieeeen: ,-cambio de tercio- Anda, haz una fotico a ese nanocaracol y acuérdate de poner un objeto al lado para que se vea la escala.
Sensación, por cierto, de Asturias profunda.
Aquí, flipando con el gasterópodo de concha helicoidal, caracolillo para los amigos. Me comentó, charlando, que estaba buscando un buen abogado porque su mujer le ponía los cuernos y le iba a meter un paquete que te cagas, aunque-pensé- si ya los llevaba es que ya se lo habían metido. Uy que lío.
Tras la foto anduvimos un rato solos y ¡oh, sorpresa! José y Toni de nuevo. Andamos juntos y nos dio tiempo a conocernos un poco mejor, siempre sin llegar a nada sexual ¿eh? que no era plan, a pesar de la obligada abstinencia. Toni y yo descubrimos recíprocamente a otro friki de la ciencia-ficción, y le comenté que hacía críticas cinematográficas en una revistilla digital, con seudónimo para que nadie reconociera mi frikosidad. Pasamos por delante de la segunda ermita de la jornada, perteneciente a la localidad llamada Premoño, Moño o Postmoño, según en qué punto te encontraras respecto a ella. A partir de ella el río Nalón, tope enrollado, decidió unirse a la comitiva y discurrir paralelo al Camino. Nos acercábamos a la meta y quizás viéramos la bandera ajedrezada.
─No, si incluso a nosotros nos ha pasado un tío, a toda leche-dijo uno de los dos.
─We’re nobody. No somos nadie-admití claudicando. Aquí el que no corría volaba. Hablaba del zancudo. Ese pavo no era de este planeta ó b/ era un jodido mutante.
Mítico albergue de Villapañada, nada apañado (por cierto) por el bueno de Leopoldo que vivía felizote el hombre, entre frutales, alegrándose la vista con las peregrinas, como nos confesó en la intimidad pero no en catalán, en español. Hombre, quiero pensar que en condones no se le irían los dineros…
El trío La la la, llegamos a Grado con la desagradable sorpresa que el albergue no se encontraba allí, sino en las afueras. MUY a las afueras. Ellos se quedaron tomando una caña, yo seguí para comprar papeo, pues no quería retroceder ni para tomar impulso. Javier “el Madrileño”, al que muy muy pronto conocería, me dijo que dicha frase pertenece al imaginario del innombrable dictador cubano. El sádico que diseñó el trazado de las diferentes rutas peregrinas se cuidó muy mucho de ubicar los “boxes” donde Cristo perdió la cobertura de su movistar, donde Leónidas miró su peluco en la batalla de las Termópilas, donde Napoleón se rascó sus partes antes de decir “La tinta de impresora es el líquido más caro del mundo, unos 4.000 €/litro. Paso de comprarme una así que seguiré con el pergamino y los escribas.” Dicho sádico ubicó la meta de cada etapa siempre a N + 5 kilómetros, donde N es el sitio donde esperas encontrar la fonda para descansar. Simplemente por joder. Acometimos otra brutal cuesta-esta por carretera-que se me hizo eterna. Una amabilísima señora nos acompañó un tramo con las bolsas de la compra: auténtica. Solo le faltaban los rulos y la bata de guata verde. Cuando ya llegábamos-al fin-al albergue nos cruzamos con el zancudo mutante. En esta vida siempre hay alguien que cuando tú vas, él vuelve. Humildad y mucho ommmmmh.
─¿Está completo?-preguntamos.
─No, pero está muy sucio. Me voy al siguiente.-y se quedó tan ancho. Que cabrón. ¿Cómo podría humillar así a los simples mortales que tenemos todos nuestros genes y cromosomas en nuestro sitio (bueno menos José, un poco cyborg, pues sólo un transgénico como el que nos hablaba podría rebasarle)? Abusón. Aquel ser iba a doblar etapa, sin despeinarse. Con dos. El izquierdo y el derecho. De Urano como mínimo.

¿A qué parecen de distinto planeta? Me refiero al calzado, ¿eh? Las Nike y las Madreñas marca Acme del bueno de Leopoldo, mucho más útiles las segundas, of course, aunque según, porque no veo yo a Michael-cito Jordan en el Concurso de mates de la NBA con el zueco característico asturiano. Simplemente “Hazlo”…pero, ¿el qué? Tú hazlo y luego hablamos.
Efectivamente, aquello estaba más sucio que un water de Kandahar y las uñas de Macgyber, más descolorido que los payasos de Micolor, e incluso más mugriento que mi legendaria rinconera floreada y costrosa donde todo amigo que se preciara había potado, como mandaba la tradición. Ya la tiré, ¿eh? así que no os cambiéis de acera cuando me veáis por la calle. El tinglao lo regentaba un octogenario llamado Leopoldo cuya “oficina” para sellar los “pasaportes peregrinos” me recordaba a cualquier dependencia de un edificio inteligente de la Castellana madrileña…pero por la otra punta.
Poco a poco fueron llegando peregrinos, mientras nos duchamos y lavamos la ropa (pedía una tijera y corté mi toalla por la mitad, pa’ligerá). Mis “apañeros” de batallas se bajaron a comer al pueblo y yo me puse a limpiar. Sí. Cual Mónica Geller de la serie Friends (¡joder con Denise Richards!), de repente me entró un ataque de pulcritud (sí, hermanita, jajaja). El personaje, maniática de la limpieza, en un capítulo decía: “Verás, no me conoces, soy la hermana de Ross. Me ha hablado de tu piso y no he podido dormir pensando en eso. ¿Me dejas limpiarlo un poco?”.
─Veras, Leopoldo, no me conoces, soy Ray y Mon. He visto tu albergue y tal como está no podré dormir esta noche. ¿Me dejas limpiarlo un poco?
Ecuación simple
Poco a poco fueron llegando peregrinos, mientras nos duchamos y lavamos la ropa (pedía una tijera y corté mi toalla por la mitad, pa’ligerá). Mis “apañeros” de batallas se bajaron a comer al pueblo y yo me puse a limpiar. Sí. Cual Mónica Geller de la serie Friends (¡joder con Denise Richards!), de repente me entró un ataque de pulcritud (sí, hermanita, jajaja). El personaje, maniática de la limpieza, en un capítulo decía: “Verás, no me conoces, soy la hermana de Ross. Me ha hablado de tu piso y no he podido dormir pensando en eso. ¿Me dejas limpiarlo un poco?”.
─Veras, Leopoldo, no me conoces, soy Ray y Mon. He visto tu albergue y tal como está no podré dormir esta noche. ¿Me dejas limpiarlo un poco?
Ecuación simpleDurante toda la tarde fueron llegando peregrinos. José y Celso, los lucenses, Elsa, la belga, Connor, el “Jesucristo” irlandés, un catalán sequito con séquito, pues iba con dos sudamericanas, una pareja de valencianos que se lo tomaban con calma (ella bastante maciza, por cierto; hoy en día para una chica así te haga caso tienes como mínimo que extraer una espada de un yunque), un procurador/roncador que se desplazaba en taxi de un albergue a otro (y le apodaría a José “Marathon Man“), unas de Bilbao “mu salás”, un señor que tosía mucho y-luego sabríamos-se perdía siempre al salir de los albergues y un tío altísimo que, lo primero que pensé es, ¿cómo coño va a dormir este en los catres ridículos de los barracones de un campo de concentración de la 2ª guerra mundial? El bigardo, más cerca de los dos metros que de 1,80… se trataba nada más y nada menos que…¡Javier! Otro de mis compis de batallas con el que, entre otros, ¿llegaría hasta Santiago? Muchos de esos peregrinos se caerían del cartel, por que los rebasaríamos, porque el Camino Primitivo es duro de cojones y provocaría multitud de bajas. Pocos de todos ellos llegarían a Compostela. ¿Pero…quiénes…?
Idea de Toni, por la tarde-noche pedimos permiso a Leopoldo para asaltarle los frutales. Nos pusimos hasta las trancas que rima con desatrancas y que tanta falta hacía. Leopoldíto nos contó cómo se puso malo, pero no de fruta, si no con las frutas implícitas de unas australianas que llegaron al albergue la semana pasada, y que, según sus palabras dejaban a Nicole Kidman como a una chica del montón. De un octogenario que precisaría un superpetrolero lleno de viagra para que se levantara no dejaba de tener su gracia. Bueno, espérate porque a lo mejor nos daba a todos mil vueltas.
Antes de irme al (mugriento) catre, pregunté a un señor muy amable la ruta de escape para la jornada siguiente. Aja. Hablando del barracón donde dormiríamos, digno de un campo de concentración de la 2ª Guerra Mundial: El plan era claro. Durante el descanso del partido de futbol con los nazis nos escaparíamos, Silvestre Stallone, Michael Caine y un servidor, Pelé (por lo morenito, ¿eh?), digo, Toni, José y yo. ¡¡Viva la Resistencia!! ¿Recordáis la peli “Evasión o Victoria? 
Idea de Toni, por la tarde-noche pedimos permiso a Leopoldo para asaltarle los frutales. Nos pusimos hasta las trancas que rima con desatrancas y que tanta falta hacía. Leopoldíto nos contó cómo se puso malo, pero no de fruta, si no con las frutas implícitas de unas australianas que llegaron al albergue la semana pasada, y que, según sus palabras dejaban a Nicole Kidman como a una chica del montón. De un octogenario que precisaría un superpetrolero lleno de viagra para que se levantara no dejaba de tener su gracia. Bueno, espérate porque a lo mejor nos daba a todos mil vueltas.
Antes de irme al (mugriento) catre, pregunté a un señor muy amable la ruta de escape para la jornada siguiente. Aja. Hablando del barracón donde dormiríamos, digno de un campo de concentración de la 2ª Guerra Mundial: El plan era claro. Durante el descanso del partido de futbol con los nazis nos escaparíamos, Silvestre Stallone, Michael Caine y un servidor, Pelé (por lo morenito, ¿eh?), digo, Toni, José y yo. ¡¡Viva la Resistencia!! ¿Recordáis la peli “Evasión o Victoria? 
Idea de Toni, por la tarde-noche pedimos permiso a Leopoldo para asaltarle los frutales. Nos pusimos hasta las trancas que rima con desatrancas y que tanta falta hacía. Leopoldíto nos contó cómo se puso malo, pero no de fruta, si no con las frutas implícitas de unas australianas que llegaron al albergue la semana pasada, y que, según sus palabras dejaban a Nicole Kidman como a una chica del montón. De un octogenario que precisaría un superpetrolero lleno de viagra para que se levantara no dejaba de tener su gracia. Bueno, espérate porque a lo mejor nos daba a todos mil vueltas.
Antes de irme al (mugriento) catre, pregunté a un señor muy amable la ruta de escape para la jornada siguiente. Aja. Hablando del barracón donde dormiríamos, digno de un campo de concentración de la 2ª Guerra Mundial: El plan era claro. Durante el descanso del partido de futbol con los nazis nos escaparíamos, Silvestre Stallone, Michael Caine y un servidor, Pelé (por lo morenito, ¿eh?), digo, Toni, José y yo. ¡¡Viva la Resistencia!! ¿Recordáis la peli “Evasión o Victoria? 
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MI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 11.
Publicado en Camino Primitivo, Camino de Santiago, ramón galí con etiquetas Camino de Santiago, Camino Primitivo, ramón galí el 19 Enero 2009 por ramongali
Título canción: “Vine del Norte” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)
¿Qué no has leído los capítulos anteriores? ¡¡Pero bueno…!! ¡¡Voto a bríos!! ¿Cómo osas? Pincha en ellos, anda, y que no se entere nadie: CAP1 CAP2 CAP3 CAP4 CAP5 CAP6 CAP7 CAP8 CAP9 CAP10
En capítulos anteriores dejamos a nuestro (anti)héroe Ray-Mon a bordo de una cafetera que, con un poco de suerte, le llevaría a León. La (descabellada) idea era empezar su epopeya peregrina desde allí y tirar hasta Compostela. Unos gays desaforados, una chica guapa y unos siniestros “apañeros” de hostal aderezarían mi viaje y llegada a la capital del antiguo reino castellano-leonés. Un despiste brutal me hace realizar unos ¡20 kilómetros de más! Comienzo de nuevo a andar, y me siento como Bill Murray en la peli “Atrapado en el Tiempo”, cautivo en un bucle espacio-temporal. Consigo zafarme de éste y me lanzo a la aventura, perdiéndome otras dos veces, abejas asesinas africanas, llamadita al 112, nonagenaria invidente (que imaginé como Halle Berry), incluidas. Llego reptando a La Robla e imagino, antes de caer hecho fosfatina, que todo es un montaje: El Show de Ray-Mon. Tras un sueño reparadorcíiisimo me lanzo de nuevo al Camino inscrito en mi chaleco reflectante intergaláctico, pillando un bordón peregrino “Born to Kill”, paso la localidad Pola del Ídem (¡con el mejor tanatorio de la comarca!), los Puente de Mádison y me encuentro a un ser andrógino al que ni planteo bailar conmigo-cual Harrison Ford y Kelly Mcgillis en “Único Testigo”. Me cabreo por lo patético de la guía que llevo, y en el monte encuentro civilización de humanos que vive en las torres de alta tensión. Tras mil vicisitudes termino en un hostal decente de carretera con cucarachas universitarias. Pero la nave espacial que me constituye peta a la mañana siguiente y tengo que quedarme un día en un hostal de carretera polivamente. Allí, la clientela es siniestra (y me siento como los chicos de “Un hombre lobo americano en Londres”) pero la comida buenísima. Me entero, at night, que se está inundando mi casa pero-en esos momentos-me importa un bledo, …querida. Zarpo de nuevo, de madrugada, y los tráiler me exfolian la piel de tan cerca que me pasan. Asciendo hasta el puerto de Pajares y entro en otro mundo: ¡Asturias! Allí un perro-alien enorme me cierra el paso pero le hago un pase de pecho y media verónica cual José Tomás en las Ventas. Una mujer resucita delante de mis ojos en el ecuador de otra etapa maratoniana. Un diluvio universal me sorprende pero increíblemente no me ofrecen subir al arca de Noe. Resguardado tengo mis planteamientos pero que rápidamente se me olvidan al atravesar un bosque (en mi imaginación) infestado de velocirraptors. Una lamentable escena machista en grado sumo termina en bronca entre Ray y Mon, a punto de separarse, cada uno a su bola. Moras y un pre-centro de pre-interpretación de una pre-ermita prerrománica nos reconcilian y allí encontramos a alguien que conoce nuestra pre-novela. Llegamos finalmente a Pola de Lena donde unos singulares policías nos sorprenden, dándonos paso a nuestro primer albergue y a nuestro primer peregrino, Fernando, que el tío, con dos, viene andando desde Madrid, so abusón. Otra jornada brutal que nos deja hecho quarks. Parto de Pola de Lena equivocándome nada más salir, tomando un rumbo con menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas. Mi primer peregrino sale escopetado recordándonos que todavía tenemos mucho que optimizar y aprender. Rebaso Ujo y Mieres donde una buena moza me abruma sádicamente desglosándome todos los pueblos que me quedan. Me quito-pongo-pongo-quito sandalias y botas con una frecuencia de Hertzios. Diviso a una “gran mujer” con el coche averiado y mi chistecito de informáticos al respecto me hace rozar la tragedia. Un ser humano dotado de “madreñas” o zueco característico pretendo soltarme una chapa que mi cuerpo serrano no puede aguantar. Entre nebulosas me parece ver a Obi-Juan-Kenobi que me advierte sobre los turigrinos y otros peligros del Camino. Paso por N pueblos, hablo con mi hermana justo antes que hagan vudú con su bebé, veo un cartel rocambolesco, una advertencia de ¡Ojo: culebras…! justo tras quitarme las botas que, pasado por el filtro de mi imaginación se convierte en ¡Peligro de muerte, anacondas devora hombres! Rebaso un Centro Tecnológico…del siglo XVII, sorteo como puedo unas arenas movedizas que me recuerdan a un episodio inquietante que vivieron mi padre y hermana y, como colofón, llego a una casa misteriosa-modelo Psicosis-donde habitan unos extraños seres ultra-católicos que me examinan de fe. Me dan agua y regalan una Biblia y yo a ellos una frase para que se coman (más) el tarro. Tras un océano de dificultades, en una llegada que se me antoja eterna, llego a la Capital del Reino, Oviedo. Aquel día, sólo faltó que me dieran por …
A Mamen (†)
“Mi vida es mi mensaje” Mahatma Ghandi
Aquella noche permanecí en un coma tan profundo que no me hubiera despertado del todo ni el asteroide aniquilador que exterminó a los dinosaurios (entre nebulosas: “…esos niños jodiendo otra vez con los petardos…”). A las 6:31:03 a.m. desincrusté del colchón el fósil que era yo mismo mismamente con una máquina profesional de desencarcelación, que es como un sacacorchos pero para personas (independientemente de su añada). Entonces tuve la tentación de verter bronce fundido sobre el bajorrelieve resultante con mi silueta del que hubiera obtenido un ¿merecido? monumento. Por que no tenía a mano el metal, que si no…:
RAY: Sin que sirva de precedente…¡Bravo, Mon!-Mon notó que se lo tenía un poco subidito-Los peregrinos estamos hechos de otra pasta, como los toreros…
MON: …y como los escritores. Que sirva de precedente: ¡Bravo, Ray! Tapizamos el Camino con nuestros higadillos pero llegamos. Pero baja esos humos, que te conozco: Ahora sólo queda atravesar media Asturias y media Galicia y alcanzaremos nuestro destino; huevocientos kilómetros, vamos.
RAY: Qué majo y qué forma de joderlo. ¿Por qué no compras Madagascar y te pierdes un poco por allí?
Por un lado, fósil de Trilobit-RayMon incrustado en el colchón. Por otro, decía mi amigo Miguel Ángel que algunas tías llevan pantalones tan ceñidos que no queda otra que suponer que se los embuten con máquinas de encordar raquetas. No sé con qué tipo de máquina se amalgamaron fósil y colchón pero saqué tras el silogismo una concusión absurda: los trilobites se lo montaban con las trilobitas en la Era Paleozoica, pero sólo con las que jugaban al tenis embutidas en mallas marconas. Lógica “Descartesiana”.
MON: Lo sé, un encanto, es que me han dibujado así. Ray: ¿Nos tomamos un merecidísimo kit-kat hoy y Oviedeamos todo el día?
RAY: Mmmh, me temo que sí, pero sólo porque has insistido. Ante todo y nuevamente, se trata de una cuestión de supervivencia: descansar o fenecer, that is the question. Te lo digo completamente en serio: si hoy no paramos pondríamos en serio riesgo nuestra integridad integridosa.
Tras el quórum nos dimos una ducha de una hora hasta que se nos quedó la piel como a la Duquesa de Alba (que no su fluida dicción, que se la entiende menos que a R2D2 comiendo un polvorón). Acto seguido restañamos nuestras heridas con litros y litros de betadine (ya, Juan, mejor en crema pero todavía no te conocía) y metros cuadrados de gasas, lavamos la ropa y nos apañamos. Sobre las 8:33:41:12, aproximadamente, bajamos a desayunar con más hambre que un músico, pues allí seguían los bocatas que me sacaron la noche anterior del bar los de recepción; los reservaría para los momentos de penuria, que vendrían… Pero en ese momento íbamos a disfrutar de lo lindo. La palabra mágica tenía cinco letritas: B U F E T. Tras meterme entre pecho y espalda 27.412 calorías, bajo la mirada horrorizada de los camareros (que no se atrevieron ni a acercarse, por si los fagocitaba), me sentí ya llenito y recuperado: ¡¡Viva el colesterol del malo y los triglicéridos!!
Me sentí como Marcello Mastroianni en “La Gran Comilona“,-la consigna era: comer hasta reventar- pero sin el pecado capital añadido de la lujuria, pues un peregrino auténtico es un ser virginal, asexuado, CASTO, angelical con un solo objetivo y ajeno a cualquier placer terreno que pueda desviarle de él; como Ronaldo. Cualquier Ronaldo.
Con mis neo-lorzas (“¡este michelín es nuevo!: bienvenido, querido. Pasa y ponte cómodo”) y en mi habitación otra vez, esperé a las 11:01 el partido de basket de España. Mientras llegaba la hora regresé,-cual Hijo Pródigo-a “Cien años de soledad”, que por fuerza mayor tenía un poco abandonado. Y lo hice con tranquilidad, casi parsimonia, como si de repente nos hubiéramos colado a través de un puente de Einstein-Rosen-uy, perdón-un bucle espacio-temporal y estuviéramos en otro lugar, en otro tiempo. Sin embargo, los recuerdos de todo lo sucedido acudieron obstinados a mi mente, solitos, y, al cabo de media hora me impidieron sumergirme como es debido en la densa prosa de Marquez, que no es que leyera: analizaba. Pero estaba menos concentrado que el lavavajillas de Villa Abajo. Entonces miré mi bordón de peregrino, mi particular “Born to Kill” y sentí la tentación de condensar todo lo sucedido, de realizar un cuaderno de bitácora iconográfico de todos los fotogramas que reflejaron mis pupilas en los días que estuve caminando. Si hubiera sido un virtuoso artesano,-o tan manitas como mi cuñaaaaoooo Nachete, o como un pájaro carpintero mañoso que si se pone hasta te viste un armario-hubiera troquelado en la madera con mi navaja suiza escena a escena, dejando aquel burdo palitroque como la Columna de Trajano romana, vamos.
Hubiera acuñado mi nuevo “Born to Kill” con mensaje tan largo como el que ilustra la Columna de Trajano. No lo hice porque en pretecnología-trabajos manuales para los amigos-siempre fui más torpe que un neurocirujano operando con segueta y guantes de esquiar.
España aplastó a los pobres griegos, como cuando se declaró campeona del mundo, y Mon disfrutó como un enano. Declararte basketfílico en un mundo enfermo, neutralizado y abducido por “er furbo”, que cuando naces solo puedes ser merengue, colchonero o culé antes que humano, a lo peor me sitúa en alguna lista negra (“Ah, este es de los raritos…”). Recordé en el descanso dos anécdotas-una de mi amigo Jesús Cañi-, pues, al parecer Iturriaga (exjugador y ahora comentarista) estaba matriculado en la Escuela Superior de Ingenieros Industriales: “Al salir las notas en el corcho Itu tenía varias columnas adicionales con sus estadísticas de puntos, rebotes, asistencias…”. La segunda me vino a la cabeza a raíz de ésta. Se sospechaba en mi escuela que la profa de álgebra y un alumno estaban liados. Cuando el tema se hizo público bromeábamos que ya no se cortaban un pelo a la hora de mandarse mensajes personales:
CALIFICACIONES 2º PARCIAL – ASIGNATURA CÁLCULO ALGEBRÁICO |
|||
NOMBRE |
APELLIDOS |
NOTA |
OBSERVACIONES |
ROBERTO |
SALAZAR HERNÁN |
4,7 |
PENDIENTES 1ER Y 2º PARCIAL |
JUAN JOSÉ |
LÓPEZ GARCÍA |
6,3 |
CARIÑO, NO TE OLVIDES DE APAGAR LAS LENTEJAS CUANDO LLEGUES A CASA |
Bueno, ya bastaba de tanta tontuna: ¡¡A disfrutar Oviedo!! Ya lo conocíamos así que fuimos directos hacia la zona de la estatua de Woody Allen (él sí que se la merecía). No nos sorprendió que le hubieran vuelto a quitar las gafas, así que le prestamos las nuestras para la instantánea. No nos sorprendió porque en su primera peli (del glorioso 1969), “Toma el dinero y corre”, uno de los matones de su barrio, cuando él era niño y respondía a un nombre tan absurdo como Virgil Starkwell, no hacía más que quitárselas y patearlas. (NOTA: Las frasecitas en naranja, para los despistados, son enlaces a videos, a artículos relacionados con el tema o a una enciclopedia)
Gloriosa es también la escenita de uno de los atracos; no cometer faltas de ortografía y una caligrafía clara es muy importante, incluso en dicha tesitura. Coloca el ratón (sin cliquear) aquí para verla.
Tras WoodyAllenar, lo suyo era sumergirme en los “Pilares de la Tierra” y visitar la fabulosa catedral gótica de San Salvador. Como dijo la amable y asturiana lectora de mi blog, “Quien va a Santiago y no a San Salvador, visita al criado y deja al Señor”. La soberbia efigie de Alfonso II de Asturias me saludó nada más llegar: “Paisa, tron…”. Ovetense todo él, dicen que bajo su reinado se descubrió la tumba del Apóstol Santiago (814) así que era el responsable directo de que yo anduviera por allí. Sin tener ni puta idea de todos los que le seguiríamos se convirtió en el primer peregrino de la Historia. Y lo consiguió sin Visa o Master Card en el pocket, compeed® para las ampollas, GPS, chalecos reflectantes (por los zumbaos a las riendas), mp3, linternas y pilas alcalinas, vieras indicadoras, botas de gore-tex, móvil, camisetas de lycra, acuarius, aunque sí con un montón de carruajes de apoyo,-los de toda su corte-y-supongo-cuatro negracos que lo llevaban en volandas como un rey, como lo que era. Lo que pesaba eran las armaduras y un coñazo lavarlas porque desteñían toda la ropa delicada en la lavadora con el bronce de los remaches. He dicho rey y no reinona, porque en el siglo IX si alguien perdía aceite le rebanaban el manguito. Además, no le iba el vicio de ningún color pues le apodaban “El Casto”. Hablando de enseres que llevar (y que dejar) en el Camino, no he comentado que encargué en recepción del hotel que la famosa taleguilla de mi cuñaaaoo Manolo llena de absurdeces la mandaran directamente a mi keli en Madrid; tres kilos menos. Lo tenía claro para mi siguiente Camino: ¡¡todo liofilizado, como el Avecrem!! Hasta el mismísimo saco lo llevaría en livianos polvitos, que les echas un poco de agua y hacen ¡plop! A lo mejor hasta me liofilizaba a mí mismo. ¿No hacen cerdos fluorescentes?

Alfonso II de Asturias (c.760 – 842), apodado el Casto, coleguita de Carlomagno pero que no se le pegó de él su pasión por las féminas. Viendo su estampa vuelvo a poner en tela de juicio su masculinidad: mira que mallas, bajo la faldita, en vez de-y no digo de Armani pero por lo menos-unos vaqueros como Dios manda. Ah, que no se habían inventado, entonces vale.
Tras la visita al templo, donde volví a realizar mi petición de milagro (uno de los ejes espirituales de mi Camino), paseé por las animadas calles de la ciudad de los prestigiosos Premios. Flipé, como siempre, por lo majestuoso del Hotel Reconquista y pregunté por Don Pelayito-nieto de Recesvinto-, pero me dijeron que no le esperaban para cenar pues andaba muerto y putrefacto desde hacía 1271 años y quince minutos. A quien sí vi fue a la Regenta, un poco renegrida y tiesa como una estatua de bronce, la tía. Luego, desde el Hotel Campoamor, verifiqué la ruta de mi huida de la ciudad a la mañana siguiente, con el botín, rumbo a Santiago.
Regenta de perfil ante la catedral de Vetusta, Oviedo para los amigos. Le animé a tomarse unos vinitos, pero me dijo que ya tenía bastante pifostio con todos los hombres que la rondaban, que lo suyo ya no era un triángulo, que como mínimo eneágono amoroso.
Lucía el sol y yo cojeaba entre las gentes, como diría Julito Iglesias, porque el dedo gordo de mi pie izquierdo parecía un okupa de mi body: era una entidad en sí misma, con vida propia, con sus ilusiones y sus sueños, con su i-pod y con su propio número de la seguridad social…, de lo hinchado que estaba. Asalté una farmacia cual Virgil Starkwell y me llevé media decena de potingues para desinflamarlo. Cuando llegara al hotel me podría el pañuelo de cuadros en la cabeza con cuatro nudos, agitaría los matraces y removería la marmita para mezclar todos los ingredientes como haría el Profesor Chiflado, pero por favor, la versión que interpreta Jerry Lewis y no la de Edi Murphy; please, obsérvese en esta última frase cero de racismo y mucho de cinefilia en estado puro.

Y hablando de Jerry Lewis. Legendaria es también su escena en “El Ceniciento” en la que lee la inscripción que hay en un anillo. Dicha escena es antológica en el ecosistema de mi familia cercana, pues llevamos toda una vida recordándola y tronchándonos con ella; todos tenemos nuestras rarezas, jajaj. El que escribe este blog rocambolesco aconseja humildemente al lector que la vea, pues le ha costado un huevo conseguirla, editarla, trocearla (¿Ey, Rachel?), lavarla, plancharla y subirla al Youtube. Creo que no te arrepentirás. COLOCA RATÓN AQUÍ ENCIMA
Seguí evolucionando por las calles de Oviedo. Sonó el móvil: era mi primo tocayo, con quien charlé un rato, que no sabía donde iba a pasar mi Verano’2008, así que le puse al corriente de mi ida de olla y de mis desventuras. Unos gaiteros, famosos en el mundo entero, polarizaron mi atención y la de los seres humanos que pululaban por las calles ovetenses. Los alegres acordes me animaron a cantar…
RAY:…Venga, artista, valiente, ¡arráncate! ¿a que no tienes gónadas…?
MON: No quiero impresionar al personal, querido.
RAY: Será con tus desafinos, que sin tres vinitos cantas peor que Milli Vanilli, y no das ni un mi sostenido en su sitio, listillo.
MON: Entonces vamos a tomarnos tres vinitos, listillo.
El niño flipando con los gaiteros en la esquina inferior de la imagen es Mon, pues alucinó como un infante con aquellos bellísimos acordes, que además de animarle a cantar le retrotrajeron a sus cuatro años cuando él soñaba mientras Ray destripaba saltamontes y relojes y, por lo tanto, el tiempo ni existía.
Como no nos va mucho la sidra (José Antonio, Maria Jesús, sorry) nos tomamos unos Riojas y (a pesar del desayuno hipercalórico) unos pinchos en la mítica “La más Barata“, que no hizo honor a su nombre pero poco nos importó. Yo-y como diría mi querido amigo Guillermo cuando le metieron los de Antena3 una cámara en la cara preguntándole por el ¿fraude? de Forum Filatélico-¡¡tenía menos dinero que Tarzán!! Pero lo poco que tenía lo gastaría en lo recomendó el famoso director de cine John Houston. Antes de morir le preguntaron si se arrepentía de algo: “De tres cosas: de gastarme el dinero antes de ganarlo, de no estar más con mi hijos y de no haber bebido más vino en vez de otros alcoholes”. Aquel lugar, de soberbios arroces y grandes caldos patrios me evocó música de Ismael Serrano y otroras felices, de ídems y rosas. M. Tras el piscolabis me metí en una biblioteca pública e interneteé un rato tras muchos días sin hacerlo. Tenía 371 mensajes en una cuenta y unos 150 en las otras. Casi todo spam, claro. Alegrome al comprobar que un homo-sapiens sapiens puede sobrevivir sin la red durante al menos una semana e incluso dos pero con suero de bytes y servicios paliativos, claro.
Arco románico semiderruído del Campo de San Francisco. Mola mucho para fardar en los blogs del Camino: lo pones en el capítulo de introducción y la peña se cree que te lo has encontrado así, de sopetón, en medio del monte, y luego resulta que es de cartón-piedra.
Ya por la tarde asistí a una exposición preciosa de la historia de Oviedo, en la que me senti pequeñito pequeñito. Ovetenses (o carbayones), desde Alfonso I de Asturias hasta Fernando Alonso, pasando por Clarín y la Leti (no el equipo rojiblanco cuyos forofos las pasan putas siempre, sino a la que le quedaban dos telediarios junto al Urdaci). En el parque llamado Campo de San Francisco vi unos pavitos muy chulescos y, porque soy menos violento que Twinki Winki, que si no…(¡agarradme, agarradme..!); qué soberbia, que altanería, qué arrogancia…me ponían enfermo. Recordé cuando en tiempos de estudiante me encadenaba a la Cibeles y me hostiaba con los antidisturbios (¿pero cuando he hecho yo eso?) Luego me tranquilicé al comprobar que los pavos era Reales y exhibían sus coloridas plumas porque lo tenían escrito en sus genes…que si no… Leí en un banquito C.A.S otro rato flipando un rato con la familia Buendía y aláteres. Mi desaforada imaginación hizo que Melquíades-Nostradamus se bajara del libro y se materializara delante mía vaticinando:
¿Como se puede ir de esa guisa por la vida? Mira, la próxima vez que haga el Camino lo haré vestido de Twinki Winki, que tienen que ser la hostia, con todos tus enseres dentro de ese ridículo bolso. Las aventuras se multiplicarán por diez. Dani, ¿a que no tienes cojones para hacerlo tú así este verano? ¿No buscas aventura? Para empezar, saldrías en el Guiness y ganarías todas las apuestas en contra. Tú, antes de descartarlo, piénsalo bien.
─Ray-Mon: estás justo en el punto de inflexión de tu Camino. A partir de mañana empezarás a conocer a tus particulares “animalitos del bosque”, personas entrañables, de una calidad humana extraordinaria. Ellos constituyen una de las piezas clave de la peregrinación. Abre muy bien los ojos. Puede que veas Unicornios Azules.-Abrumado ante tales revelaciones le contesté casi con lágrimas en los ojos:
─Melqui, tron, eso está chachi, tío, pero, ¿qué hay de la viruta, de la pasta? Dame unos numeritos de la primi, o de la del Gordo de Navidad, tírate el rollito. Supongo que como pintan bastos invertir las cuatro pesetas que tengo en bolsa como que ni de coña, ¿no?
─Vete a la mierda, querido, me vuelvo al libro, que los Buendía sí que se dejan engatusar.
Rod Taylor alucinando solo con su Maquinita del Tiempo. Aquella jornada las profecías de Melquíades, sustituyeron a mis particulares cronoviajes mentales, mis flashbacks y mis flashforwards. Mi psiquiatra me anima diciendo que solo me quedan 35 años de terapia y, he de confesar, que él es el que me da pena: lo jodido es estar cuerdo.
En fin, ese día discurrió atípico, plácido (Domingo, de verdad de la buena), en una bellíiiiiisima ciudad, una jornada que resultó ser la necesaria calma chicha entre dos tormentas. El descanso del guerrero, del Gladiator o mejor de Walliator se había consumado. Como un niño bueno, cené ligero, me fui pronto al Hotel, rehice mi mochila-que seguía más desordenada que los juguetes de la niña del exorcista-, preparé los bártulos para mañana y me fui pronto a mimir. Me esperaban nuevas aventuras allá afuera. Ummh, eso de niño bueno… Para rematar el día tenía que hacer alguna barrabasada. Siempre había querido hacer eso: Parafrasear a Groucho Marx en una situación real así que llamé a recepción, ya metidito en el sobre y dije:
“El matrimonio es una gran institución. Por supuesto, si te gusta vivir en una institución. El matrimonio es la principal causa de divorcio aunque lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.”
─¿Servicio de habitaciones? Mándenme una habitación más grande.-luego añadí-¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta. Cásese conmigo y nunca más miraré a otro caballo- Como el recepcionista era un señor de 63 años de Albacete debió flipar, pero es que yo ya tenía las citas preparadas. Antes de que subieran los matones a dame una paliza y defenestrarme me di cuenta que en verdad me había quedado dormido, ya estaba soñando.
Mañana sería otro día histórico. Y era cierto el vaticinio: Conocería a unas personas entrañables… ¿Algún unicornio?
PLEASE, DEJA UN COMENTARIO, O DOS, POR CARIDAD. NO TE CORTES: ES TU GRAN OPORTUNIDAD PARA LIBERAR ESTRESSSSS. CLARO QUE VALEN PALABROTAS
MI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 10.
Publicado en Camino Primitivo, Camino de Santiago, ramón galí con etiquetas Camino de Santiago, Camino Primitivo, ramón galí el 22 Diciembre 2008 por ramongali
Título canción: “Mi Unicornio Azul” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)
¿Qué no has leído los capítulos anteriores? ¡¡Pero bueno…!! ¡¡Voto a bríos!! ¿Cómo osas? Pincha en ellos, anda, y que no se entere nadie: CAP1 CAP2 CAP3 CAP4 CAP5 CAP6 CAP7 CAP8 CAP9
En capítulos anteriores dejamos a nuestro (anti)héroe Ray-Mon a bordo de una cafetera que, con un poco de suerte, le llevaría a León. La (descabellada) idea era empezar su epopeya peregrina desde allí y tirar hasta Compostela. Unos gays desaforados, una chica guapa y unos siniestros “apañeros” de hostal aderezarían mi viaje y llegada a la capital del antiguo reino castellano-leonés. Un despiste brutal me hace realizar unos ¡20 kilómetros de más! Comienzo de nuevo a andar, y me siento como Bill Murray en la peli “Atrapado en el Tiempo”, cautivo en un bucle espacio-temporal. Consigo zafarme de éste y me lanzo a la aventura, perdiéndome otras dos veces, abejas asesinas africanas, llamadita al 112, nonagenaria invidente (que imaginé como Halle Berry), incluidas. Llego reptando a La Robla e imagino, antes de caer hecho fosfatina, que todo es un montaje: El Show de Ray-Mon. Tras un sueño reparadorcíiisimo me lanzo de nuevo al Camino inscrito en mi chaleco reflectante intergaláctico, pillando un bordón peregrino “Born to Kill”, paso la localidad Pola del Ídem (¡con el mejor tanatorio de la comarca!), los Puente de Mádison y me encuentro a un ser andrógino al que ni planteo bailar conmigo-cual Harrison Ford y Kelly Mcgillis en “Único Testigo”. Me cabreo por lo patético de la guía que llevo, y en el monte encuentro civilización de humanos que vive en las torres de alta tensión. Tras mil vicisitudes termino en un hostal decente de carretera con cucarachas universitarias. Pero la nave espacial que me constituye peta a la mañana siguiente y tengo que quedarme un día en un hostal de carretera polivamente. Allí, la clientela es siniestra (y me siento como los chicos de “Un hombre lobo americano en Londres”) pero la comida buenísima. Me entero, at night, que se está inundando mi casa pero-en esos momentos-me importa un bledo, …querida. Zarpo de nuevo, de madrugada, y los tráiler me exfolian la piel de tan cerca que me pasan. Asciendo hasta el puerto de Pajares y entro en otro mundo: ¡Asturias! Allí un perro-alien enorme me cierra el paso pero le hago un pase de pecho y media verónica cual José Tomás en las Ventas. Una mujer resucita delante de mis ojos en el ecuador de otra etapa maratoniana. Un diluvio universal me sorprende pero increíblemente no me ofrecen subir al arca de Noe. Resguardado tengo mis planteamientos pero que rápidamente se me olvidan al atravesar un bosque (en mi imaginación) infestado de velocirraptors. Una lamentable escena machista en grado sumo termina en bronca entre Ray y Mon, a punto de separarse, cada uno a su bola. Moras y un pre-centro de pre-interpretación de una pre-ermita prerrománica nos reconcilian y allí encontramos a alguien que conoce nuestra pre-novela. Llegamos finalmente a Pola de Lena donde unos singulares policías nos sorprenden, dándonos paso a nuestro primer albergue y a nuestro primer peregrino, Fernando, que el tío, con dos, viene andando desde Madrid, so abusón. Otra jornada brutal que nos deja hecho quarks. Parto de Pola de Lena equivocándome nada más salir, tomando un rumbo con menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas. Mi primer peregrino sale escopetado recordándonos que todavía tenemos mucho que optimizar y aprender. Rebaso Ujo y Mieres donde una buena moza me abruma sádicamente desglosándome todos los pueblos que me quedan. Me quito-pongo-pongo-quito sandalias y botas con una frecuencia de Hertzios. Diviso a una “gran mujer” con el coche averiado y mi chistecito de informáticos al respecto me hace rozar la tragedia. Un ser humano dotado de “madreñas” o zueco característico pretendo soltarme una chapa que mi cuerpo serrano no puede aguantar. Entre nebulosas me parece ver a Obi-Juan-Kenobi que me advierte sobre los turigrinos y otros peligros del Camino.
A Mamen (†)
“Mi vida es mi mensaje” Mahatma Ghandi
UNICORNIO. (Del lat. unicornis). m. Animal fabuloso que fingieron los antiguos poetas, de forma de caballo y con un cuerno recto en mitad de la frente (R.A.E). Lo que está por determinar si el cuerno era la antena del GPS, un 2º falo tras pasar por el sacapuntas o el perchero para la trenca de los jinetes cabrones. UNICORNIO AZUL. Ídem de ese color. Algo absolutamente excepcional que en principio no te es fácil de encontrar en el ascensor, ducha o metro…, o en el universo en general. En Blade Runner-esa peliculilla de serie B-Harrison Ford “Deckard” sueña con uno. El cantautor Silvio Rodríguez también buscaba desesperadamente al suyo al que en un delirio cromático le había aplicado una manita azulada de Titanlux con un rodillo antigoteo. Juan Eslava Galán ganó el premio Planeta en 1987 (el muy cab…) cuando trataba de localizar una de esas criaturas mitológicas. Ramón Galí no ganó el Planeta 2008, pero por los pelos (Uyyy, cachiss); llega a salir en TV durante 10 años en todas las cadenas, enseñar un poco patorra en alguna (pero sin llegar al descruce de piernas de Sharon Stone-ni la parodia de Cruz y Raya-en “Instinto Básico” ¿eh?) y consigue el Premio. Pero el caso es que también buscó su Unicornio Azul durante su epopeya en el Camino de Santiago.
Al final, entre buscar la Vaca Psicótica Con Aliento Pestilente o un Unicornio Azul A Secas me incliné por lo segundo porque me pareció una metáfora más poética.
No sabía cuanto me quedaba para llegar a Oviedo y si algo había aprendido era a no preguntar que era mucho peor…y además, ¿a quién? Seguí atacando la montaña rusa que representaba la carreterita que pasaba por los tropocientos pueblos que me indicó sádicamente la chica del paseo de Mieres. Ese día rebasaría tantos que hubiera jodido hasta mi Cuenta-Pueblos Geyper a pilas, caso de llevarlo. Más solo que un ornitorrinco (por lo feo que es jodío) decidí llamar a mi hermana Ángela, que tenía uno de esos días densitos cuidando a sus dos churumbeles + los otros dos de mi hermana mayor. La conversación duró medio minuto porque ella la finiquito diciendo…, primero apartando el auricular para hablar con uno de mis sobrinos (“no, no le podéis clavar nada”), y luego a mí:
─Te tengo que dejar porque están a punto de hacer vudú con el bebito Manuel. Adiós.
Después,-y hablando de clavetear-encontré un cartelito grapado a un poste de la luz que me pareció singular y me hizo replantearme seriamente el cambiar de profesión:
Joder, por esa recompensa lo clono yo mismo (como el perro del “Chuache” en el “Sexto día”) a partir de sus propias babas derramadas sobre el sofá, aunque por esa pasta podía pasar del chucho y pagarse un curso urgente de ortografía.
Seguí el sube-baja que terminó de joderme los pies del todo. Me extirpé las botas en delicada operación quirúrgica pues como fuera demasiado brusco algo mío se quedaría dentro de ellas… En cuanto se me pasó el efecto de la epidural me ajusté las sandalias Gladiator juro por Santiago que vi pintado en el suelo la siguiente advertencia: “¡¡ Ojo, culebras !!”
RAY: Venga, ahora es cuando nos echan aceite hirviendo desde las almenas del castillo.-pero mi parte creativa cuando está hasta las pelotas no usa la ironía sino cae irremisiblemente en las redes de su imaginación desaforada, aunque no quiera, no lo puede evitar…:
MON: A mí me ha parecido leer: ¡¡ Peligro de muerte, anacondas devora hombres !!
RAY: Pues anda, tira, que si nos trinca una, los de la Asociación de Defensa de los Ofidios nos denuncia por echarle comida envenenada a los bichos y se apresurarán a darle sal de frutas o un álmax.

Ponía: ¡Ojo, culebras!, pero la mitad de mí leyó: ¡Peligro de muerte, anacondas devora hombres! y me acordé de cuando en la peli del mismo nombre a John Voight se lo zampa una de 14 metros de eslora y luego le escupe como a un hueso de aceituna.
Bajo un sol de i-njusticia seguí caminando y caminando (había tenido demasiada suerte los días previos-salvo alguno-con el tiempo, pocas lluvias y no excesivo calor; según la actriz Romy Schneider es una pena que ésta-la suerte-no se pueda almacenar… además no llevaba un mísero pendrive…). Y hablando de soportes de almacenamiento digital, vi algo que capturó mi atención y, en justa reciprocidad, quise capturarlo yo con las pocas fuerzas que me restaban. Así que lo inmortalicé con mi Olympus con los megapíxeles a tope. Parecía un gran Centro tecnológico…del siglo XVII:

Centro de seguimiento de Satélites Geoestacionarios y de Estudios de Física Cuántica Cosmológica Totheriver de la Nasa en España. Sin descartar la prueba del Carbono 14, en verdad el chamizo parecía tener más años que la hipoteca del Partenón
El camino se estrechó de forma alarmante: otra zona seudoselvátiva. Tenía hambre pero apenas portaba algo de chocolate del que di buena cuenta en un pis-pas. Me había, además, quedado sin agua.
RAY: Qué falta de organización.
MON: ¿La nuestra o la de los “muñidores del Camino”?
RAY: Opción 2.
MON: Si te parece debería discurrir un chopeducto paralelo a la senda, con estaciones cada 100 metros para repostar. Cuadriculadito mío, que no te enteras: la aventura es esto. Bienvenido al mundo analógico. Esto es imprevisible por definición, randomize como decís los informáticos.
RAY: Vosotros, los creativos, sois duros con la gente de ciencias puras. Vais sobraditos ¿verdad? Que sepas que no somos robots, que también tenemos nuestro corazoncito y hasta podemos entender y contar chistes…e incluso de sesgo absurdo. Es que me he acordado de uno cuando has mentado el chóped…
MON: Dispara.
RAY: Es de Faemino y Cansado:
F: “¿Quien puede más a hostias, un neurocirujano o un charcutero?”
C: ¿Valen cabezazos?
F: Sí, sí que valen.
C: Ah, entonces muy fácil: el neurocirujano.
F: ¿Por qué?
C: Porque el neurocirujano sabe donde dar
MON: Jajaja
Ni chopeductos, ni chorizoductos, ni bacalaoalavizcainaductos: que desconsideración para con los peregrinos, que gentuza de verdad.
Con más hambre que un ratón de ferretería comprobé que el cielo se puso “panza de burra”, uséase, se empezó a encapotar (y sin avisar vía SMS ni nada, como hubiera pretendido Ray). Para más inri el camino descendió poco a poco hasta una muy baja cota dando paso a un ámbito fantasmagórico, siniestro; el día se hizo noche y me vi inscrito de repente en un bosque del zumbado de Tim Burton. Aquello parecía un antiguo cauce fluvial pues delante mía, los árboles retorcidos emergían de un mar de barro. Miré a mi alrededor y no vi a ningún jinete sin cabeza, lo cual me alegró bastante. Botoncios de astronauta de nuevo pues sin duda me enfrentaba a unas inquietantes… ¡arenas movedizas! Pasé con extremo cuidado recordando en todo momento aquella ocasión en la que mi padre llegó a casa diciendo:
─¡¡Ya sólo me falta que me den por culo!!
─Pero… papá, ¿qué ha pasado?
─De verdad que ya sólo me falta que me den por culo.-y así estuvo media tarde hasta que confesó que, montando a caballo con mi hermana, se había hundido hasta el cuello (equino incluido) en unas arenas movedizas en la sierra de Madrid, que se habían originado a raíz de unas copiosas lluvias. Mi hermana, aterrorizada, contempló el espectáculo a lomos del otro cuadrúpedo, “Chulo”, sin que la perspectiva de heredar prematuramente le animara a hacerse la longui, como que no se había dado cuenta de nada. Papi MacGiver, a falta de látigo de Indiana Jones, se retiró como pudo del caballo hundido restándole los 100 kilos que debía pesar por aquella época. El bicho, sin el pesado de mi padre (en todos los sentidos) metió las 4×4 y pudo salir poco a poco del barro azuzado por éste. Cuando “Fuego” ya remontaba mi progenitor se agarró a la silla y ambos salieron de esa trampa peliculera. Así fue y “asín” se lo hemos contado.

Paraje siniestro con arenas movedizas, el más difícil todavía, como en el circo. Podía haber atravesado las arenas haciendo malabares con cuatro antorchas pero al no ser de Bilbao más que de boquilla no me sentí obligado. En principio no tengo vocación de muerdealmohadas y como soy un caballero pero sin caballo debajo, por la cuenta que me traía tuve un cuidado exquisito. Sobreviví pero me llené de barro hasta epidídimo.
Joder, que diíta. Ascendí por una loma y vi la luz de nuevo. El derroche fotónico vespertino y la perspectiva de que la meta debía estar cercana me animaron. Entonces fui consciente de que tenía más sed que un naufrago alimentado con mojama. ¡Ah!: ¡¡civilización!! Una casa enorme, en medio de la nada…inquietantemente parecida a la de Psicosis, por cierto. Llegados a ese punto saqué de nuevo mi espíritu Ommmh y pasé de todo: Llamaría a la puerta aunque saliera el mismísimo Norman Bates o su disecada madre que lo parió. La madera chirrió y emergió tras ella un extraño tipo, y otros cuatro que le secundaron y que pronto me rodearon, formando un semicírculo. Se les veía muy machacados, torturados por los años, como si en vez de pasar ellos por la vida ésta les hubiera pasado por encima, pateándoles. Eran extranjeros y parecían extoxicómanos…o incluso sin “ex”… Mis napias pudieron comprobar que alguno gastaba menos en jabón que el Chewbacca en Epilady.
─Soy un peregrino que va a Compostela. Por favor, ¿serían tan amables de llenarme esta botella de agua?-El que me abrió y parecía el jefe miró a uno de ellos, enarcó una ceja sin hablar. Éste se acercó, me arrancó la botella de plástico de la mano y desapareció por el umbral. Todos me examinaban de arriba abajo en silencio, como si fuera un ET de los de Men in Black (a lo mejor se creían que la mochila formaba parte de mi estructura ósea y la concha de vieira era mi caparazón…).
─¿Crees en Dios?-me preguntó sin más aquel tipo, enfundado en una camiseta de fútbol y con gran acento centro europeo.
─Creo, aunque a mi particularísima manera. Pero sí, creo.
Casa de la secta, inquietantemente parecida a la de la película “Psicosis”. Norman Bates me animó a pasar y comer algo. Lo de su madre disecada en una mecedora y el regimiento de toxicómanos que poblaban aquella mansión me echaron un poco para atrás.
Eso pareció gustarle a ese inquietante tipo, aunque seguía sin fiarse. Siempre sin palabras hizo un gesto a sus secuaces que también desaparecieron. Una pena porque tenía muy presente las palabras del escritor P.J. O’Rouke si estás a punto de morir: “Ten pensado algo muy agudo o desconcertante para decir justo antes de que te ejecuten, del tipo Te veré en el infierno… o Hay un millón de dólares enterrados junto a…!!!Ahgg!!!, pero nada, tendría que dejarlo para otra ocasión. El deshecho de hombre que se llevó mi botella la trajo llena y luego también se esfumó.
─Pasa adentro y come algo-Espera porque todavía estaba a tiempo de pronunciar una ocurrencia antes de ver crecer las flores desde abajo. Mon escuchó: ─”Pasa adentro, muerde esta manzana y sé nuestro segundo plato; anímate, que irás acompañado con una guarnición cojonuda, tonto”. Como dirían de Chuck Norris, en el interior de esa lúgubre mansión existían 579 objetos para matarme, incluyendo la propia mansión (a “mansionazos”)
─Se lo agradezco de veras pero estoy triturado y loco por llegar a Oviedo. ¿Falta mucho?-Pero la comunicación parecía unidireccional.
─Demuéstrame que crees en Dios. ¿Llevas una Biblia?-Ray barajó en centésimas de segundo varias opciones y eligió la de seguirle el juego:
─Una Biblia supondría un peso adicional que no puedo asumir; piense que vengo andando desde León, pero llevo una pequeña cruz de madera: está. ─Y extraje de mis pantalones montañeros la que portaba que me había regalado mi ex. ─Entonces mantuve con él una pequeña charla teológica. Era búlgaro, dirigía ese “centro” y seguro que sus antecedentes penales no llegaban a llenar un tomo como los del “Cosío” o la Enciclopedia Británica; buena gente. Al final insistió:
─Necesitas una Biblia-y tras avisar a uno de sus “guardaespaldas” me trajeron una. No era momento de discutir. Sólo acerté a decir…
─Mil gracias, pero por favor, que sea muy pequeña, por el peso…
Y a todo el que pasa por mi casa le enseño mi trofeo de aquella jornada tremenda, un ejemplar de bolsillo del Nuevo Testamento de tapas azules. Como el encuentro me había desconcertado decidí despedirme con una frase que les hiciera comerse el tarro un poco más, en venganza.
─Adios y buena suerte. Y recuerden: No es lo mismo una obra del Maestro Chapí que la picha del maestro de Obra.
Por fin la capital del Reino. Creo que nunca me alegré tanto de ver una city. En ese momento pensé que era un pecado visitarla de refilón y salir mañana zumbando así que… ¿pecaría?
Desde que divisé Oviedo hasta que pude tirarme en un catre se me hizo eterno. Como en ninguna otra etapa pasada o futura de mi Camino de Santiago, pues todavía debían transcurrir varias horas para que ello sucediera; sin duda aquel fue uno de los días más largos de mi vida… Con muñones ensangrentados por pies repté poco a poco hasta la capital, que no llegaba nunca. Pensé tramposamente en pillar un taxi, pero juro por Arturo que cinco pesetas son un duro y que simplemente fue algo fugaz, una debilidad comprensible en el lamentable estado en el que me encontraba. Además, como veía menos que un muerto boca abajo seguro que me pasaba como a un amigo de mi hermana que tenía un coche blanco y grande y una señora en un semáforo se le sentó en el asiento de atrás y le dijo:
─A Modesto Lafuente 27, por favor.
No: tenía que resistir hasta el final. Zizagueé como un herido de guerra hasta el albergue ovetense, que por supuesto estaba al otro lado de la ciudad…¡y completo! Pero ello no lo supe hasta que esperé una cola enorme, hecho trizas. Me sellaron por primera vez mi cartillita de peregrino y coincidí (sin yo saberlo todavía) con alguno de los que se iban a convertir en mis legendarios compañeros de aventura de allí a Santiago. El chico que regentaba el albergue me recomendó algunas pensiones baratas con no las suficientes cucarachas para que no te dejaran entrar en la habitación. Eso sí, un par más y seguro que se harían fuertes allí dentro. Entonces nos dijimos:
RAY: ¡Qué coño!
MON: ¡Qué coño!-por una ver de acuerdo, incluso sin hablar.
RAY: Mon, basta ya de sufrir, ¿no?
MON: Ray: basta ya de sufrir. Al Campus de cabeza.-El Campus es una apartotel muy cuco que ya conocíamos. Nos lo merecíamos, sin duda. San Murphy determinó que estuviera donde Cristo perdió el bluetooth, a las afueras de Oviedo. Anduve como pude apoyándome en las farolas y en un señor de Cuenca muy amable, pero llegué, tras muchos minutos de sufrimiento. No tenía ampollas en cada píe: cada uno de ellos era todo una ampolla en carne viva.

Un trocito del paraíso terrenal
Cuando entré en recepción me pareció algo muy similar al paraíso. Como no pensaba bajar (no hubiera podido) pedí el favor a la recepcionista que me pillara unos bocatas del bar y un zumo. La moza estaba más apretada que los tornillos de un submarino pero detecté el detalle como mera curiosidad científica al entrar en mi campo de visión. Ni por el millón de dólares que le ofrece Robert Redford a Demi Moore, en “Una proposición indecente”, vamos… Una oferta estival fue un regalo inesperado: el hotel me costaría mucho más barato de lo que pensaba, aunque hubiera pagado el doble, sin pestañear. Una vez más, era cuestión de supervivencia.
Entré en la habitación y vestido caí a plomo sobre la cama, y así me quedé. Ese larguísimo día había tenido de todo. Bueno, casi.
Realmente, desde que me levanté en Pola de Lena, hasta que arribé en la Vetusta que describiera Clarín, en ese día eterno sólo me faltó una cosa…
¡…sólo faltó que me dieran por culo!
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MI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 9.
Publicado en Camino Primitivo, Camino de Santiago, ramón galí con etiquetas Camino de Santiago, Camino Primitivo, ramón galí el 27 Noviembre 2008 por ramongali
Título canción: “Tears on Heaven” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)
¿Qué no has leído los capítulos anteriores? ¡¡Pero bueno…!! ¡¡Voto a bríos!! ¿Cómo osas? Pincha en ellos, anda, y que no se entere nadie: CAP1 CAP2 CAP3 CAP4 CAP5 CAP6 CAP7 CAP8
En capítulos anteriores dejamos a nuestro (anti)héroe Ray-Mon a bordo de una cafetera que, con un poco de suerte, le llevaría a León. La (descabellada) idea era empezar su epopeya peregrina desde allí y tirar hasta Compostela. Unos gays desaforados, una chica guapa y unos siniestros “apañeros” de hostal aderezarían mi viaje y llegada a la capital del antiguo reino castellano-leonés. Un despiste brutal me hace realizar unos ¡20 kilómetros de más! Comienzo de nuevo a andar, y me siento como Bill Murray en la peli “Atrapado en el Tiempo”, cautivo en un bucle espacio-temporal. Consigo zafarme de éste y me lanzo a la aventura, perdiéndome otras dos veces, abejas asesinas africanas, llamadita al 112, nonagenaria invidente (que imaginé como Halle Berry), incluidas. Llego reptando a La Robla e imagino, antes de caer hecho fosfatina, que todo es un montaje: El Show de Ray-Mon. Tras un sueño reparadorcíiisimo me lanzo de nuevo al Camino inscrito en mi chaleco reflectante intergaláctico, pillando un bordón peregrino “Born to Kill”, paso la localidad Pola del Ídem (¡con el mejor tanatorio de la comarca!), los Puente de Mádison y me encuentro a un ser andrógino al que ni planteo bailar conmigo-cual Harrison Ford y Kelly Mcgillis en “Único Testigo”. Me cabreo por lo patético de la guía que llevo, y en el monte encuentro civilización de humanos que vive en las torres de alta tensión. Tras mil vicisitudes termino en un hostal decente de carretera con cucarachas universitarias. Pero la nave espacial que me constituye peta a la mañana siguiente y tengo que quedarme un día en un hostal de carretera polivamente. Allí, la clientela es siniestra (y me siento como los chicos de “Un hombre lobo americano en Londres”) pero la comida buenísima. Me entero, at night, que se está inundando mi casa pero-en esos momentos-me importa un bledo, …querida. Zarpo de nuevo, de madrugada, y los tráiler me exfolian la piel de tan cerca que me pasan. Asciendo hasta el puerto de Pajares y entro en otro mundo: ¡Asturias! Allí un perro-alien enorme me cierra el paso pero le hago un pase de pecho y media verónica cual José Tomás en las Ventas. Una mujer resucita delante de mis ojos en el ecuador de otra etapa maratoniana. Un diluvio universal me sorprende pero increíblemente no me ofrecen subir al arca de Noe. Resguardado tengo mis planteamientos pero que rápidamente se me olvidan al atravesar un bosque (en mi imaginación) infestado de velocirraptors. Una lamentable escena machista en grado sumo termina en bronca entre Ray y Mon, a punto de separarse, cada uno a su bola. Moras y un pre-centro de pre-interpretación de una pre-ermita prerrománica nos reconcilian y allí encontramos a alguien que conoce nuestra pre-novela. Llegamos finalmente a Pola de Lena donde unos singulares policías nos sorprenden, dándonos paso a nuestro primer albergue y a nuestro primer peregrino, Fernando, que el tío, con dos, viene andando desde Madrid, so abusón. Otra jornada brutal que nos deja hecho quarks.
A Mamen (†)
“Mi vida es mi mensaje” Mahatma Ghandi
“Del amor al odio sólo hay un paso…¡pero de Airgam-boy!”-apostillaba en una ocasión mi amigo Miguel Ángel. Ese día mi amor al Camino se transformaría en desesperación y finalmente en odio. Sí, entre otras muchas cosas que me sucedieron… me volví a perder… Y no se me ocurrió otra cosa que hacerlo en otra etapa brutal con un perfil en dientes de sierra cuyas salvajes pendientes dejaban al mítico Tourmalet en una praderita “windows” amariconada. Fue al principio, nada más salir de Pola de Lena, reconozco que un poco tarde, sobre las 8 a.m. A esa hora, Fernando-mi primer peregrino “Chispas”-ya se había ido. Nos despertamos a la vez pero él tardó 5 minutos en apañarse, yo 50 (sí, en lo que yo me sacaba un moco, él se sacaba 10). Digo que me perdí nada más salir y, curiosamente, unos turistas holandeses despistados me preguntaron…¡¡SÍ, A MÍ!!… cómo coño se llegaba a nosedonditos. Aja. Toda la vida había estado esperando ese momento, así que lo extraje cuidadosamente de su estuche neuronal y solté en español uno de los chascarrillos de mi padre:
─”A buen sitio has ido tú a plantar la era”─Ellos mascullaron algo con cara de bobos y se fueron flamencos (claro) por donde señalaba, primera dirección que se me ocurrió (Que malooooo: Es que los turistas es una especie a erradicar, frente a los viajeros, como diría F.S.D.). Luego vi el cartel que me alertó rápidamente que por ese camino tenía menos futuro que un enfermo de Parkinson robando panderetas:
Bueno, podrían ser cien.
Bueno, podrían ser cien.
Una vez encauzados de nuevo estos empezaron a largar:
RAY: La mierdi-guía dice 33 kilómetros…hasta Oviedo…
MON: …por lo que previsiblemente estaremos hablando de 40 y la mitad de las indicaciones serán ambiguas.
RAY: ¿Has visto cómo ha salido zumbando Fernando? Un poco más rápido y experimenta la regresión temporal einsteniana. Tiene optimizado todo, hasta sus movimientos por la mañana y no se anda como nosotros con tantas hostias.
MON: Sin que sirva de precedente, tienes razón: Me he sentido tan palurdo como Paco Martínez Soria en la peli “La ciudad no es para mí”. Fernando es un auténtico Homo-peregrínidus, no como nosotros. Cuanto tendremos que aprender…
RAY: Menos mal que nadie se va a enterar de nuestra paletez…
MON: …o paletosidad… Sshhh. Es verdad, menos mal. Sólo nos falta la boina, la sandía y la abuela…
Ray-Mon Martínez Soria saliendo del albergue lenense o lenoso rumbo a Oviedo. “¿Que pa’donde es?”
Caminamos un rato por una carretera sin tráfico rumbo a una localidad denominada Ujo, cuna del orujo asturiano, cosa que me inventé en ese momento pero, ¿a que podría ser? Luego caí: En verdad allí Jack Nicholson rodó “Alguien volo sobre el nido del ujo”. (Por favor, que alguien de Post-Producción baje y eche de mi cerebro a ese enano tonto que no hace más que soltar juegos de palabras malísimos “martesytrecianos”. Ah, gracias. Ahora mejor, ¿eh?) Extirpadas las psicofonías de Josema Yuste de mi cabeza seguí andando y me di cuenta de dos cosas: que ese día iba a hacer un calor que tetorras y que sentía unas ganas irrefrenables de pararme y autohacerme una foto sacando la lengua al universo, así que lo hice:
Es duro pero a veces, en la vida, hay que hacer estas cosas. Otros hacen feng-shui, que no sé qué cojones es exactamente pero que debe ser la hostia.
Bien, ahora me había quedado a gusto. Apreté el paso y rebasé pueblos y valles, montañas y océanos, cúmulos estelares y galaxias. Hasta ahí llegaban los mojones y las vieiras, qué cosas. (Ello me recuerda al chiste de Gila, que va a Nueva York y mirando desde abajo un rascacielos: “Coño, ¡la calle Fuencarral de canto! Sólo le faltan los mojones”) Alcancé finalmente Mieres-”Allí haz lo que mieres”-, y pego por el morro directamente de la wikipedia: “Mieres figuró desde la Edad Media en la Ruta Jacobea, siendo un importante lugar de paso para los peregrinos que se dirigían hacia Santiago de Compostela haciendo parada en Oviedo. De ahí el nombre de su capital: Mieres del Camino.” Es para aprovechar el sacado de lengua anterior y dedicárselo a los que juraban y perjuraban que el Camino Primitivo empezaba en Oviedo y no en León. Solución de la disyuntiva (ó “ni pa’ti ni pa’,mí, ¿eh, Miss X?”): desde ambos puntos. Resuelto el litigio ilustro mi blog con otra foto antes de la aparición de ella. ¿Ella? ¿De ella?
Allí, cual Principito, llegué al final del Cosmos andando-concretamente al asteroide B612-donde había un mojón con una vieira. Bufff, de final del Cosmos na de na: me quedaba un trecho de cojones. En este blog es muy importante repetir mucho la palabra “cojones”, cojones.
Me senté en un banquito paralelo al río Caudal que no traía gran ídem, y me apreté un bocata del tamaño de una impresora HP, inconsciente de todo punto de lo que me esperaba. Qué pachorra. Ah, que he dicho algo de “Ella”, de la irrupción de una mujer antes de insertar la imagen tuneada de El Principito. Era un burdo truco de trilero para que siguierais leyendo un poco más, jajajaj: Que nooooooooo, que sí hubo una “ella”. Una mujer atractiva, de unas cuarenta primaveras, apareció en el horizonte del paseo. Se trataba de una lengua asfaltada por donde se machacaban corredores y ciclistas. Me refiero al paseo, no a ella pues cuando entablé conversación no me pareció asfaltada, en todo caso pelín deshidratada del tute que se traía y, si se machacaba (o dejaba machacar) a/por alguien, era cosa suya.

Foto tomada por Mon del Puente de Mieres que recordome a uno leonardesco: ‘El Puente de Leonardo’, como ha sido bautizado el paso peatonal para atravesar la autopista que une Noruega con Suecia. Para más señas ilustra el capítulo 44 de mi novela “La invencible sonrisa de Leonardo”: Lo sé, más auto-publicidad no cabe ya. Abajo los organismos reguladores.
─Buenos días. ¿Sabes cuanto hay de aquí a Oviedo? ¿Quieres Acuarius?
─¡Anda, un peregrino! No, gracias, llevo yo.-Y se sorprendió al ver uno de mi especie, y eso que no sabía si tenía mis vacunaciones en regla y el chip intradérmico.-Por carretera… unos veintipocos pero me temo que el Camino te lleva por media Asturias-
─Lo dices para animarme, ¿no? Soy Ramón.-Era de allí y pronto me iba a demostrar que conocía el terreno al dedillo…
─Ana, encantada. Es cierto y déjame pensar en voz alta. Ah, no te asustes: La Peña, Rebollada, Copián, Padrún…,-vengaaaaa pueblos-…Casares, Olloniego, PicuLlanza, Venta del Aire…,─creí ver un fulgor luciferino en su mirada: estaba disfrutando─…San Miguel, Casugal, Los Prietos, El Caserón, La Manjoya…
─¡Para, para, para…! ¿pero qué te he hecho yo? ¿Así tratáis a los caminantes?
─Jajaja. -Y entonces aproveché su flojura muscular al reír para endilgarle una tarjeta mía leonardesca; es como cuando ves un hueco en los defensores de la canasta.
─Si el problema es que creo que el camino para llegar a esos pueblos es un rompepiernas, una montaña rusa diseñada por el tipo de adolescente que mete a los gatos vivos en el microondas, pero sin looping, eso sí. ¿Sabes que tengo la teoría que los de aquí confabuláis para desanimarme? Qué todo esto es un tinglado, que todos sois actores de una fabulosa broma…
─…Como en The Game, de Michael Douglas…
─Exacto.
─Anda, bébete tú ese acuarius y ponte a la sombra un ratito, que te queda un trecho…
─…no me lo digas…¡de cojones!

Cómo se la mete doblada Sean Penn a su hermano (en la pantalla) Michael Douglas, en “The Game”. Yo no sé si doblada, recta o con un ángulo de 90º pero si todo aquello era una broma (mamá, no leas esto) metros cúbicos de vaselina habían rulado sin darme yo cuenta.
Ese día bebí tanto acuarius que llegó un momento que yo era más acuarius que Ray-Mon, una especie de OPA amiga en la que la Coca-Cola compra el 51% de las acciones de tu compañía. Bueno, mejor los americanos que los rusos mafiosos, ¿no?
. Mis neuronas sumergidas en tan refrescante líquido chequearon todo el hardware y dieron la voz de alarma: Tenía los pies destrozados, y eso que no había empezado todavía el sube-baja-sube-baja. Quitome las botas de astronauta y pusome la sandalias negras de Gladiator. He de decir que preparo un santuario ignífugo en casa para honrarlas, pues al final se me revelarían como una pieza clave en toda esta película: tiraba mucho mejor así, sin duda. El problema vendría en las zonas embarradas, o húmedas, o con pinchos, o con piedrecitas, o si llovía, o si me doblaba el tobillo, o por el frío mañanero, o con los terrenos irregulares, o en los caminos polvorientos: sólo en esos casos…, que eran prácticamente todos. Ah, se me olvidaba el asfalto incandescente, como el que ahora pisaba (“Estoy más caliente que el asfalto de Georgia” dice Laura Dern a Nicolas Cage en “Corazón Salvaje”) Aquello no era Georgia pero el calor que irradiaba el asfalto de Rebollada, Asturias, me estaba derritiendo hasta el yeyuno, que como el otro día confesé a la mismísima Miss R (?), es la parte favorita de mi anatomía.
Lorenzo pegaba implacable, rebotaba en el asfalto y en mi culo explotaba, como el dicho infantil. Con lo a gusto que estaría yo en Madrid planteándome-como todo el mundo-que “…algún día tendría que hacerme el Camino de Santiago…”, pero sin ninguna remota posibilidad de concretar y llevar ese vago deseo a la práctica
Empecé la brutal ascensión y vi a lo lejos a alguien reparando su coche averiado. Recordé a la “chica del montón” Megan Fox, la de “Transformers”, en la escenita con el capó levantado: como premio a mi imaginación, cuando llegué a la altura del vehículo descubrí un ser que sí, que era como esa “peazo d’mujé” pero multiplicado por ocho… a lo ancho… Al principio me costó diferenciar quién era quién-vehículo y persona que lo intentaba reparar-así que por primera vez en mi vida me puse a hablar con un Opel Corsa de 1.983. Tras un rato de animosa conversación caí en mi error (joder, es que vestían igual, de rojo mate) y cambié de interlocutor. Entonces, como para arreglarlo intenté ayudar con el clásico chiste de informáticos, pero por el careto con el que me ella me miró me parece que no le hizo ni puñetera gracia. Si me dolía la espalda esa noche no sería por la mochila sino por los alfileres del muñeco vudú:
─¿Has probado apagarlo y volverlo a encender?-Si no hubiera sido una broma, mi doble condición de informático y peregrino me otorgaba patente de corso (y de Corsa) para tener ideas rocambolescas, peregrinas, ¿no?
La grúa, que llegó justo en ese momento, es lo que me salvó del gordicidio. Quiero aclarar que no suelo juzgar a la gente por su nivel de triglicéridos en sangre pero sí a empezar a forjarme una opinión por la tendencia a la sonrisa, que en este caso era cero. Aquella mujer sonreía menos que un grifo.
La chavala que habitaba en las grasientas circunvoluciones de mi cerebro, por un lado, y el croquis geométrico que haría “mi” Leonardo del ser que me encontré, borde en grado sumo, “medio” inscrito en una circunferencia y ¿un cuadrado? Canon de las (des)proporciones humanas: La mujer de Vitruvio
El camino por la carretera se acabó bruscamente: tendría que volver a penetrar en una zona selvática. Me paré para volver a calzarme mis gacheto-botas y me blindé hasta las cejas para penetrar en lo que presentía una espesura muy tupida: A pesar del agotamiento generalizado estaba disfrutando como un enano. Pregunté al interface del juego “¿Armas disponibles?”…y éste me contestó que mi sentido del humor, el bordón… y que podía dar las gracias. Estos video-juegos cada día son más reales. Luego allí mismito, en medio de un sendero amazónico me crucé con un tipo de mediana edad, de agrarias hechuras, que también mi amigo Miguelón (macho, hoy estás que te sales) diría que tenía “problemas maxilo-faciales”, que era un “bocas”, vamos. Que no se callaba ni debajo del agua. Me pilló por banda y pretendía contarme toda su vida, obra y milagros,-con todo lujo de detalles-y simplemente para contestar a mi simple y booleana pregunta, “si iba bien para Oviedo…”. El hombre era amabilísimo aunque plasta de cojones; el caso es que yo no me tenía en pie y estaba frito por llegar. Que no regañen los asturianos, que los veo venir, que pesados bienintencionados hay en todas partes.
─¿Para Oviedo…? Ja, me viene a la memoria algo acaecido ya muchos años atrás, una anécdota tremenda que me sucedió llegando a la capital. Recuerdo que ese día había desayunado fuerte, café, huevos escalfados y… a mí me gusta cocerlos poco porque…─Cuando llevas tropocientas mil horas andando, bajo un sol de justicia, la diplomacia no es tu fuerte.
─¡…disculpe…! Le agradezco infinitamente su amabilidad, de veras, pero ¡ me piro, vampiro, que estoy hecho quarks! ─Sabía que no me iba a entender pero estaba tan agotado que me daba exactamente igual: era una cuestión de mera supervivencia. Comencé a andar y me fijé en su calzado, que no eran precisamente unas Nike, sino un zueco de madera muy característico que no sería la última vez que lo viera-─Ah, y bonitos “carcos” (“Esos carcos qu’abiyelas, en tus pulidos pinrés, no se los diñe a nadie, que m’han costao er parné.”) ─Rematé para mis adentros en caló.
Nunca pensé encontrarme un trocito del Amazonas en las inmediaciones de Oviedo. Si lo sé me vacuno y me veo todos los capítulos de la Ruta Quetzal desde que de la Cuadra Salcedo era un chorbo de 50 tacos.
Entonces llegó el momento álgido del día, cuando ya ni sentía los pieses, (totalmente gangrenados dentro de las botas), mis piernas no me respondían, no me quedaba mucho agua y por si todo ello fuera poco descubrí que ese día no iba bien conjuntado. Fue entonces, entre las nebulosas del cansancio cuando lo vi, entre los setos. Una de dos: O era un fantasma, un ectoplasma (a diferencia del ecto-plasta anterior) o era un holograma de alta calidad. ¡¡El mismísimo Obi-Juan-Kenobi se me apareció de repente, en un recodo del camino!! Era un tío barbado, de mediana edad, enfundando en un sudario marrón y que enarbolaba una espada láser. Irradiaba sabiduría y sentí gracias a lo que ya se estaba convirtiendo en habituales flashforward (o prolepsis, en tu honor, Juan) que me lo iba a encontrar de forma física durante el Camino… Juan ejercería de Maestro Jedi de todos los aspirantes a peregrinos que tuvimos la suerte de entrar en su órbita, en su campo de acción. Me sentí Ray-Mon Skywalker en el planeta Tatooine y escuché lo que decía. No sonaba nada. Entonces me di cuenta que tenía apagados los bafles por lo que pillé al encenderlos la charla a medias…:
─”…aléjate de los turigrinos y no te fíes de esa mierda de guía, ni puto caso… Pronto nos encontraremos, más allá de Oviedo… Confía en la Fuerza del Peregrino…”─Luego miró su GPS y desapareció tan pronto como hubo aparecido. ¿Había sido todo producto de mi imaginación? Empecé a dudarlo cuando recordé la legendaria frase de mi amigo Joaquín en medio de una cena que consistía en Raclé: “Por favor: pásame las patatas con ectoplasma”. ¿Acababa de ver uno? ¿Se trataba de queso fundido especial para raclés? Ummh, ya no sabía que pensar.
“No hagas ni puto caso a esa mierda de guía: Confía en La Fuerza. Nos encontraremos pronto”
Todavía me quedaba una eternidad para llegar a Oviedo, anacondas gigantes, sectas que querían atraerme al reverso tenebroso y un nuevo “Born to Kill” con un denso mensaje cual columna de Trajano. Me dolía todo, hasta la última célula de mi cuerpo, cada átomo de mi cuerpo serrano y me quedaba un trecho…¡¡de cojones!! Pero eso lo contaré la semana que viene…(o no, jijijijij)
Aaah…el subtítulo del blog… En busca del Unicornio Azul… ¿Lo encontraría? ¿De qué se trataba…? Muy pronto en sus pantallas…
PLEASE: PASA, PONTE CÓMOD@ Y COMENTA, COMENTA, QUE NO PASA NADA, DE VERDAD. QUE HAY GENTE QUE LO HA HECHO Y HASTA LE HE CONTESTADO Y TO.
MI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 8.
Publicado en Camino Primitivo, Camino de Santiago, ramón galí con etiquetas Camino de Santiago, Camino Primitivo, ramón galí el 14 Noviembre 2008 por ramongali
Título canción: “I gotta try” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)
¿Qué no has leído los capítulos anteriores? ¡¡Pero bueno…!! ¡¡Voto a bríos!! ¿Cómo osas? Pincha en ellos, anda, y que no se entere nadie: CAP1 CAP2 CAP3 CAP4 CAP5 CAP6 CAP7
En capítulos anteriores dejamos a nuestro (anti)héroe Ray-Mon a bordo de una cafetera que, con un poco de suerte, le llevaría a León. La (descabellada) idea era empezar su epopeya peregrina desde allí y tirar hasta Compostela. Unos gays desaforados, una chica guapa y unos siniestros “apañeros” de hostal aderezarían mi viaje y llegada a la capital del antiguo reino castellano-leonés. Un despiste brutal me hace realizar unos ¡20 kilómetros de más! Comienzo de nuevo a andar, y me siento como Bill Murray en la peli “Atrapado en el Tiempo”, cautivo en un bucle espacio-temporal. Consigo zafarme de éste y me lanzo a la aventura, perdiéndome otras dos veces, abejas asesinas africanas, llamadita al 112, nonagenaria invidente (que imaginé como Halle Berry), incluidas. Llego reptando a La Robla e imagino, antes de caer hecho fosfatina, que todo es un montaje: El Show de Ray-Mon. Tras un sueño reparadorcíiisimo me lanzo de nuevo al Camino inscrito en mi chaleco reflectante intergaláctico, pillando un bordón peregrino “Born to Kill”, paso la localidad Pola del Ídem (¡con el mejor tanatorio de la comarca!), los Puente de Mádison y me encuentro a un ser andrógino al que ni planteo bailar conmigo-cual Harrison Ford y Kelly Mcgillis en “Único Testigo”. Me cabreo por lo patético de la guía que llevo, y en el monte encuentro civilización de humanos que vive en las torres de alta tensión. Tras mil vicisitudes termino en un hostal decente de carretera con cucarachas universitarias. Pero la nave espacial que me constituye peta a la mañana siguiente y tengo que quedarme un día en un hostal de carretera polivamente. Allí, la clientela es siniestra (y me siento como los chicos de “Un hombre lobo americano en Londres”) pero la comida buenísima. Me entero, at night, que se está inundando mi casa pero-en esos momentos-me importa un bledo, …querida. Zarpo de nuevo, de madrugada, y los tráiler me exfolian la piel de tan cerca que me pasan. Asciendo hasta el puerto de Pajares y entro en otro mundo: ¡Asturias! Allí un perro-alien enorme me cierra el paso pero le hago un pase de pecho y media verónica cual José Tomás en las Ventas. Una mujer resucita delante de mis ojos en el ecuador de otra etapa maratoniana.
5:30 p.m: 12 horitas ya dando tumbos, sin prisas, en esa larga jornada. Caminaba por un tupido bosque cuando empezó a diluviar. Inmerso en mi capa de agua de 3€ del Carrefour pretendí seguir mi Camino hasta que vi a un hombre de luengas barbas subir parejas de animales a un enorme barco de madera: no podía continuar así, tenía que resguardarme. Convencer a Noe que me subiera a la embarcación como macho alfa con Angelina Jolie, Natalie Portman, Keira Knightley, Scarlet Johanson, Halle Berry y Nicole Kidman para perpetuar la especie estaba jodido, aunque mi intención fuera noble y totalmente desinteresada. Y además ¡que no!, que no insistieran,….
¡¡No insistáis chicas, que no soy hombre fácil!!… y sí un angelito asexuado peregrino que sólo sabe hacer Ommmh y no Ah ah, sí sí…. Por cierto, que baratísimo es soñar, ¿no? Si al final seguro que Noe se confundiría metiéndome en un camarote del arca con M-A el negro del Equipo A o un camionero putero de 50 años de Cuenca teniendo que lidiar con él 40 días y 40 noches. Buff, calla, calla…
Una especie de cueva tallada en la roca me sirvió de refugio. Allí me acordé de “Bansksy”, un cachondo mental que colgó en la sala de arte rupestre del Museo Británico un hombre de las cavernas empujando un carrito de supermercado…¡y coló durante un buen rato! “¡Ohhh!: Qué avanzados estaban estos post-australopitecus, con Petro-Visa y to”.
RAY: Artista, ¿no te arrancas a reproducir el Cuadro de las Lanzas o algo de Kandinski?
MON: Yo no pinto nada, listillo: soy escribidorrr de la praderarrr, excrescencia no productiva de la sociedad para cabezas cuadradas como tú.
¡Oferta! ¡2×1 en paletilla de bisonte!… si te llevas un pack de 6 tetra-brik de leche de Mamut semidesnatada
Allí solito en mi soledad (pero sin acusarla en modo alguno) me di cuenta de varias cosas: que tenía más hambre que el gordo de “El Sentido de la vida”, (que tras un salvaje banquete se toma una chocolatina y explota literalmente). Y que en un viaje no importa el dónde sino el con quién, por supuestíiisimo. Mientras veía jarrear e incluso piscinear quedome pensativo, meditabundo, cuan hombre de neandertal (con Nokia en el bolsillo, eso sí, pero sin carrito)… En lo que amainaba el temporal puse en tela de juicio todo, replanteándome cosas profundas para cuando regresara a la civilización: dudando si dedicaría el resto de mis días a sacarme los mocos, o inseminar un ñu con mi esperma, o pintar un cuadro como me sugería Ray, o recorrer el mundo en bolas, o hacerme socio del atleti y, en general, me planteé el sentido de la vida y la muerte. Lo típico.
¿A dónde vamos? A Santiago. ¿De donde venimos? De Madricete. ¿Qué hay después? Ampollas y un blog rocambolesco. ¿Ves que fácil.?
Luego el agua dio una tregua, y hasta medio salió el solete: seguí mi senda por un estrecho sendero ascendente que desembocaba en un camino más amplio. Los decorados no parecían de cartón piedra y los de la “Compañía” movían las ramas entre bastidores para que la selva pareciera peligrosa y llena de velocirraptors. Las tesis conspirativas, que todo este tinglado estaba organizado, que había una mano negra que movía los hilos acudieron a mi mente de forma fugaz: ¿sería el hambre? ¿tendríamos que cazar un tiranosaurio pequeño o algo? ¿Dónde están los VIPS ó 7Eleven cuando se los necesitan? ¿Y los chinos vendiendo bocatas encima de una caja de cartón?

Jurasic Asturias
En lo alto de una loma asistí a una escena ante la que me tuve que frotar los ojos; me hizo comprobar “in situ” que la paridad hombre-mujer no había llegado precisamente a la Asturias profunda. Seguíamos en un punto remoto de la línea de tiempo: La escenita era más antigua que el rodapié de las cuevas de Altamira. Un fulano usaba a su “hembra” de mula de carga, pero sin todos los privilegios que tendría un equino. Además, de vez en cuando le pegaba unos berridos enormes en una jerga absolutamente ininteligible. A falta de piedra de Rosetta afiné el oído. Mon se dirigió a Ray ya calentito:
MON: ¿Lo has visto? Tiene los huevos cuadrados el muy machote. ¡¡Viva el Ministerio de Igualdad!! Y además, ¿por qué le pega esos gritos? Y a todo esto: ¿no existe una forma más moderna de transporte menos cuaternaria?
RAY: Sí, van a llevar la paja del campo al establo por bluetooth, ¿no te jode?
MON: Sí, síii: “Buuuu, túuuuu, janda máz rápid, jodía, eme zierran er bar”

¿Pero no hay un término medio?
Además de “feminífobo” era un cerdo que atentaba, no sólo con la idiosincrasia occidental sino también contra el medio ambiente: apuró su lata de Coca-Cola y la tiró, con dos cojones, al borde del camino. Mon, que no se corta un pelo, estalló de viva voz ante la mirada inquisidora de su yang:
─¡¡Señor, que la lata no es biodegradable!! (RAY: Mon, ¿quieres callarte? MON: Déjame en paz)-El hombre fue entonces biodesagradable:
─¿Queeee? Vet a …(indescifrable)…tu terra, (ininteligible)… merda, castellan…cojons
─Bueno, sí, si espera un millón setecientos mil años, claro, seguro que se deshace. No nos joda Asturias, hombre. Paraíso Natural, ¿recuerda?-Y claro, aquí “Lara Croft”, no dijo ni “mu”. Hay otros mundos, pero están en este. Una vez se alejaron comenzó la discusión, pero la interior:

Mon ligoteando en un bar intentando desvincularse de Ray (y que la chica ni se enterara que formaban un todo indivisible)
RAY: ¿Para qué coño pierdes el tiempo con un cabestro de encefalograma plano cuyo registro léxico completo son 25 palabras, mitad de ellas tacos?
MON: Y lo a gusto que me he quedado ¿qué? Y además, métete en tus asuntos, en tus cálculos matemáticos y otras obscenidades.
RAY: Es que si no das la nota revientas, ¿verdad?
MON: Mira, me tienes harto con tu cuadriculez, que no hay quien te saque de tu ortodoxia cartesiana, que pena das: Me voy.
RAY: ¿Cómo que te vas? ¿A dónde irás? Sin mí tu vida sería un desastre.
MON: Y sin mí la tuya un coñazo…
Y la movida me recordó, indefectiblemente, a la comedia “Pegado a ti” en la que Matt Damon y Greg Kinnear interpretan a dos siameses, de caracteres opuestos, que intentan llevar una vida lo más “normal” posible, como si el hecho de estar unidos físicamente no les tuviera porqué afectar. No nos hablamos en un par de horas pero en un break para tomar aliento firmamos un pequeño armisticio: ¡¡¡MORAS!!!

Tentempié que nos vino de perlas: moraos a moras de la morería que me puse. El atracón fue indiscriminado aunque luego tuviéramos un encuentro con el señor Roca. Lo que no es muy recomendable es tomar laxantes y antidiarreicos al tiempo, pues se te organiza un jare interior que no sabes si vienes o vas.
A cinco eternos kilómetros de mi destino, Pola de Lena, topamos (juntos, pero no revueltos y sin dirigirnos la palabra) con la ermita prerrománica de Santa Cristina, o mejor dicho, su centro de interpretación. Se trataba de una antigua estación ferroviaria-ubicada-en teoría-a 800 metros del templo y…¡que me perdone mi ex, y tod@s los historiadores de arte del mundo mundial: no pude recorrer esa distancia (x2, pues no estaba en línea con mi trayectoria sino perpendicular) para verla con estos ojitos. Además, gracias a Ray ya había aprendido que si un aborigen te dice una distancia N, a ésta hay que aplicarle un factor de corrección, es decir, multiplicarla por un coeficiente que oscila entre 1,5 y 5,9, según. Es decir, que la ermita podía estar a tomar por el culo, donde Cristo perdió el movistar y no estaba dispuesto a comprobarlo. Estábamos tan triturados que en la visita guiada mezclábamos reyes y reinas, Carlomagno y Churchill, Don Pelayo con Ronald Reagan, teletubbies con teleñecos…así que repté por las salas hasta que surgió la sorpresa… ¡¡una de las visitantes conocía de oídas mi página web de “La Invencible sonrisa de Leonardo“!! ¡¡En ese momento hubiera roto todos los felizómetros!! Tal fue el impacto que Ray y Mon, emocionados, hicieron las paces y se fundieron en un cálido abrazo. Fundido en negro. ¡Cooorten! Ha salido bien la toma. Cinco minutos para tomar un café.
Centro de Interpretación en el que yo no interpreté nada
Ya se divisaba la meta, entre hayedos y castaños, la localidad cuyos habitantes respondían al gentilicio de lenenses, pues poladelenenos sonaba bastante mal y podía originar un descojone cósmico si lo pronunciabas con cuatro copas de más (“soy poladelenenenelenenleneno, ¿qué paisa?”). Busqué el albergue con 84 kilometritos en mis piernas (sí, 42 en cada una) y lo encontré cerrado: Un lugareño me indicó que la poli tenía la llave. Cada centímetro de más era un suplicio. Para no caer redondo, asalté un supermercado sin media y sin pistola donde arramblé con las baldas de manduca de cero elaboración, de ingestión instantánea, y un zumo de naranja que me supo a gloria bendita. Cuando llegué a la caja ya me había trincado todo, circunstancia que originó un pequeño desconcierto en la cajera: Nunca pagué tanto por nada: envases vacíos. Si hubiera llevado yo un código de barras en el culo hubiera sido todo más rápido. Luego llegó la poli-fase. La comisaría estaba desierta así que recorrí las dependencias hasta encontrar al arquetipo de la películas: el poli bueno y el poli malo. En verdad eran el poli maduro y el jovencito pero mis ojos cinematográficos y cansados distorsionaba todo. Yo me imaginaba la escenita de Pulp Fiction (que no tiene desperdicio) en la que Bruce Willis entra en una tienda peleándose con el mafioso novio de Uma Thurman y se encuentran a dos más zumbados todavía que ellos, uno un poli corruptísimo, que termina diciendo “Saca al tarao” y se arma la de Dios es Cristo que la fundó. Pero, insisto, todo era producto del cansancio…¿o no? El caso es que me dijo algo que me extrañó sobremanera: Luego se pasaría a verme. ¿? Qué raro. ¿Querrían comprobar que era un peregrino auténtico? El poli maduro me indicó amablemente como salir a la mañana siguiente rumbo a mi siguiente destino: ¡¡Oviedo!!
Tal y como yo veía al poli joven, que seguro que era un trozo de pan el hombre y si descuartizaba a la peña lo hacía con dulzura
Me dieron las llaves del albergue pues, al parecer, nadie salvo mis dos misteriosos pre-perseguidores de otras jornadas habían pasado por allí en mucho tiempo. Llegué reptando a mi primer albergue del Camino, momento histórico. Estaba más vacío que la cavidad craneal del homo-cabestrus que usaba a su mujer de mula de carga. Como el libro de visitas estaba en la entrada, en la parte de abajo de un edificio de dos plantas firmé en él para no tener luego que bajar…¡aunque al final sí lo haría! Me tiré el pisto con una cita que me encanta de Proust, con la letra fluctuante por el agotamiento generalizado.
Entonces lavé la ropita como a diario y la puse a secar sabiendo que no lo haría-secarse-, pues no hacía calor y era ya muy tarde. Pero algo inesperado sucedió: cuando me estaba terminando de duchar alguien llamó violentamente a la puerta, pues los polis me habían indicado que la cerrara por dentro. Se ve que llevaba un rato haciéndolo, por la impaciencia-y yo no lo había oído.
“Allá donde la vida levanta muros, la inteligencia abre una salida”…Y de paso me hice autopublicidad, que si uno no barre pa’casa…
RAY: ¿Quién coño puede ser?
MON: Ni puñetera, a no ser que sean los polis corruptos de Pulp Fiction que quieren jugar a los médicos con Ray-Mon o traen al “tarao” para que se entrene con nosotros.
RAY: Averigüémoslo, pues.-y quizá inconscientemente, quizás imbuido por ese espíritu Ommmh que imaginaba como un blindaje abrí la puerta sin titubear, en gayumbos o gallumbos y secándome la cabeza.
Un tipo de cuarenta y pocos, un poco más de un metro setenta, coleta, barba de tres días y pinta de buena gente apareció al otro lado: ¡¡¡¡Mi primer peregrino!!! ¡¡Fernando, ¡de los madriles!! Era profesor de matemáticas y decidimos por unanimidad irnos a tomar unas cervezas. Su mochila era ridículamente pequeña y el tío venía andando desde Colmenar Viejo. “No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.” Séneca. La versión moderna de esta cita la cantó Michael MacDonald y lo resumió “I gotta try”, tengo que intentarlo…
Albergue de Pola de Lena, que me retrotraía a los campamentos de verano de mi tierna infancia, donde maltratábamos a los animales mientras los monitores pretendían desasnarnos
Como decía, el tamaño del macuto es inversamente proporcional a la sabiduría del peregrino: se las sabía todas. Tenía tres calzones, tres camisetas, tres pares de calcetines, minúsculo neceser, una capa de agua, un frontal y unas botas polivalentes. Y punto. Y no un océano de gilipolleces como yo metidas en mi mochila que pesaban un huevo. Me tenía que replantear seriamente dejar el Trivial y los episodios nacionales del Galdós en algún sitio. Y en serio, mandar por correo el paquetito que preparé en el hostal de carretera, que seguía cargando con él como un tonto (en los bosques jurásicos no hay estafetas de correos, es lo que tienen). La conversación con Fernando desembocó en mi siguiente afirmación:
─Creo que hay cuatro formas de hacer trampa en el Camino de Santiago.
─Pues yo sólo creo que hay una.-al final él me convencería, aunque le expuse las mías:
─Tomar un vehículo motorizado.
─Bien, una, esa es la única pero sigue…:
─Dormir en un hotel y no en un albergue, pórtico de una iglesia o la puta calle…, tres: hacer “trasquilón” en el recorrido y, cuatro: usar un GPS.
─Como digo, de acuerdo con la primera que es obvia. Las demás en absoluto…─y nos enzarzamos en un razonado debate en el que ganó él. Desmontó mis argumentos fruto de su amplia experiencia. Al final le di la razón. Me ofreció otra birra pero decliné la invitación:
─Toy triturado, macho, me voy al sobre. Tengo los pies más hinchados que el curriculum de Roldan.
Una jornada como esta te envejece un montón, la verdad. Tras el lifting reparador me volveré a parecer a Jorgito Cloony, seguro.
Y así terminó esa brutal jornada. Antes de dormir me miré al espejo y me vi muy estropeado, aunque nada que no pudiera reparar mi cremita con antioxidantes y Q-10 y siete horitas planchando la oreja (que lo necesitaba). A mimir. Mañana conquistaríamos la capital de reino, que como me escribió una amable lectora de mi blog “Quien va a Santiago y no a San Salvador, visita al siervo y deja al Señor”. ¿Veis como esto es interactivo?
DINERO. OFREZCO DINERO PARA QUE DEJES UN COMENTARIO, ESTO SÍ, DEL MONOPOLY. ANDA, ANDAAAAAAAAA. GRACIAS.
MI CAMINO PRIMITIVO: EN BUSCA DEL UNICORNIO AZUL – Capítulo 7.
Publicado en Camino Primitivo, Camino de Santiago, ramón galí con etiquetas Camino de Santiago, Camino Primitivo, ramón galí el 7 Noviembre 2008 por ramongali
Título canción: “Eye of the Tiger” (Para canción de fondo coloca ratón encima del título y pulsa “play” en la ventanita emergente superior)
¿Qué no has leído los capítulos anteriores? ¡¡Pero bueno…!! ¡¡Voto a bríos!! ¿Cómo osas? Pincha en ellos, anda, y que no se entere nadie: CAPÍTULO1 CAPÍTULO2 y/o CAPÍTULO3 CAPÍTULO 4 CAPÍTULO5 CAPÍTULO6
En capítulos anteriores dejamos a nuestro (anti)héroe Ray-Mon a bordo de una cafetera que, con un poco de suerte, le llevaría a León. La (descabellada) idea era empezar su epopeya peregrina desde allí y tirar hasta Compostela. Unos gays desaforados, una chica guapa y unos siniestros “apañeros” de hostal aderezarían mi viaje y llegada a la capital del antiguo reino castellano-leonés. Un despiste brutal me hace realizar unos ¡20 kilómetros de más! Comienzo de nuevo a andar, y me siento como Bill Murray en la peli “Atrapado en el Tiempo”, cautivo en un bucle espacio-temporal. Consigo zafarme de éste y me lanzo a la aventura, perdiéndome otras dos veces, abejas asesinas africanas, llamadita al 112, nonagenaria invidente (que imaginé como Halle Berry), incluidas. Llego reptando a La Robla e imagino, antes de caer hecho fosfatina, que todo es un montaje: El Show de Ray-Mon. Tras un sueño reparadorcíiisimo me lanzo de nuevo al Camino inscrito en mi chaleco reflectante intergaláctico, pillando un bordón peregrino “Born to Kill”, paso la localidad Pola del Ídem (¡con el mejor tanatorio de la comarca!), los Puente de Mádison y me encuentro a un ser andrógino al que ni planteo bailar conmigo-cual Harrison Ford y Kelly Mcgillis en “Único Testigo”. Me cabreo por lo patético de la guía que llevo, y en el monte encuentro civilización de humanos que vive en las torres de alta tensión. Tras mil vicisitudes termino en un hostal decente de carretera con cucarachas universitarias. Pero la nave espacial que me constituye peta a la mañana siguiente y tengo que quedarme un día en un hostal de carretera polivamente. Allí, la clientela es siniestra (y me siento como los chicos de “Un hombre lobo americano en Londres”) pero la comida buenísima. Me entero, at night, que se está inundando mi casa pero-en esos momentos-me importa un bledo, …querida.
5:30 a.m del 8 de Agosto de 2008. Lugar: La nada, provincia de ninguna parte. Tras sonar el despertador me chequeé y me noté persona de nuevo. Me apañé, me embutí mi chaleco reflectante y mi frontal blanco/rojo interplanetarios (como diría mi mami) y salí del hostal a la intemperie del mundo: Me encontré una carretera negra, negra, que hasta las líneas nos parecían pintadas de un negro azabache zumbón, bajo la negra noche. No se veía ni la niebla, no me veía ni los pies. Pero, ale, pa’lante, palpando… Esperábamos que la rugosidad de la línea estuviera en braille, en morse, en binario o en algo.

¿Qué hay más negro que una carretera negra negra en la negra noche? El interior de un túnel en una carretera negra negra en la negra noche, en el límite de su propia negritud.
RAY: Masoquismo puro, tío: Vemos menos que Napoleón, hace un biruji considerable, estamos más solos que la luna en un lugar perdido que no sale ni en el Google Maps: jodidas terras incógnitas.
MON: No, querido, no es masoquismo: esto de andar un mal vicio, como esnifar las cenizas de tu padre-como Keith Richards, el de los Rolling-o meterte en cuevas llenas de rinocerontes locos,…lo típico… ¡y ya estamos enganchados…!
RAY: Sí, como cuando no podíamos dejar de montar muebles del Ikea y tuvimos que ir a un Centro de Desintoxicación… en el que primero te ponían esos armarios enormes de cuatro cuerpos y luego te los iban quitando poco a poco, sustituyéndolos progresivamente por mesillas y complementos más sencillos.
MON: ¡Exacto!, como aquella perversión de la que tanto nos costó desengancharnos: fue duro aquello, jajaja. Pues en Madrid lo mismo: nos pondremos unas conchas de vieras por el ascensor, por el Pinar de Las Rozas para quitarnos paulatinamente el mono.

Esto es ceeeerca. El tráiler nos pasó ceeeerca, muy muy ceeeerca. Mañana aprenderemos la diferencia entre un soplanucas y un muerdealmohadas (Exclusivamente para mayores de 18 años)
A pesar de caminar por el lado izquierdo de la calzada, en ese momento nos pasó un tráiler enorme-que surgió de la nada-y nos hizo la raya del pelo (y el dobladillo al chaleco reflectante). ¡¡¡Puto susto!!! Metiéndose de nuevo el corazón en el pecho mi lado lógico dijo:
RAY: ¡Si pasa un ángstrom más cerca (unidad de medida irrisoria) nos hace un peeling gratuito, el hijo de la gran puta! Nos ha exfoliado al menos una capa de células.-Me encanta cuando estamos de acuerdo, casi nunca:
MON: ¡Ese “diablo sobre ruedas” no tenía carretera para realizar el adelantamiento, el muy mariconazo! Tenía que hacerlo justo en nuestro metro cuadrado. Ray, ¿recuerdas en el verano del 92, en La Manga de Mar Menor, cuando con los amigotes nos pasó un velero rozando a nuestro patín de agua y Joaquinote,…?
RAY:…que estaba como todos en pelota picada gritó desaforado: “¿Qué pasa? ¿Qué no tienes mar, so cabrón?
MON: Síii. Esos bávaros bárbaros…

Pa’ligar vas con tu Pantone, y comparas, que no es lo mismo marrón chocolate que café con leche descafeinado que negro negrísimo azulado: elige tu propio límite de negrura.
RAY: Anda, déjate de historias y mira ahí adelante…
Y mi lado emocional miró: se trataba de un túnel siniestro que no quedaba más pelotas que atravesar…., y no sería el último. ¿Qué hay más negro que una carretera negra en la negra noche? El interior de un túnel en una carretera negra en la negra noche, (en el que se agazapa Michael Jackson antes de desteñirse y te cuenta un chiste de humor negro: “¿Qué tiene dos patas y sangra mucho? Medio perro” ó “Señora, que lleva el niño a rastras… Ah, no importa: está muerto”). Ello me recordó a una amiga que tiene su límite de negrura a la hora de liarse con tíos de color; que se lo haría con Barak Obama pero no con Denzel Whashington, vamos: el rollo es que tiene que ir con el Pantone a todos los garitos para cotejar.

-Buenos días. -Buenos días. Por que es Viernes 8, que si llega a ser 13 te convierto en comida para gatos. Have a nice day
El caso es que poco a poco el alba venció a la noche y Venus se impuso frente a las demás luces que titilaban en el firmamento; los del Show de Ray-Mon se lo habían currado bien con el papel albal. Los perros y los medios perros ladraban y medio ladraban en las granjas que rebasábamos; así que cargué con unos cartuchos de mala leche mi bordón por si alguno pensaba darme los buenos días en “mordés”. Hablando de good mornings, se los di a un señor muy simpático que salió de un establo, un tío grandón envuelto en una zamarra paramilitar vieja y que debía estar podando o algo, porque además de un enorme machete llevaba una careta para que ninguna esquirla le hiciera pupita, supuse. Me devolvió los buenos días y farfulló algo más que no pude entender bien, pero supuse que fue “Buen Camino, que se hace al andar”, o algo de Machado. Buena gente. Luego me dieron ganas de mear dentro de un curioso receptáculo, aunque no lo hice. El cuenqüículo-palabro que me acabo de inventar-se autodefinía por negación… ¡diciendo lo que no era! (con una filosofía parecida al restaurante “El Cuchi” de Madrid donde “Hemingway never ate here”),… así ni me molesté en buscar la cadena. Un nutrido grupo de científicos lo estudian desde entonces, cual fragmento extraterrestre, para saber, según sus propias palabras textuales…”a ver qué cojones es”

…ni un transbordador espacial, ni un baile regional uzbeco, ni Pipi Calzaslargas haciendo una felación.
Mientras la cosa empezaba muy lentamente a clarear comenzamos a escuchar los sonidos pregrabados de la naturaleza en formato dolby surround. Acto seguido le hicimos una fotico a un caballo que nos relinchó como una señora el primer día, cuando nos intentamos colar en el supermercado,… pero el equino con mucho más glamour, claro. Atravesamos a tientas varios túneles más jugándonos un poco el pellejo, la verdad. Pero todo nos resbalaba gracias a nuestro blindaje Ommmmh, nada nos atemorizaba: ya se nos había puesto la mirada del tigre, the eye of the tiger, como a Rocky, o por lo menos la de la avutarda, que dicen que también tiene muy mala uva.

Rocky 38, y su sanguinaria mirada de la avutarda mosqueada, “A que te meto…”
El caso es que continué mi epopeya sorteando camiones como en un video-juego en el que no tenía ni una sola vida extra. Por fin llegué a un lugar en el que la civilización había dejado su huella: una cafetería, donde desayuné como un señor y, por cierto, dejé olvidado mi bordón “Born to kill”, sin estrenar, sin haberle arreado a nada ni a nadie con él: cachis. Son las cosas del directo.

The end of the Univers. Más allá solo se encontraba la radiación de fondo del Big-bang y cuatro galaxias embrionarias mal puestas
Tras volver de la publicidad tuve mi momento “Límite vertical”, cuando coroné el Puerto de Pajares. Puedo demostrarlo: hay fotos. La Colegiata románica de Arbás estaba más cerrada que el culo de un delfín, (con perdón) así que no pude visitarla (la Colegiata, no el culo…) Por cierto, hablando de visitar culos, si fuera gay me hubiera venido al pelo el chiqui-dicho “pierde más aceite que un 1.500 subiendo el puerto de Pajares”.

Colegiata muy bonita pero chapada. Como para volver otro día, pillando como pillaba, pelín a trasmano.

RAY: Algún día todo eso tampoco será tuyo.
Nada más meterme por un sendero descendente between the mountains calcé los botoncios, comí un bollo o tres y empecé a darle caña. Fincas con lindes de piedras y troncos flanqueaban mi camino. De una de esas empalizadas pillé otro palitroque de más empaque y tiré la mierdecilla de palito de transición. Los perros se ganaban su sueldo ladrando como era su obligación, pero el camino era tierra de nadie y cada uno se ceñía a su finca…¡¡hasta que me topé con uno al que el gilipollas de su dueño no había atado como Dios manda!! Se trataba de un mastín-lobo enorme que debía de pesar más que yo y… ¡la verdad es que no se le veía con muchas ganas de negociar…! Me cerró el paso, justo delante mía- a unos 15 metros- y se puso a enseñarme los dientes como si fuera el mismísimo Leviatán. Cuando decides hacer el Camino y preguntas porqué hay que llevar bordón te explican que para acompasar el paso y por si te sale algún chucho. Aquello no era un chucho…
RAY: Joder, parece un horrible Alien con ácido por sangre y dos juegos de mandíbulas (ideal, como diría Buenafuente, para comer platos combinados)
MON: Joder, parece un jodido hombre-lobo de 200 kilos con más dientes que un tiburón.

A-Como lo veía RAY B-Como lo veía MON. C-Como se supone que era en verdad. Al lado de esa cosa un rottweiller asesino era un chihuahua tontorrón de viuda tontorrona.
RAY: Tranquilidad: pensemos rápido.
MON: Pero muy rápido, Ray. Descartemos llamar a Van Helsing. ¿Usamos el palo?
RAY: Te digo lo mismo que en “Aliens”, cuando se dan cuenta que no pueden usar las armas contra los bichos porque están justo debajo de los depósitos de combustible. “¿Qué usamos entonces contra ellos? ¿Palabrotas?”
Entonces le echamos todo tipo de gónadas y nos enfrentamos a la bestia parda, enarbolando el neo-bordón, sin dejar de andar en ningún momento. No se me quitaba de la cabeza una de las batallitas de mi padre de joven, cuando un mostrenco de esta guisa le rajó con sus colmillos la pierna a arriba abajo. Todos hemos soñado alguna vez con morir entrizados en el engranaje de una máquina, qué gozada, pero esto no sería tan agradable. Como no se apartaba el muy cabrón le amenacé violentamente con el palo (y ganas me dieron también a obligarle a ver completo el debate del Estado de la Nación, pero lo descarté por cruel) y me metí cuatro gritos. La bestia inmunda se puso a ladrar lo cual me alegró, aferrándome al rico refranero español. Bieeen. Sí, por eso…

Santa Marina tampoco era una Metrópolis, precisamente.
Todo mi despliegue funcionó porque el ente se apartó lo suficiente como para que yo pasara de canto. Mantuve el mismo paso y templanza tras rebasarle porque un profe de latín me dijo hace un eón que el miedo segrega una sustancia química que se aloja a la altura de los riñones y los perros la huelen: no le iba dar ese gustazo. Y así vencí al dragón, cual San Jorge. El interface del juego me informó que había pasado a la siguiente fase. Ascendí por una zona boscosa preciosa, muy tupida y cuyos sonidos selváticos me envolvieron. Me dirigía a una aldea llamada Santa Marina que se acabó nada más empezar, pues la constituían dos coma cero tres dos cinco casas, siendo los decimales correspondientes a las cuatro piedras para el chucho, este sí.

Palabrita del niño Jesús que tomé esta foto aquel día, en aquel lugar y no en una selva costarricense. Este fue unos de los motivos por los que elegí masoquistamente el Camino Primitivo: ¡¡La maravillosísima Asturias!!
Rebasé varias aldeas de ese calibre que en principio no tenían pinta de ser zona wi-fi ni nada, que allí lo único wi-fi era el gato (¡¡Wifi, Wifi ven aquí!!). La ascensión me llevó su tiempo durante el cual disfrutamos como si todo aquello no fuera un decorado. Unas amapolas me dijeron “hi” justo antes que un octogenario con cabeza de remolacha también me saludara. Arreglaba su pequeño huerto y por transposición genética-después de 60 años-se había metamorfoseado convirtiéndose poco a poco en el propio producto que cultivaba. Ello nos recordó a un compañero de colegio cuya enorme testa le sirvió el bello calificativo de Cabeza Buque. ¿Sería hijo de armador y de lo que se mama se cría?

Como de las amapolas dicen que sale la heroína, esperé y esperé pero Juana de Arco se ve que estaba de picos pardos por ahí ese día, en Pachá o cualquier garito pijo porque debía tener un montón de pases Vip y 2x1 a cascoporro
Luego llegamos a un pueblo llamado Puente de los Fierros que eran tan pequeño no tenía ni santasantórum, o sea, ni bar. Lo supe tras ver a la muerta…, una mujer que yacía inconsciente tirada en un tresillo, más seca que la mojama, en una casa con la puerta de la calle abierta. El recinto sí que había debido ser una cafetería, antaño, y todavía conservaba en la puerta un banderín de neón de Coca-Cola. Como yo andaba con más hambre que Carpanta me adentré en la oscuridad hasta que topé con ella: el susto fue casi mayor que con el perro-alien-hombrelobo. Estaba allí, tumbada sobre los almohadones delante de la barra, y no me pareció que respirara.
─¡¡Hooola!!-pero la muerta no respondió, ni se movió un milímetro. ─¡¡Hooola!!-repetí 45 decibelios más alto, pero la muerta siguió muerta como es obligación de un no vivo. Entonces, cuando saqué el móvil para llamar a la poli, la muerta resucito…¡y entonces casi me mata a mí del susto! Con voz de ultratumba y cazallosa preguntó:
─¿Quién…? ¿Quién es usted…?
─Yo…el bar…
─No, ya no lo es. Ya cerramos.-entonces es cuando me fijé en su audífono. Moraleja: Una persona dormida, sorda y de respiración pausada puede parecer que se ha ido ya a ver crecer las flores desde abajo.

No engaño: la rana solo tenía largo y ancho, en un mundo absurdo tridimensional X,Y,Z.
Tomé una carretera asfaltada en una jornada que iba a ser maratoniana. Literalmente, pues al final de ese día me habría hecho 42 kilometritos, que ya está bien. En ese momento fotografié una rana bidimensional que bien hubiera servido de separahojas para libros, y me sentí feliz.
A pesar de todo lo vivido, lo mejor del día (como en la vida misma) estaba por venir: iba a pernoctar en… ¡¡mi primer albergue oficial del Camino!! (¿coincidiría con el equipo de basket femenino de la Comarca?). Estaba a punto de cruzarme con el primer peregrino de mi aventura, un tipo muy singular. Debatiría con él las cuatro formas de hacer trampa en el Camino de Santiago ¿Comorrrl? Unos policías, digamos, bastante particulares también intersectarían en mi trayectoria.

Ray-Mon Gumm en el momento que es rebasado porque al final, por muy sobrados que vayamos,…¡no somos nadie! (we’re nobody). Siempre llega alguien que te da mil vueltas.
Citaría a Marcel Proust en plan erudito-pedante en un libro de visitas. En una ermita prerrománica me toparía con alguien que mencionaría a ¡”mi” Leonardo! Una pintada me advertiría en el momento más duro de una de las jornadas más duras: “ojo: ¡serpientes!”. Una peligrosa secta intentaría abducirme en sus redes, e incluso el mismísimo Forest Gumm iba a ser rebasado, porque siempre hay alguien que te da mil vueltas…¡¡pero todo eso lo dejaré para el siguiente capítulo…!! ¿Te vienes a andar conmigo?
¿A QUIÉN HAY QUE CARGARSE PARA QUE DEJES UN PUÑETERO COMENTARIO? (Cambio de estrategia) SÍ, ES A TI, NO DISIMULES. SÉ DÓNDE VIVES…






































































